Revista Diners
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Así como abrir un libro e imaginar sus personajes, la expectativa de saber cómo una película animada puede volverse acción real es grande. Y Moana, de Disney, lo logra con maestría, a través de esta historia que combina los mitos fundacionales de la etnia Rapanui, en la Polinesia -centro este del Pacífico -Oceanía- y su relación con la naturaleza y la navegación.
Una década después de su primera versión animada, que se estrenó en 2016 y nominada al Óscar y de la secuela, Moana 2, de 2024, es posible ver a Moana, a su familia y a Maui como personas e identificarse con ellos y sus historias, sentir la realidad de los paisajes y reír y llorar conforme se desarrolla este viaje de la heroína, quien vence el miedo para atravesar el océano y alcanzar el objetivo de devolverle el corazón a Te Fiti, una diosa comparable a la madre tierra.
Moana, desafiando un poco la voluntad de su padre, el jefe Tui, interpretado por John Tui, lo convence de que es necesario embarcarse en esa aventura para que la vida vuelva a Motunui. Su madre, Sina, interpretada por Frankie Adams, la respalda con cariño y dulzura. En la mitad, para rescatar el anzuelo de Maui, deben pasar por la cueva donde Tamatoa brilla y canta con todo su esplendor.
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El reparto juega un papel definitivo en esta historia, pues la mayoría de los actores principales son de Nueva Zelanda, lo que da credibilidad y conexión directa con la cultura. La joven actriz Catherine Lagaʻaia, protagoniza esta travesía y la acompaña Dwayne “La Roca” Johnson, quien repite como Maui en esta versión real; capítulo aparte merece la abuela Tala, interpretada por Rena Owen, quien desenvuelve el hilo conductor del filme.
La producción creó una película auténtica con 200 actores de la región; Motunui, una aldea de gran escala con vegetación tropical, inspirada en comunidades de las islas y detalles artesanales; 2.000 prendas artesanales que conformaron el vestuario; 30 canoas diseñadas para las diferentes secuencias y múltiples versiones de objetos clave, como el anzuelo de Maui, el remo de Moana y el corazón de Te Fiti.

Los paisajes son los de Hawaii, y la historia se desarrolla bajo la dirección de Thomas Kail, reconocido por su trabajo en Hamilton (musical estrenado en Nueva York en 2015), quien en Moana lleva la historia original a una nueva dimensión. La música acompaña y da fuerza a la historia con canciones de Lin-Manuel Miranda, Opetaia Foaʻi y Mark Mancina, quien además compuso la banda sonora original.
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