Revista Diners
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El nacimiento de Macondo fue dado entre el exilio, los presagios y una idea de futuro dirigido por una familia. La primera temporada de Cien años de soledad, estrenada en diciembre de 2024, siguió ese momento primigenio de la magnum opus de García Márquez desde la llegada de José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán a aquel territorio el cual terminaría convertido en el centro de una estirpe atrapada en sus propios sufrimientos. Luego de ocho episodios y dos años de producción, el pasado 5 de agosto se estrenó en Netflix la segunda parte de la serie. Sin embargo, la adaptación todavía no llega a su desenlace: el 26 de agosto se estrenará un episodio especial de larga duración que funcionará como su cierre.
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Con el fin de adentrarse en la obra más conocida del Nobel colombiano, el Centro Gabo de la Fundación Gabo elaboró una guía que recorre cada episodio de esa primera temporada y señala sus conexiones con la novela: qué pasajes fueron adaptados, cuáles se transformaron y qué páginas quedaron ausentes en la versión audiovisual. Referencias a canciones, recuerdos de García Márquez y diversas libertades creativas encontraron un equilibrio para poryectar la historia de los Buendía en las pantallas digitales.
El nacimiento de Macondo y la llegada del olvido
Bajo una primera temporada que establece desde sus minutos de incio una de las ideas que terminarán gobernando la historia de los Buendía: el tiempo no avanza en línea recta. El patriarca José Arcadio Buendía y la columna familiar Úrsula Iguarán abandonan la ranchería donde vivían después del asesinato de Prudencio Aguilar a manos de la cabeza de los Buendía. Así emprenden con un grupo de allegados la travesía que los llevará a fundar Macondo.
En la serie, esa fundación está acompañada por una imagen que no pertenece originalmente a la novela, pero que condensa buena parte de su universo: el uróboros, la serpiente que se muerde la cola y que aparece tanto en el libro profético de Melquíades como en el árbol genealógico que el gitano traza acerca de la familia. Su significado, asociado al ciclo y a la repetición, anticipa el destino de una familia cuyos nombres, deseos y tragedias volverán en las tragredias transgeneracionales de los Buendía.

La adaptación también modifica la relación entre José Arcadio y Úrsula frente a la muerte de Prudencio. Después del duelo, José Arcadio ya no atribuye exclusivamente a su esposa la responsabilidad por lo sucedido, sino que reconoce una culpa compartida. Durante la travesía por la sierra, además, el temor de Úrsula a tener un hijo con cola de cerdo adquiere una forma concreta en el sueño de un bebé que se transforma en cerdo cuando ella lo voltea. Sumado a la aparición de Pilar Ternera, antes que en otros momentos de la historia, como partera de Úrsula y, al momento de fundar Macondo, José Arcadio pronuncia un discurso que incorpora fragmentos de La soledad de América Latina, el discurso que García Márquez pronunció al recibir el Premio Nobel de Literatura en 1982.
El segundo episodio desplaza la atención hacia Melquíades y su influencia sobre José Arcadio Buendía. El patriarca se entrega a la alquimia y a la búsqueda de nuevos inventos, mientras Úrsula convierte los animalitos de caramelo en una fuente de ingresos para sostener a la familia. La relación entre José Arcadio y Aureliano también empieza a adquirir una dimensión más cercana: ambos cazan juntos un cerdo salvaje, una escena que la serie utiliza para mostrar la complicidad entre los hermanos y el abandono en el que crecen mientras su padre permanece concentrado en sus experimentos.
Asimismo, Aureliano comienza a tener visiones de la guerra, aunque ese presagio no aparece de esa manera en la novela. Poco después llega Rebeca, precedida por una imagen que parece salida de una de las supersticiones familiares: un mecedor que se balancea solo en medio de las salinas de Manaure, en La Guajira. La escena fue filmada en ese territorio y remite a un recuerdo que García Márquez contó sobre su abuela Tranquilina Iguarán, quien creía que los mecedores podían moverse sin que nadie los tocara y que incluso podían anunciar la llegada de una persona.
Con Rebeca también llega una de las grandes enfermedades de Macondo. El tercer episodio introduce la peste del insomnio y su transformación posterior en una enfermedad del olvido. Los habitantes comienzan a poner nombres y advertencias sobre los objetos para recordar qué son y para qué sirven, mientras la serie amplía el desorden provocado por la pérdida colectiva de la memoria con animales desbocados, peleas y personas que dejan de reconocerse entre sí.
Entre los elementos que la adaptación decidió no llevar a la pantalla está la máquina de la memoria ideada por José Arcadio Buendía: un enorme mecanismo compuesto por fichas que debía conservar los conocimientos adquiridos por los habitantes. También desaparece Francisco el Hombre, el juglar vallenato que en la novela lleva noticias de otros pueblos hasta Macondo. Su ausencia modifica una conexión importante del libro con la tradición musical que alimentó la imaginación de García Márquez. Años después, el propio escritor definiría Cien años de soledad como un vallenato de 450 páginas.
El amor, las bodas y el comienzo de la guerra
Para el cuarto episodio, Macondo ya está conectado con el resto del país y la llegada de Apolinar Moscote introduce una nueva forma de autoridad en el pueblo. José Arcadio Buendía considera innecesario que exista un poder distinto al de los fundadores, pero la presencia del corregidor también abre la puerta a una relación que terminará transformando a ambas familias. Aureliano se enamora de Remedios Moscote, mientras Rebeca y Pietro Crespi comienzan su intercambio de cartas y Amaranta queda atrapada entre el afecto por su hermana y los celos que le provoca aquel romance.

La serie aprovecha ese triángulo para profundizar en algunos personajes. Se conocen fragmentos de las cartas que Pietro envía a Rebeca y Amaranta se lesiona el antebrazo durante su desesperación por él. Cuando Rebeca y Amaranta finalmente se enfrentan, la amenaza de muerte que Amaranta formula aparece en wayuu, una lengua que aquella generación de los Buendía aprendió de Visitación y Cataure. También cambia el primer encuentro entre Aureliano y Remedios: la muchacha recibe con alegría el pequeño pez de oro que él le entrega, mientras que en la novela la escena está marcada por el temor de ella.
El matrimonio de Aureliano y Remedios ocupa buena parte del quinto episodio, pero la celebración dura poco. Remedios muere de manera repentina, embarazada de gemelos, y su muerte deja a Aureliano frente a una pérdida que termina empujándolo todavía más hacia la guerra. Macondo, mientras tanto, continúa creciendo: se levantan una escuela y una iglesia y José Arcadio regresa después de sus viajes por el mundo. Pilar Ternera también le entrega a Aureliano el hijo que tuvo con él, Aureliano José, mientras la aparición de Alirio Noguera introduce con mayor claridad la tensión entre liberales y conservadores.
El regreso de José Arcadio modifica de nuevo el equilibrio dentro de la casa. Su transformación después de recorrer el mundo, convertido en una figura que enmana fuerza física y poder sexual, despierta el deseo de Rebeca y conduce a ambos hacia una relación que escandaliza a Úrsula. La pareja abandona la casa para casarse, y Amaranta responde quemando el vestido de novia de su hermana. Asimismo, la política en el pueblo deja de ser un asunto externo por las diversas tensiones de poder. Las elecciones y los abusos del régimen conservador empujan a los habitantes de Macondo hacia la rebelión liberal, primero bajo la influencia de Alirio Noguera y después con Aureliano como figura central.
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Ese tránsito es fundamental ya que convierte al hombre que hasta entonces había estado dedicado a la orfebrería y a descifrar sus propios presentimientos en el coronel Aureliano Buendía. La serie se detiene especialmente en su despedida de la familia. Úrsula intenta convencerlo de que no se marche, pero Aureliano parte hacia la guerra. Macondo deja atrás definitivamente la etapa en la que sus conflictos podían resolverse dentro de la familia: el enfrentamiento político empieza a determinar la vida de todos.
Arcadio, la guerra y las flores amarillas
La rebelión liberal deja a Arcadio al frente de Macondo. En el séptimo episodio, el poder transforma al personaje hasta convertirlo en un gobernante autoritario, dispuesto a castigar cualquier muestra de oposición. Su uniforme, inspirado en el de Napoleón Bonaparte, refuerza esa transformación. Arcadio adopta la apariencia de un hombre que cree que la autoridad le pertenece y termina ejerciéndola con una violencia que la serie muestra cada vez con mayor crudeza.

Mientras Arcadio endurece su gobierno, Aureliano continúa la guerra lejos de Macondo. La serie amplía algunos de sus desplazamientos y lo lleva de regreso a los territorios que sus padres recorrieron antes de fundar el pueblo. Allí tiene un encuentro con una versión joven de José Arcadio Buendía y contempla el cadáver de una mujer embarazada cubierto por una sábana blanca, una imagen que parece pertenecer a un futuro todavía lejano. La escena vuelve a introducir la idea de que en el universo de los Buendía el pasado y el futuro pueden ocupar el mismo espacio.
También cambia el destino de algunos personajes. Visitación muere en plena guerra y Magnífico Visbal cae durante el intento de rescate de un coronel liberal. Arcadio, por su parte, ignora la advertencia que Pilar Ternera obtiene al leer sus cartas. En otro de los detalles añadidos por la serie, una de las cartas que Aureliano envía a Úrsula permite escuchar directamente sus dudas y su desgaste durante la guerra, aunque esas palabras no fueron escritas por García Márquez en la novela.
El octavo episodio, Tantas flores cayeron del cielo, lleva el conflicto hasta el punto en que Aureliano es capturado por las fuerzas conservadoras y condenado a morir frente a un pelotón de fusilamiento en Macondo. La ejecución, sin embargo, es interrumpida cuando José Arcadio y Rebeca irrumpen armados para salvarlo. Aureliano abandona nuevamente el pueblo para continuar la guerra y, mientras tanto, la familia comienza a cambiar de generación. Aureliano José y los hijos de Arcadio, Remedios y los gemelos Aureliano Segundo y José Arcadio Segundo, empiezan a ocupar el espacio que dejan los personajes fundadores.

La muerte de José Arcadio Buendía concentra una de las imágenes más cargadas de significado de toda la primera temporada. La serie retoma el episodio de los cuartos infinitos, pero convierte el recorrido del patriarca en un tránsito por distintos momentos de la historia familiar. En cada habitación aparecen escenas de su pasado y acontecimientos que todavía no han ocurrido. Prudencio Aguilar lo acompaña al final de ese recorrido y, poco antes de morir, José Arcadio contempla unas estrellas que terminan convirtiéndose en flores amarillas.
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