Ana Torroja
Foto: Foto: Ramos García Comunicaciones
abril 14, 2026
Cultura Música y Teatro

Ana Torroja: «Ha sido terapeútico escribir estas canciones»

El sueño de Ana Torroja de escribir un álbum de su puño y letra se cumplió con 'Se ha acabado el show'. Diez canciones, dos años de trabajo y su primera vez como artista indie. En Diners, hablamos con la cantante y nos lo contó todo.
POR:
Angie Quiroz
Revista Diners
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Cuarenta años en la industria de la música no le bastan a Ana Torroja. Se ha acabado el show es el nombre de su nuevo disco, un álbum de 10 canciones que significó dos años de trabajo y su primera vez como artista independiente.

En la época de Mecano, las canciones eran escritas casi en su totalidad por Nacho y José María Cano. Los dos componían y producían cada tema, mientras que Ana cantaba. Su voz se convirtió en un sello inconfundible. Sin embargo, el deseo de interpretar canciones escritas de su puño y letra siempre estuvo ahí. Ese deseo perduró por décadas hasta que floreció y es hoy Se ha acabado el show.

Fiel al pop, el groove del disco y sonidos electrónicos, el álbum es una obra de contrastes. Es festivo y reflexivo. Y devela la faceta de la Ana compositora que entró en escena desde que inició su carrera en solitario. En cada álbum ha ido un nivel desbloqueado de desnudez. Dudas, declaraciones, reclamos al universo. En sus letras no hay filtros y las melodías invitan a unirse a la fiesta de la incertidumbre. Una fiesta en la que no estuvo sola.

En los invitados hay una larga lista de colaboradores que ayudaron a diseñar el universo lírico y sonoro del álbum. Andrés Levin fue uno de ellos. Ganador del Grammy como productor a Mejor álbum musical en 2008 por In the Heights, la obra de Broadway de Lin-Manuel Miranda, y colaborador de artistas como Miguel Bosé, Caetano Veloso, Jessie Reyez, el dúo Sofi Tukker y muchos más, repite fichaje con Ana luego de trabajar juntos en los álbumes Pasajes de un sueño (1999), Frágil (2003), Sonrisa (2010) y Esencial (2005). Junto a él, el chileno y también ganador del Grammy Pablo Stipicic, y por el lado de las colaboraciones, Ximena Sariñana y el colombiano Esteman, con quien escribió e interpreta a dúo la canción Problemas de conversación.

Ana torroja se ha acabado el show
Foto: Ramos García Comunicaciones

Se ha acabado el show vio la luz el 20 de marzo y el 5 de junio llegará al Teatro Jorge Eliécer Gaitán como parte de su gira. Fue un álbum que nació del miedo, específicamente, el miedo al final. Sin embargo, terminó siendo todo lo contrario: un disco que abre el telón y pone los reflectores sobre una Ana que escribe, que toma las riendas de cada detalle de su espectáculo, y que a costa de todo no ha dejado de soñar.

Desde su casa en Ciudad de México, conversamos con ella vía Zoom. Un suéter rojo, melena rubia a lo shaggy y ojos delineados encajaban perfectamente en el cuadro. No hay duda de que se está hablando con una superestrella. Hablamos del proceso creativo del álbum, ser principiante a los 66 años, las dudas como inspiración y si todavía cree que se ha acabado el show.

(Para leer más: Juanes: «Siento el mismo impulso que cuando tenía diez años, pero exponencialmente»)

Conocemos a la Ana de Mecano, la cantante, la solista pero este disco estamos viendo y escuchando a la escritora. ¿Cómo describes a esa Ana?

Bastante en paz. Creo que aunque en mis discos en solitario he ido escribiendo de menos a más, nunca me había sentido tan cómoda y con la necesidad de escribir todas las canciones. Además, luego lo he sabido, era un deseo de la época de Mecano. Como en aquella época no podía escribir, pues yo dije: «Me encantaría hacer un disco escrito por mí». Ese deseo que debía estar ahí en el subconsciente perdido ha llegado, y ha llegado en el momento que tenía que llegar.

«Se ha acabado el show» es esa duda existencial que rondaba mi cabeza desde hacía un tiempo y fue un poco la que abrió la puerta a contar esas otras historias que antes ni le había dado la importancia a contarlas, ni me sentía cómoda para ello. Pero en este momento me siento en paz. Ni siquiera me siento vulnerable. Creo que ha sido bastante terapéutico el haber escrito esas canciones.

En una entrevista mencionaste que le pusiste este título al disco porque en realidad lo sentías así. Ahora que ya está fuera ¿Sigues pensando lo mismo?

No (risas). Y realmente eso es lo que sentía, pero a raíz de escribirlo, de sacarlo y de tomar distancia sobre ello, pues he dejado de sentirlo así. Creo que tengo un buen disco. Hemos arrancado la gira súper bien, las canciones nuevas la gente las recibe muy bien y la verdad es que estoy muy contenta con todo lo que viene. Era lo que me faltaba. Me faltaba esa motivación. Estoy muy contenta con todo el equipo de trabajo, tanto en la composición como en el diseño del disco, en la producción musical. Además estoy muy agradecida porque también es un disco en el que estoy independiente. Es la primera vez en mi vida que estoy independiente y eso es un estrés añadido. Me asustaba mucho al principio la situación, porque además yo no soy de quedarme quieta. Si esto no me gusta, no me gusta. Lo repetimos, lo rehacemos. Soy bastante exigente y detallista con esas cosas. Pero estoy tan orgullosa del resultado final y de cómo lo está recibiendo la gente que al contrario, muy agradecida con todo lo que me está pasando.

En el álbum hay una cuota colombiana y es Esteman. ¿Cómo fue trabajar con él y crear esa canción?

Yo le conocía de un par de años o tres que escuché cosas de él y me gustó la originalidad a la hora de escribir melodías. Porque él escribe sin utilizar ningún instrumento, solo su voz y las cosas que le van apareciendo en la cabeza. Y son melodías muy clásicas, pero las disfraza y las convierte en algo muy actual. Y esas melodías clásicas no solo permanecen, sino que se te quedan aquí enganchadísimas desde el primer momento. Le dije: «Hola, me encantaría que nos viéramos por Zoom». Le conté lo que estaba haciendo, que me encantaría hacer una canción con él, pero inicialmente era una canción que la íbamos a componer juntos y la iba a cantar yo sola. Pero cuando estábamos escribiéndola y le escuchaba cantar las melodías y las cantábamos, dije: «No, esta canción está hecha para cantarla juntos». Y así fue.

Los sonidos electrónicos y el pop son la base melódica de este disco, pero las letras son profundas y muy melancólicas. ¿Cómo fue crear la sinergia entre esas dos cosas?

A mí me gustan los contrastes y por otro lado, soy doña Dudas. Entonces este disco está lleno de dudas. Quise darle un poco de contraste, no a todas las canciones. Hay algunas que van en la línea melódica y melancólica de la canción. Pero hay otras como «La maleta», como «Modo avión» o como «Se ha acabado el show» que quisimos darles otra energía para que no fuera tan dramático el álbum. Para que cuando escuchas la canción te pones a bailar y de pronto te estás dando cuenta de que estás bailando sobre una letra que dice que se acaba el show.

Hay veces que las canciones te dicen ellas mismas por dónde tienes que ir. Por el fraseo, por la rima, y es un poco lo que hemos hecho con estos dos grupos de producción que he tenido: uno más indie que otro. El hilo conductor es un la duda existencial, pero luego cada canción es un mundo. Y de hecho creo que nos ha salido bien.

En tu carrera has sabido muy bien lo que es el éxito desde el mainstream o en las canchas más comerciales. Y este disco te lanzaste como independiente. ¿Cómo fue tu experiencia de artista y a la vez gestora de tu propio álbum?

Al principio me daba un poco de miedo. Ha sido un proceso bastante estresante, pero también retador. Porque claro, yo llevo 40 años en la música y esta es la primera vez que estoy de indie. Nunca me había tenido que preocupar por todas las cosas que están alrededor. Pero también ha sido muy bonito todo este proceso porque me he encontrado con gente muy generosa que ha puesto todo en el asador: muchas horas de trabajo y dos años de trabajo para terminar este disco. Por ejemplo, Gustavo Borner, que mezcló prácticamente las canciones del disco, que tiene tropecientos Grammys, yo le dije: «Tengo hasta aquí, no puedo más». Y me respondió: «Vamos». Nos fuimos a Los Ángeles y ahí estuvimos mezclando.

Has mencionado que este es tu álbum más personal hasta el momento. ¿Cómo fue crearlo?

Fluyó. Fluyó a base de charlas. Quedábamos en el estudio con otros autores y nos poníamos a hablar de la vida. No teníamos ninguna idea concebida ni fija de lo que queríamos hacer, ni musicalmente ni líricamente. Y nos poníamos a hablar de cosas, eran casi un poco sesiones terapéuticas, y de pronto aparecían cosas. Salían cosas de esas conversaciones que decíamos: «Mira, por ahí, por ahí». Y así fue, de una manera muy orgánica, sin expectativas y sin pretensiones que se fueron haciendo las canciones. Mira, me ha rimado y todo.

En otras épocas estar rapada o tener el cabello muy corto no era parte del paisaje natural, y al día de hoy sigues manteniendo una presencia que sigue siendo muy característica. ¿Cuál es la historia detrás de tu look?

En la portada del primer disco de Mecano, Hoy no me puedo levantar, yo tenía el pelo largo. La foto era bastante romántica y me hicieron una especie de ola con el pelo. Esa fue la única portada en la que tuve el pelo largo. A partir de ahí fui cambiando: más largo, más corto, hasta el momento en el que me lo corté cortito a lo garçon y sentí que ese era mi sitio.

En Europa, a veces ibas a Francia o Inglaterra y sí veías cabellos cortos, pero cuando venía a este lado del mundo era prácticamente imposible. Que si era lesbiana porque llevaba el cabello corto y porque estaba musculada. No me importaba, me sentía orgullosa igualmente. Y fue mi imagen durante muchos años. Lo dejaba crecer un poquito y decía: «No, vuelvo al corto».

Siempre trato de dar una imagen diferente, pero con la que me sienta cómoda en el momento en el que estoy viviendo. Hoy no sé si sería capaz de cortarme el pelo pero por ahora me siento cómoda así, un poquitito más seventies.

(Siga leyendo: Las canciones que marcaron a Natalia Jiménez: una playlist íntima entre fuerza, nostalgia y verdad)

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