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Revista Diners
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Ha sido tal la diatriba del billonario Elon Musk contra La Odisea del director británico Christopher Nolan que el dueño de la red social X aseguró que su inteligencia artificial, Grok Imagine, hará una versión “históricamente precisa” antes de que finalice este año.
Entre otras barbaridades, Musk ha dicho que Nolan es un “racista anti blanco” y que también profanó a Homero con esta versión de su poema épico por decisiones como darle el papel de Helena de Troya a la actriz de origen keniano Lupita Nyong’o.
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Aunque haya recibido un injustificado ataque en redes sociales por parte de sectores extremistas, lo cierto es que La Odisea es una de las experiencias cinematográficas más impactantes de los últimos años.
(Siga leyendo: La Odisea, entre la mitología y la nueva experiencia del cine)
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Eso sí, la película cae en algunas notas en falso: la disonancia del texto, que en algunos pasajes muy específicos va de la poesía y las metáforas a insultos demasiado procaces; un Telémaco (interpretado por Tom Holland) superficial, que echa en falta la fuerza del personaje original, y una Atenea (Zendaya) que parece más una alucinación que aquella diosa que convenció a las deidades del Olimpo de que ya era justo que Odiseo regresara a su hogar, Ítaca.
La producción de Nolan, que ya ha logrado establecerse entre esos directores que mueven taquilla sólo con su apellido, como Quentin Tarantino o James Cameron, va en carrera a superar el billón de dólares (en apenas una semana, ya recaudó 300 millones). Y mucho de su éxito tiene que ver con la decisión del director de utilizar procesos artesanales, que vienen más del teatro o del cine clásico que de la típica pantalla verde que usan hasta la exageración las grandes películas contemporáneas.
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El cíclope
Una de las principales razones por las que a Odiseo le tomó diez años regresar a su hogar fue su ataque al Cíclope, el hijo de Poseidón, el dios de las aguas, pues el rey de Ítaca deja ciego a esta criatura inmensa, lo que desata la furia de Poseidón.

Nolan, en una entrevista con la agencia AP aseguró que para crear su versión de esta criatura mítica se inspiró en la pintura Saturno devorando a su hijo, del pintor español Francisco de Goya, y en el trabajo del director mexicano Guillermo del Toro, especialista en el llamado “cine de monstruos” gracias a películas como Hellboy, El laberinto del Fauno, La forma del agua y, más recientemente, Frankenstein.
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Como los efectos especiales están prácticamente vetados en las producciones del director, esta criatura llegó a la pantalla grande gracias a una combinación de marionetas gigantes, máquinas robóticas y un artefacto mecánico de más de 18 metros.
“Todo en la secuencia del Cíclope está orientado a intentar imaginar: ¿cómo sería esto en la vida real? No se trata de abordarlo desde un punto de vista de cuento de hadas o de dibujos animados, sino de intentar estar realmente en el lugar de Odiseo y sus hombres”, le dijo Nolan a la revista Empire sobre esta secuencia, que se grabó en la cueva de Néstor en el Peloponeso de Grecia.
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(Para saber más: Entrevista: Christopher Nolan convierte La Odisea en una historia sobre el trauma, la memoria y el regreso)
Los cerdos de Circe
Si Christopher Nolan quisiera hacer una película de terror, la escena de Circe en La Odisea se erige como un gran preámbulo. Circe es una poderosa hechicera y también uno de los obstáculos con los que Odiseo y sus hombres se enfrentan en su camino de regreso.
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Este personaje es interpretado por la actriz británica Samantha Morton, en la que es sin duda una de las actuaciones más desgarradoras de esta película. Circe recibe en su hogar a la tripulación de Odiseo, quienes exigen inmediatamente algo de comer.
Lo que parecía un banquete termina en una secuencia de terror, pues Circe, como si estuviera amasando arcilla, va dándoles forma de cerdos a cada uno de los soldados. ¿Cómo logró Nolan esta mutación? Efectos especiales, respondería cualquier incauto. Pues, no, la respuesta es más compleja: la secuencia se rodó también con efectos prácticos, que incluyeron un material especial al que Morton le iba dando forma, sumado a ingeniosos ángulos de cámara y máquinas robóticas.
“Cuando lo estaba viendo, pensé: ‘Chris por fin rompió su regla. Esto lo tuvo que haber hecho con computadoras’. Y cuando le pregunté, me dijo: ‘No, es práctico. Todo es práctico, hecho en el día’”, dijo Anne Hathaway, quien interpreta a la reina Penélope, en una entrevista con IGN.
Los Lestrigones
En la mitología griega, Telépilo de Lamos es la ciudad en la que viven los llamados Lestrigones, gigantes antropófagos, es decir, caníbales. A esta ciudad llegan Odiseo y sus hombres, que terminan enfrentándose y, por supuesto, perdiendo contra los gigantes.
La foto del rey de Ítaca enfrentando a los Lestrigones se ha reproducido en uno de los afiches oficiales de La Odisea y es, a su vez, un símbolo de esa lucha del hombre contra el destino que marcan y representan los dioses.

Aquí tampoco entraron a jugar los efectos hechos por computadora, sino un uso clásico de la perspectiva de las cámaras y un ingenioso casting. Nolan utilizó dos grupos de extras: unos que medían más de 2,10 metros, que por supuesto representaban a los Lestrigones, y otros de menos de 1,50 metros, que les daban vida al rey de Ítaca y a su tripulación.
La doble de Matt Damon (Odiseo) en esta escena fue la actriz Devyn Dalton, una canadiense de 34 años que mide tan sólo 1,37 metros.
Los instrumentos antiguos
El compositor sueco Ludwig Göransson ya ha ganado tres premios Óscar en la categoría de Mejor banda sonora, uno de ellos por Oppenheimer, la anterior película de Christopher Nolan.
Director y compositor se reencontraron en La Odisea, para la que Göransson no pudo utilizar sonidos tradicionales para este tipo de composiciones, como los de guitarras eléctricas o de orquestas sinfónicas.
El propio Nolan quería una música que se sintiera única y que no recordara a películas sobre la Grecia antigua que ya se hubieran hecho antes. Göransson se dedicó entonces a investigar sobre instrumentos que se usaron en aquella época, como la lira -de cuerda- y el aulós -de viento-.
“Es un instrumento de la antigua Grecia. Fue el instrumento más popular entre las estrellas de rock durante mil años”, dijo Göransson sobre el aulós, una especie de oboe doble, cuyo hipnótico sonido aparece en momentos tan icónicos como el canto de las sirenas.