Revista Diners
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Una mujer alimenta a la luna con una mezcla de estrellas; dos amantes se esconden bajo un manto dorado; un dios devora el cuerpo de su propio hijo. Son imágenes que pertenecen a la historia de la pintura, pero también aparecen en videoclips de artistas como Thalía, Aitana y Héroes del Silencio. En otros casos, como el de Bomba Estéreo, el universo de un pintor sirve para transformar una historia de desamor en una escena de apariencia surrealista.
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La música popular ha vuelto una y otra vez sobre estas imágenes, algunas de ellas reconocibles incluso para quienes nunca han entrado a un museo. No se trata de parecidos casuales: en estos cuatro videos hay pinturas concretas detrás de escenas, vestuarios y composiciones que reproducen o reinterpretan el trabajo de sus autores. Salvador Dalí, Remedios Varo, Gustav Klimt y Francisco de Goya están ahí, esta vez dentro de formato mp4 en plataformas digitales.
Bomba Estéreo, Duele y Salvador Dalí
El universo de Salvador Dalí aparece de manera reconocible en el videoclip de Duele, canción incluida en Ayo, el álbum de Bomba Estéreo publicado en 2018. El video fue dirigido por el uruguayo Michael Abt y grabado cerca de Santa Marta, en la costa Caribe colombiana, pero su imaginario visual lleva la historia hacia los paisajes desérticos asociados con la obra surrealista del artista español.
Entre las referencias se encuentran La persistencia de la memoria, una de las pinturas más conocidas de Dalí, con sus relojes blandos desplegados sobre un paisaje desolado entre montículos de arena, así como Desnudo en el desierto y la serie conocida como La trilogía del desierto. La relación también alcanza Oasis, una de las tres pinturas que Dalí realizó para la compañía estadounidense Shulton Inc. con motivo del lanzamiento de la fragancia femenina Flor del Desierto.
En Oasis, Dalí construyó una figura femenina a partir de referencias a distintos maestros del Renacimiento: las piernas recuerdan a Miguel Ángel, el busto remite a La Fornarina de Rafael y el cabello evoca a una diosa de Botticelli. La figura arranca una flor de la cabeza de la escultura del Apolo Belvedere. Estas obras pertenecen a una etapa en la que Dalí, durante sus años en Estados Unidos, también incorporó elementos del consumo y la publicidad a su trabajo.
El videoclip también parte de una historia real que Li Saumet vivió en la costa Caribe colombiana, cerca de Santa Marta, donde conoció a una persona con quien mantuvo una relación de gran amistad. Esa experiencia sirvió como punto de partida para la historia que desarrolla el video, en la que una mujer descubre a su pareja con otra mujer y enfrenta la decepción y el desamor dentro de un relato de estética surrealista y psicodélica.
Thalía, Entre el mar y una estrella y Remedios Varo
La referencia a Papilla estelar, de Remedios Varo, es particularmente evidente en el videoclip de Entre el mar y una estrella, canción que Thalía lanzó como primer sencillo de Arrasando en el 2000. Dirigido porel colombiano Simon Brand, el video construye un escenario nocturno y fantástico en el que la cantante aparece sobre una gran estrella en medio de un paisaje azul, mientras interactúa con la luna.
Una de las escenas reproduce el planteamiento central de la pintura de Varo: una mujer dentro de una construcción suspendida en medio de la noche alimenta a una luna encerrada. En la obra original, terminada en 1958, la protagonista utiliza una máquina conectada al exterior para recoger estrellas y polvo cósmico, que después tritura hasta convertirlos en una especie de alimento para el astro.
Varo, pintora surrealista española que se estableció en México tras exiliarse de Europa, construyó buena parte de su obra a partir de mundos donde lo científico, lo místico y lo fantástico conviven. En Papilla estelar, esa combinación aparece en la torre, la chimenea, los mecanismos y la pequeña figura femenina que prepara la papilla para la luna.
El videoclip de Thalía traslada esa imagen a una escena pop sin abandonar su elemento más reconocible: la mujer que alimenta al astro con polvo de estrellas. La canción, escrita por Marco Flores, habla de la ausencia de una persona amada y de la esperanza de volver a encontrarla, un tema que el video convierte en una fantasía visual alrededor del mar, la noche y el espacio.
Aitana, Otra vez y René Magritte, Gustav Klimt y Marc Chagall
Para el videoclip de Otra vez, Aitana llevó a la pantalla varias imágenes reconocibles de la historia del arte. El video, dirigido por Nuno Gomes y producido por Compostela Films, fue rodado en el Palacio de la Trinidad de Madrid y recrea escenas inspiradas directamente en tres pinturas: Los amantes, de René Magritte; El beso, de Gustav Klimt, y El cumpleaños, de Marc Chagall.
La referencia a Klimt parte de una de las imágenes más conocidas del pintor austriaco. En El beso, dos amantes aparecen abrazados mientras sus cuerpos quedan envueltos en una superficie dorada y motivos vegetales. La obra pertenece al llamado periodo dorado de Klimt y fue realizada entre 1907 y 1908. Para el videoclip, Aitana recrea esa composición como parte de un recorrido por distintas representaciones del amor.
La otra referencia es Los amantes, de Magritte, pintura de 1928 en la que una pareja se besa mientras sus rostros permanecen cubiertos por telas blancas. La imagen se convirtió en una de las representaciones más reconocibles del artista belga y resulta especialmente significativa dentro del videoclip porque Otra vez aborda precisamente una relación marcada por la incertidumbre, el distanciamiento y la imposibilidad de saber qué ocurre con la otra persona.
A estas dos obras se suma El cumpleaños, de Marc Chagall, otra pintura asociada con el amor y la intimidad. De esta manera, el videoclip no utiliza las pinturas únicamente como decoración: Aitana aparece dentro de composiciones que trasladan al lenguaje audiovisual algunas de sus imágenes más reconocibles.
Héroes del Silencio, La herida y Francisco de Goya
En 1993, el grupo español Héroes del Silencio publicó La herida, uno de los temas de El espíritu del vino. Su videoclip, realizado por Video Inferno y codirigido por Jorge Ortiz y Pite Piñas, alterna imágenes de la banda tocando en el Teatro Principal de Zaragoza con escenas de indigentes, prostitutas y personas enfermas registradas en las calles.
En medio de esas imágenes aparece una referencia directa a Francisco de Goya: Saturno devorando a un hijo, una de las llamadas Pinturas negras. La obra, realizada por Goya entre 1819 y 1823 para decorar su casa, muestra al dios Saturno mientras devora el cuerpo de uno de sus hijos. La escena es una de las imágenes más oscuras y violentas del conjunto de pinturas que posteriormente fueron trasladadas de los muros de la Quinta del Sordo a lienzos.
La elección de esta pintura coincide con el tono del videoclip, construido alrededor de imágenes de deterioro y marginalidad. Mientras la banda interpreta la canción dentro del teatro, la aparición de Saturno introduce una imagen de violencia física y psicológica que refuerza ese retrato de degradación humana.
El videoclip fue grabado parcialmente en el Teatro Principal de Zaragoza el 19 de julio de 1993 y contó con Steve Cheers como director de fotografía. En una de sus imágenes más reconocibles, Enrique Bunbury aparece con un parche en el ojo mientras, detrás de él, se encuentra la pintura de Goya. La obra, que hoy forma parte de la colección del Museo del Prado, termina funcionando dentro del video como una referencia puntual y fácilmente identificable a una de las imágenes más perturbadoras de la pintura española.
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