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Revista Diners
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Hoy a las 8:30 p. m. del martes 28 de julio, en el cierre de la jornada inaugural de Colombiamoda 2026, una antigua bodega corporativa en las oficinas de GEF se transformará en un escenario atípico. Los asistentes, portando credenciales en forma de carnés de oficina y atravesando torniquetes de ingreso, no solo llegarán a una pasarela: presenciarán el esperado retorno de GEF a la feria tras cuatro años de ausencia.
Luego de icónicas alianzas con figuras del género urbano como J Balvin y Maluma, la marca colombiana volvió a unir la moda y la música, esta vez de la mano de Morat —la agrupación de pop-rock latinoamericano formada por Juan Pablo Isaza, Juan Pablo Villamil, Martín Vargas y Simón Vargas— para presentar AM: PM, una cápsula de 31 piezas conceptualizada a lo largo de ocho meses.
La propuesta traduce la transición de un viernes cotidiano: una minihistoria que comienza en la tranquilidad de la mañana, transcurre entre reuniones de trabajo y culmina en una noche de fiesta. Pensada especialmente para responder a las dinámicas de la Generación Z y de un público amplio para el cual vestir de oficina ha cambiado, la colección fusiona el streetwear —bermudas, hoodies y jeans— con la sastrería tradicional (tailoring), ofreciendo desde blazers estructurados hasta corbatas reinterpretadas.
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Tras un hito histórico en su carrera —que incluyó un Latin GRAMMY a Mejor Álbum Pop/Rock en 2025, su debut en Coachella 2026 y el anuncio del Ya Es Mañana World Tour por estadios de América y Europa—, los integrantes de Morat incursionan por primera vez en el diseño de vestuario. Más allá de definir las siluetas, la banda compuso la banda sonora original del desfile, creando una atmósfera auditiva que acompaña el ritmo del día y demuestra que, tanto en el escenario como en la calle, la indumentaria es también una forma de contar quiénes somos.
La revista Diners conversó con Simón Vargas y Martín Vargas, de Morat, y con Juan Carlos Cano, líder creativo de Gef.
GEF viene de realizar colaboraciones con artistas del género urbano como J Balvin y Maluma. Ahora llega este universo de pop-rock con Morat. ¿Cómo nació esta alianza y de qué manera trasladan la esencia visual y musical de la banda a esta colección de 31 piezas?
Simón Vargas: Para nosotros fue una colaboración muy orgánica. Llevamos una relación con GEF desde hace rato; habían estado en nuestros conciertos, habíamos conversado y hecho cosas salteadas por ahí. De hecho, Martín fue modelo de GEF a los 15 años, lo cual no tiene nada que ver, pero es una bonita coincidencia (risas).
Cuando nos ofrecieron hacer la colección, lo más valioso fue encontrarnos con un equipo plenamente abierto a transmitir lo que mostramos en nuestra música; no era hacerlo por hacerlo. Independientemente de con quiénes hayan colaborado antes, nuestro mensaje es distinto y, por ende, la colección también lo es.
Buscamos que esta colaboración tuviera que ver con lo que vivimos ahora: nuestro último disco, la gira y las preguntas que tenemos en la cabeza sobre crecer y vivir en el presente. Por ejemplo, anunciamos que el dress code de nuestro concierto son trajes; de alguna manera, cuando creces, la vida se pone seria y la ropa también. De esa idea bajamos la línea hacia la colección con GEF: prendas que a primera vista parecen más planas o para el día a día, pero que guardan una gran versatilidad.
La colección se llama AM: PM porque busca dar cuenta de la tensión entre lo simple y la intención creativa. Son prendas para distintos moods: te sirven para la oficina, para ir de fiesta o para levantarte. Es demostrar que a la «ropa seria» se le puede dar la vuelta sin necesidad de comprar una pieza extravagante para verte distinto, sino explorando desde la intencionalidad.
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Juan Carlos, ¿cómo fue el trabajo de ir de la mano con Morat y traducir su visión musical e identidad al diseño de vestuario?
Juan Carlos Cano: Fue súper emocionante trabajar con ellos. Son personas muy abiertas al trabajo en equipo y la empatía estuvo siempre presente durante estos más de ocho meses de desarrollo. Construir una colección toma mucho tiempo; detrás de lo que la gente ve en el punto de venta hay miles de reuniones, horas de trabajo y discusiones constructivas sobre qué queremos proyectar, qué tejidos usar, el mood y el styling.
Buscamos una colección para la vida real, que te acompañe desde el primer café de la mañana hasta la última reunión con amigos en la noche. En GEF nos sentimos muy felices de saber que tenemos amigos en Morat.
Juan Carlos, ¿qué aprendió del trabajo creativo con la banda?
Juan Carlos Cano: Aprendí a no tener miedo de explorar cosas diferentes con las prendas. Por ejemplo, teníamos un pantalón wide en tela neopreno y nos preguntamos: «¿qué tal si lo cortamos y se vuelve un Bermuda Jordan?» O proponer el uso de pañoletas en el styling. Aunque los cuatro tienen estilos muy diferentes, aportan cosas muy positivas porque tienen una sensibilidad especial por la moda y entienden que es una herramienta de comunicación.
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Martín y Simón, ¿cuáles fueron las principales lecciones que les dejó este proceso junto a una marca tan consolidada como GEF?
Martín Vargas: Muchas. Por más que a nivel personal tengamos afinidad por la moda, trabajar de la mano de una marca tan robusta y posicionada fue una clase total; una masterclass de conceptualización de colecciones, campañas y pasarelas. Aprendimos qué se puede hacer y qué no.
Destaco mucho el trabajo en equipo: saber ceder, escuchar, cambiar y aprobar. Hubo una sinergia muy bonita; ellos nos daban retroalimentación sobre la música de la pasarela y nosotros opinábamos sobre las telas desde la intuición del tacto y la experiencia como usuarios. Cuando buscas un producto para el público general, debes entender que no le hablas a profesionales, sino a consumidores que sienten si algo les gusta o no. Escuchar el punto de vista de quien no es experto, pero tiene sensibilidad, generó cambios reales en la colección y la hizo más cercana y real.
Simón Vargas: Complementando a Martín, creo que nosotros somos buenos escribiendo canciones para la gente, pero eso no necesariamente se traduce en hacer ropa para el público. Uno puede tener sus gustos, diseñadores favoritos y un criterio creativo libre para la banda, pero al trabajar con una marca comercial debes someterte a criterios reales de mercado, de uso y de venta. Obligarse a aterrizar a ese nivel de pragmatismo y hacer convivir el «sueño guajiro» con la viabilidad comercial fue un ejercicio muy enriquecedor del que nacieron piezas muy cool.
Sé que es una pregunta difícil, pero ¿tienen alguna prenda favorita de la colección que sientan 100% propia?
Simón Vargas: Hay una overshirt grande de cuadros divina. Yo me había prometido hace muchos años no volver a usar camisa y rompí mi promesa con esa prenda, así que la siento muy especial; me movió.

¿Por qué se había hecho esa promesa, Simón?
Simón Vargas: (Risas) Estudié Derecho como ocho semestres y cuando me retiré a tiempo para dedicarme a la música, boté todos mis trajes y camisas prometiendo que nunca más me las pondría. Ahora me están poniendo traje para el concierto y diseñamos una camisa en la colección con GEF. Lo tomo como un síntoma de crecer y madurar.
¿Y en su caso, Martín?
Martín Vargas: A mí me encanta el blazer que desarrollamos. Tiene un corte un poco más boxy (recto), lleva hombreras y se abrocha con un solo botón frontal. Se siente elevado, pero al mismo tiempo es muy cotidiano y usable. Me vuelve loco.
Juan Carlos Cano: Yo también me voy por la overshirt de cuadros. Se convierte en una tercera pieza versátil e interesante; me gusta mucho.
Juan Carlos, ¿cómo se estructuró la pasarela en Colombiamoda y de qué manera se fusiona con la propuesta musical?
Juan Carlos Cano: El concepto central que cobija el desfile es AM: PM. Nuestros amigos de Morat diseñaron toda la música y crearon una atmósfera que te transporta desde la mañana hasta la noche, acompañando y realzando la colección. No puedo dar muchos detalles, pero hay momentos que marcan picos de emoción a través del sonido, el recorrido y la luz. Además, habrá key pieces (piezas clave) dentro del desfile que posteriormente estarán a la venta en espacios especiales.

Martín y Simón, ¿cómo fue el proceso de componer música específicamente para una pasarela de moda?
Martín Vargas: Fue 100% diferente a pensar un álbum o un concierto. Teniendo un concepto tan sólido como AM: PM, nos dimos licencias creativas que nunca nos habíamos tomado con Morat. Exploramos sonidos distintos entendiendo que en una pasarela la música no debe opacar a la ropa, sino hacerla brillar y generar picos de energía. La gente se va a encontrar con una versión de Morat que nunca había visto ni oído; estamos muy contentos con el resultado.
Simón, como escritor, ¿cuál es la historia o la trama que quieren contar a través de esta colección y pasarela?
Simón Vargas: Últimamente hemos trabajado con la metáfora del paso del día como representación del paso del tiempo y de la edad. En nuestro concierto de estadios hablábamos del paso de la noche; aquí, en AM: PM, el trayecto de un día simboliza el coming of age o el proceso de crecer.
Reflexionamos sobre los códigos de vestimenta según la edad o el lugar: el estereotipo de «eso es muy adolescente» o «eso es de viejito». Nos parece interesante cuestionar esas expectativas. No está mal querer ir en traje y corbata a la oficina, pero es valioso preguntarse si existen otras formas de vivirlo. La trama de AM: PM es el paso del tiempo en lo micro como reflejo del paso del tiempo en lo macro.
La moda a veces se percibe como algo superficial, pero también tiene la capacidad de trascender y reflejar historias de vida. ¿En qué momento personal la moda se volvió algo verdaderamente significativo para ustedes?
Simón Vargas: Tengo una respuesta muy clara: el momento en que los cuatro decidimos que para nuestro cuarto disco nos vestiríamos exclusivamente de negro. Cuando tomamos esa decisión no previmos el impacto personal que tendría. Al ponernos esa limitante cromática, automáticamente la pregunta se trasladó a las siluetas, las telas y las caídas de la ropa.
Esa restricción creativa nos obligó a pensar en la ropa de una manera en la que nunca lo habíamos hecho. Nos descubrimos de forma diferente y entendimos el diseño textil como parte esencial de lo que hacemos. A partir de ahí se convirtió en un elemento relevante para el día a día de la banda.
Martín Vargas: Coincido con Simón, pero en mi caso personal ocurrió antes. A los 18 años, al graduarme del colegio, me fui un año a vivir a Francia a trabajar como niñero. Fue el momento más claro en el que me di cuenta de que quería dedicarme a cosas relacionadas con la moda.
En Bogotá crecimos en un contexto donde a veces se juzgaba mucho la forma de vestir fuera de la norma. Al llegar a Francia me encontré con una diversidad enorme: gente con crestas rosadas, caras tatuadas o estilos muy propios. Me sentí identificado y comprendí que el problema no era mi deseo de explorar, sino la falta de exposición a un entorno diverso en mi entorno de origen.
Desde entonces me propuse, en mis proyectos personales y con la banda, mostrar que el espectro es mucho más amplio de lo que nos enseñan y que los estereotipos van en detrimento del libre desarrollo de la personalidad. Poder plasmar esa visión hoy en una colección con GEF es cerrar un círculo completo.