Revista Diners
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Hay algo que cambió en Betty y no tiene que ver con sus gafas de marco grueso, ni con una reconocida identidad visual que mudó de los 90 a los aires del 2026, ni con aquella transformación que marcó la novela original. Después de décadas de ser proyectada, además, como un personaje dispuesto a resolver los problemas de los demás, la mujer que interpreta Ana María Orozco llega a los 52 años con una inquietud mucho más incómoda: qué pasa cuando, por primera vez, decide ponerse en el centro de su propia vida.
Esa es una de las preguntas que atraviesan Betty, la Fea: Más Fea Que Nunca, la tercera temporada de Betty, la Fea: La Historia Continúa, que fue estrenada el pasado 28 de agosto en Prime Video. La historia encuentra a una Beatriz en Bogotá, donde el regreso de Michel, su antiguo pretendiente francés, vuelve a poner en movimiento una vida sentimental que parecía haber encontrado cierta estabilidad. Al mismo tiempo, Ecomoda enfrenta un nuevo escándalo y Armando descubre que la independencia de Betty puede ser mucho más difícil de aceptar que cualquiera de las crisis empresariales que ha enfrentado.
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“Por fin Betty se independiza. Por fin piensa en ella primero”, puntualizó Ana María Orozco, actriz que ha proyectado a Betty desde la concepción del proyecto de Fernando Gaitán. Luego de haber dedicado buena parte de su vida a la relación con su hija, a un matrimonio lleno de altibajos y a las situaciones variopintas de Ecomoda, la protagonista de la telenovela colombiana más exitosa de la historia comienza esta etapa con decisiones concretas: empieza terapia, compra un apartamento para vivir sola y se permite pensar en un futuro que no esté organizado alrededor de las necesidades de terceros.

La llegada de Michel, el francés, complica ese proceso. Patrick Delmas vuelve a un personaje que dejó atrás hace más de dos décadas y que, según cuenta, tuvo un papel decisivo en su propia vida. “Sin Betty, de pronto no hubiera seguido en Colombia”. Su regreso encuentra a Betty en otro momento y convierte aquella historia pendiente en una posibilidad distinta, precisamente cuando Armando intenta recuperar un lugar que ya no puede asegurar.
Jorge Enrique Abello también habla de un Armando diferente al hombre que fue visto en la novela original. Aquel personaje reaccionaba ante la pérdida del control con gritos y decisiones impulsivas; ahora, después de los 50, se enfrenta a sus propios límites. “Cuando tú recuperas a Armando, es un muchacho de 30 años, que tiene las emociones a flor de piel y al cual le está saliendo la vida soñada del control. Es tan neurótico que la única respuesta es gritar. Aquí (en en el nuevo aire de la telenovela) es un hombre ya que ha pasado los 50, que está maduro y, que de alguna manera, sabe que aunque las cosas salgan de control, gritar no sirve», explicó el actor a Diners.
Betty, la Fea: vida, edad y Ecomoda
Bajo una producción original que supera las dos décadas desde su primera emisión en el siglo pasado, la edad adquiere un lugar particular en esta tercera temporada de la nueva etapa de Betty, la fea. Beatriz Pinzón Solano atraviesa, a sus 52 años, la menopausia. El hecho es enmarcado en la serie como el cambio natural que representa para una protagonista que creció, física y emocionalmente, con los televidentes.
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Asimismo, los episodios de este tercer aire incorporan los cambios físicos y emocionales que la acompañan como parte de la vida del personaje. Para Orozco, era importante abordar ese proceso sin esconderlo detrás del humor. Habla de una mujer que puede estar confundida, vulnerable o errática, pero también de una etapa que durante mucho tiempo estuvo rodeada de silencios y vergüenza.
“Hoy en día, por suerte, podemos hablar sin misterios de todos estos cambios y estos procesos que antes avergonzaban mucho a las mujeres”, mencionó la actriz.
La independencia de Betty también modifica su relación con la maternidad. Camila, su hija, ya no es la niña que necesitaba de ella y esa distancia permite que aparezca una pregunta que había quedado aplazada: qué hacer con el tiempo y los deseos propios cuando la responsabilidad de cuidar a otros deja de ocupar cada espacio disponible. Sumado a su desligue paulatino a Ecomoda, la cual vivirá diversas situaciones frente a su reputación, estatus y establidad junto a Hugo Lombardi y Patricia Fernández, interpretados por Julián Arango y Lorna Cepeda, respectivamente.

Aunque la nueva transición de Betty, la fea, genere diferentes hilos, la serie vuelve a encontrarse con uno de sus temas más conocidos: el amor. Sin embargo, con una gran diferencia, ya que los personajes ya no tienen 30 años. Orozco habla de esa etapa como una posibilidad de volver a sentirse vivos y de descubrir incluso en la madurez una forma distinta de enamorarse. “Y el amor propio también”, añadió Patrick Delmas durante la conversación con Diners.
Armando Mendoza, mientras tanto, enfrenta el problema desde el lado contrario. Betty está intentando descubrir quién es sin depender de él y él intenta entender qué significa quererla sin poder controlar sus decisiones. La aparición de Michel hace visible esa tensión y devuelve al centro una relación que forma parte de la memoria de la historia desde sus primeros años.
Nuevos comienzos para los personajes
Para varios fanáticos de la novela, Marcela Valencia fue una antagonista durante la etapa original del proyecto. No obstante, con los episodios del nuevo universo Betty, la Fea: La Historia Continúa, aquella esencia de personaje antagónico fue desbaneciéndose para dar cabida a una mujer con sueños e ideas fuera la relación de Armando con Betty.
La llegada de la tercera temporada la coloca en un lugar que habría sido difícil imaginar en la novela original: es la presidenta de Ecomoda. Dicha posición representa uno de los grandes logros del personaje, aunque también carga con una historia sentimental marcada por la imposibilidad de encontrar una relación que funcionara, señaló Natalia Ramírez, actriz que le da vida al personaje desde 1999.

Después de 27 años de desencuentros, aparece Pascual, conocido en la serie como el papero, interpretado por Carlos “Pity” Camacho. Su manera de acercarse a Marcela modifica las reglas que ella había aprendido a manejar. Para él, explica Camacho, no pesan demasiado las diferencias sociales que podrían separar sus mundos. La ve como una mujer exitosa, interesante y seria a la que quiere conocer, y desde ahí comienza una conquista que obliga a Marcela a mirar el amor de otra manera.
“Lo que hace el papero es brindarle la posibilidad de sentirse otra vez amada, valorada, conquistada”, señaló Ramírez. Para la actriz, ese vínculo también permite que el personaje se quite algunas de las capas que construyó después de tantos años de frustraciones.
Su transformación alcanza además la relación con Camila, interpretada por Juanita Molina, la hija de Betty y Armando. Lo que empezó marcado por la historia que Marcela tuvo con Armando se convierte progresivamente en un vínculo propio. Ramírez explica que Camila deja de ser para ella solamente la hija de su antiguo amor o de Betty para convertirse en alguien a quien reconoce como ser humano y, de alguna manera, como una posible sucesora.
Por eso la nueva temporada no se limita a devolver a los personajes a Ecomoda para repetir viejos conflictos. La empresa vuelve a estar en problemas, esta vez a raíz de un escándalo de plagio y de una posible venta, mientras las relaciones personales se cruzan nuevamente con los negocios. Pero los personajes llegan a esas situaciones con otra edad y con un retrovisor personal que permite abarcar el peso sobre cada decisión de la historia desde una nueva óptica.

También regresan personajes de la historia original y se reúne nuevamente El Cuartel de las Feas, mientras Hugo Lombardi enfrenta su propio conflicto. En medio de las disputas, los celos y los reencuentros, la serie recupera además el tono lúdico que acompañó a Betty desde el comienzo. Orozco recuerda que las ensoñaciones siempre fueron parte de su personaje y Jorge Enrique Abello considera que esta nueva etapa recupera precisamente ese espíritu.
“Betty tiene una imaginación bastante prolífica”, conlcuyó Abello. Una imaginación que ahora pertenece a una mujer de 52 años, con una hija adulta, una carrera consolidada y una vida que, por primera vez, parece dispuesta a construir pensando también en ella.
La tercera temporada vuelve así sobre una historia que comenzó en 1999, pero no necesita fingir que el tiempo no pasó. Betty, Armando, Marcela y Michel, junto a gran parte del elenco original, regresan con las marcas de todo lo que vivieron y con problemas que ya no se resuelven de la misma manera. La pregunta ahora no es solamente qué ocurrirá con Ecomoda o con sus parejas, sino qué hacen estos personajes con la vida que les quedó después de haber pasado tantos años creyendo que ya sabían quiénes eran.


