Revista Diners
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Con el lanzamiento de su primer EP, El Sonido de Nosotros, Luz y Luzía continúa expandiendo su universo creativo enfocado en las emociones, la crianza y el aprendizaje infantil. La autora y conferencista colombiana Luz Ortiz convierte ahora la música en una nueva herramienta para conectar con niños y familias a través de canciones que mezclan entretenimiento, reflexión y educación emocional. Conversamos con ella sobre el origen del proyecto, la inspiración detrás de Lucía y cómo este universo transmedia ha evolucionado entre libros, podcasts, teatro y música.

¿Cómo nació la idea de crear Luz y Lucía y cuál fue la inspiración detrás de convertir a Lucía en una luciérnaga?
Todo empezó con la publicación de un cuento infantil que se llama Lucía, y ella es una luciérnaga, el personaje central de esta historia. Yo sentí la necesidad de contar esta historia, que también es un pedacito de mí, para darles a los niños el mensaje de que, por más diferentes o ajenos que se sientan a la sociedad, todos tenemos un brillo especial que ofrecer, y ese brillo ilumina cuando creemos en nosotros mismos. Ese es el mensaje central de Lucía y de cómo comenzó todo este trayecto.
Y es que, de pequeña, yo me sentí muy diferente. Ya de adulta me di cuenta de que tenía problemas de aprendizaje. Como uno tiende a compararse con los demás, crecí con un lenguaje muy hostil hacia mí misma. Entonces, desarrollar todo este proyecto y crear esta historia también me ayudó a entender cómo absorbía la información y cómo los talentos y las cosas potenciales que yo tenía se fueron desarrollando a medida que descubrí todo este camino.
Entonces, la inspiración detrás de todo esto es mi propia historia.
¿Cómo logra que las personas se identifiquen con su historia?
Porque esta historia, la historia de Lucía, habla de los miedos, y estos son universales. Todos venimos a enfrentar un miedo, todos venimos a sobreponernos a obstáculos que, al final, son maestros que nos ayudan a expandirnos y a crecer. Realmente, los miedos son mensajeros que nos invitan a prestar atención y a creer en nosotros mismos.
Y siento que es un mensaje muy importante, sobre todo para los papás y las mamás, en temas de crianza y educación: potenciar esas partes buenas y esas habilidades que tienen los niños, para no crearles inseguridades.
No se trata de educar en una burbuja, sino de potenciar todo lo que uno puede y tiene la capacidad de dar y ofrecer, porque absolutamente todos lo tenemos; lo que pasa es que a veces no lo descubrimos.
¿Qué papel juega la psicología al abordar temas como el miedo y los conflictos en los niños?
Yo siempre intento respaldar mi trabajo porque no soy experta ni me formé específicamente para lo que estoy haciendo. Entonces, siempre filtro lo que voy a comunicar con expertos, psicólogos y pedagogos, para verificar todo lo que estoy transmitiendo.
La idea es compartir información desde un punto lúdico: aprender jugando, aprender en familia, y también darles inspiración y herramientas a los papás para educar desde un lado más socioemocional a sus hijos. Porque el tema de la inteligencia lógica y racional se puede adquirir a lo largo del camino, pero cuando eres niño, especialmente entre los 0 y los 8 años, que es una etapa vital y somos como esponjitas, es muy importante brindar herramientas socioemocionales que apoyen el crecimiento y la formación de un ser humano desde el corazón: quién va a ser y cómo va a ser cuando sea adulto.
Entonces, siento que eso es lo importante. Y sí, trato de apoyarme en la pedagogía y en la psicología para poder transmitir estos mensajes y, a través de una historia, de un podcast o de una canción, abrir puentes de comunicación entre padres e hijos para hablar sobre temas emocionales, que son muy importantes. Porque cuando uno llega a la adultez sin saber gestionar sus emociones desde pequeño, todo puede volverse más difícil. Claro que se puede aprender después, pero siento que es importante empezar a trabajar estos temas desde la infancia.
¿En qué momento sintieron que la música debía hacer parte del universo de Luz y Lucía?
Me pareció que esos mensajes debían llevarse también a la música, porque cada canción del EP está dedicada a una temporada del podcast. Sentí que cada temporada debía tener su propia canción, porque a través de cantar también aprendemos, repetimos, y aquello que repetimos se convierte en hábito. Entonces me pareció importante utilizar esa herramienta.
La primera canción se llama Los valores son poderes y está dedicada a la primera temporada. La segunda es Explora como gota de agua, que aborda el cuidado del planeta Tierra. Y la tercera canción del EP está dedicada a las emociones, que es justamente la temática de la tercera temporada del pódcast: La galaxia de las emociones, donde Luz y Lucía son invitadas por unos extraterrestres a explorar sus galaxias, y cada planeta representa una emoción.
Entonces, de alguna manera, las canciones simplifican un poco más los temas de los podcasts y permiten aprender de otra forma. Como te digo, con la música repetimos, aprendemos, ampliamos vocabulario y también creamos memorias en familia a través de las historias y las canciones.
¿Cómo es el proceso de transformar los podcasts en música?
No soy música. Yo escribí las letras, pero tengo a mi tío, que es productor musical —se llama Carlos Montoya—, con quien hice una alianza y quien me apoyó en todo este proceso de crear música.
Entonces, él se encargó de la parte musical y yo escribía las letras usando ritmos de otras canciones para lograr la métrica. Después, él transformó esas ideas en los ritmos y las composiciones musicales que finalmente salieron en el EP.
¿Qué diferencia a este proyecto de otras propuestas infantiles enfocadas en valores y emociones?
Siempre trato de no compararme con los demás y de enfocarme en qué es lo que yo puedo ofrecer. Me he concentrado muchísimo en que esto no solo sea entretenido, sino también en que plante una semillita, que deje una duda o una pregunta.
Además, el tema de los valores y de los miedos es tan universal que también conecta con los adultos. A ellos también les llega el mensaje y también se sensibilizan con mi trabajo.
Entonces, este es un proyecto para niños, pero no solamente pensado para entretenerlos, sino también para apoyar a los adultos. De alguna manera, maneja ambos públicos, y eso es lo que siento que lo diferencia un poco de otros proyectos infantiles que existen en el mercado.

¿Cómo ha evolucionado el proyecto desde el cuento infantil hasta convertirse en una experiencia transmedia de podcast, teatro y música?
El proyecto ha ido creciendo poco a poco. Cada vez que abro una puerta desconocida, aprendo y descubro nuevos talentos. Entonces, ha sido muy bonito ver cómo una idea puede aplicarse en diferentes plataformas. Para mí eso es muy importante, y sobre todo entender que el mensaje, al ser universal, puede transmitirse desde distintas áreas.
Eso es lo más bonito de ver cómo ha florecido el proyecto: empezó con un cuento, luego pasó al teatro, después a las series de pódcast y ahora a la música. También está todo el tema de redes sociales, donde damos bastante apoyo pedagógico y de crianza.
Ver cómo ha evolucionado el proyecto a lo largo de los años ha sido muy gratificante. Han sido alrededor de 15 años de insistir, trabajar y creer en esta idea para llevarla al punto en el que está hoy, y Dios quiera que siga expandiéndose mucho más.
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¿Qué emociones y conversaciones esperan generar en las familias después de escuchar este EP?
A mí me gusta mucho generar preguntas, porque palabras como valores o emociones son conceptos muy amplios; a veces siento que son hasta “gaseosos”. Entonces me parece chévere generar preguntas. Por ejemplo, uno habla de empatía, pero hasta uno mismo se pregunta: “¿Qué es realmente la empatía?”. Incluso hay episodios donde hablamos de inclusión y la misma Lucía dice: “Siento que me van a hacer un examen médico, ¿qué es inclusión?”.
A mí me gusta que se generen preguntas porque así también se generan conversaciones, y sobre todo porque el adulto cae en cuenta de que tiene que practicar lo que está enseñando para que su niño aprenda. Ese es el objetivo.
Y también es muy bonito cuando una mamá me agradece porque su hija pudo gestionar mejor la ansiedad. Ahora estamos viendo ansiedad en niños muy pequeños, incluso jóvenes que tienen problemas hasta para dormir. Entonces es muy gratificante cuando un niño me abraza, le gustan las historias y se siente identificado.
Es un trabajo de mucha perseverancia y de no quitar el dedito del renglón, pero cuando llegan esas respuestas se convierten en el combustible del proyecto. Y sí, me gusta mucho generar preguntas porque de ahí nacen las conversaciones.
¿Qué tan importante era para ustedes conservar la identidad colombiana en el proyecto y en el sonido de este EP?
Es chistoso porque yo viví fuera de Colombia durante muchísimos años. Volví hace apenas un año largo, y durante mucho tiempo intenté en Estados Unidos que esta historia se hiciera realidad y se publicara, pero donde realmente me abrieron las puertas fue en México, primero con la publicación del cuento infantil. Después vine a Colombia y aquí el proyecto ha florecido muchísimo más.
Entonces yo siempre he dicho que Lucía es latinoamericana, Lucía habla español. Y esa identidad y ese corazón que tenemos los latinos —que abrazamos, recibimos y acogemos mucho a la gente— eso también lo tiene Lucía. Esa es como la identidad no solo colombiana, sino latinoamericana, que nos hace muy genuinos y nos diferencia de otras culturas.
Y eso es justamente lo que trato de poner en Lucía, porque también hace parte de lo que yo traigo desde mi crianza, mi formación y mi cultura.
¿Planean nuevas temporadas para el pódcast o nuevos proyectos musicales?
Justamente me tocó poner en pausa la temporada de La Paz, porque estamos trabajando en Los Valores de la Paz. Esa temporada todavía no la hemos terminado porque ahorita estamos enfocados en el lanzamiento del disco, pero la idea es cerrarla y, ya el otro año, lanzar una quinta temporada.


