Revista Diners
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Reconocer un buen brunch es una habilidad que solo se adquiere probando. Según el On Premise Consumer Pulse Report de CGA by NIQ, esta propuesta se ha convertido en la ocasión de comida preferida para casi la mitad de los padres de familia y para más de un tercio de los adultos jóvenes.
Con esa demanda, la oferta creció, pero el formato ha sufrido las consecuencias de su misma popularidad: propuestas que empaquetan elementos y se venden como experiencias cuando son apenas una imitación. Por eso vale la pena hablar cuando alguien lo hace bien. Y el NH Collection Bogotá WTC Royal lo logra.
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Una carta entre el mediterráneo y lo nacional

Con cuarenta años en el mercado, 144 habitaciones y el salón de eventos más grande de Colombia, el NH Collection Bogotá WTC Royal no es ningún novato. Sin embargo, acaba de pasar un proceso de renovación en el que no solo actualizó sus instalaciones, sino que también refrescó su propuesta gastronómica. Y la apuesta más fuerte de su nueva carta es, precisamente, el brunch.
Todos los domingos, de 11 de la mañana a 3 de la tarde, el formato es all you can eat & drink: comida y bebida ilimitadas, sin restricciones. La propuesta combina técnicas mediterráneas con ingredientes colombianos y cada domingo rota una selección de preparaciones típicas del país como patacones, arroces, fritos, entre otros.
En el menú aparecen ingredientes como remolacha, guatila, gulupa, chuguas, achiote y cimarrón, conviviendo con calentados y arepas reinterpretados desde una mirada contemporánea. Por el lado de la coctelería, la oferta también es ilimitada y generosa: clásicos como mimosas, Bloody Mary, Moscow Mule y Aperol Spritz comparten carta con creaciones propias como el Pink Tropical, el Champagne Lavender y el Colombian Spritzer. Y para quienes sean fanáticos de la personalización, la estación healthy permite armar bebidas funcionales con espinaca, zanahoria, remolacha o manzana.
Los imperdibles de la mesa

Cuando le preguntamos al chef Juan Sebastián Rojas por sus favoritos, la respuesta fue directa: «Mi debilidad son los postres.» Y tiene razón en serlo. La propuesta dulce tiene identidad colombiana clara (mousse de arroz con leche, bananitos de cocada) con espacio para favoritos de siempre como los alfajores, la torta de pistacho y cheesecakes de temporada que cambian según el calendario.
Pero antes de llegar a los postres, hay otras paradas obligatorias. El mignon cartagenero con risotto de coco y vegetales locales es el plato fuerte que mejor resume la filosofía del brunch: técnica mediterránea, alma colombiana. Las bandejas para compartir con empanadas, aborrajados y arepas moradas son el tipo de cosa que desaparece de la mesa antes de que uno se dé cuenta. Y el sándwich de pastrami en focaccia de coco es una de esas combinaciones que uno no sabía que necesitaba.
Colombia en cada rincón

Lo que distingue al NH Collection WTC Royal Bogotá no es solo la comida. La cadena internacional (más de 350 hoteles en 33 países) construyó para su sede bogotana una identidad con raíces en la literatura colombiana. El restaurante se llama La María, en honor a Jorge Isaacs. El bar, La Vorágine, en homenaje a José Eustasio Rivera. El resultado es un hotel que, aunque sea internacional, se siente y sabe a colombiano.
Claudia Rodríguez, directora del hotel, explica que «la idea surgió con el propósito de integrar la literatura colombiana al diseño conceptual, creando ambientes que no solo cumplan una función dentro de la experiencia de hospitalidad, sino que también inviten a recordar y celebrar parte del patrimonio cultural colombiano.»
Así, ya sea por negocios o placer, si quiere empezar a explorar lo que el NH Collection WTC Royal tiene para ofrecer, empiece por el brunch del domingo. Es, por ahora, su mejor carta de presentación.
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