Revista Diners
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La periodista gastronómica y de viajes Liliana López escribió para Diners una completa guía de Ciudad de México, Guadalajara y Miami, las tres ciudades donde jugará la selección Colombia. Conozca las novedades gastronómicas más recientes para desayunar, almorzar o cenar, así como museos y planes distintos para disfrutar la ciudad cuando no esté respirando fútbol. Tome nota y aproveche también para conocer estos encantadores destinos.
Guadalajara, la capital de Jalisco
Quien no haya probado una batanga (tequila con Coca-Cola, limón y sal), esta es la ciudad para hacerlo. Aunque suene raro, al probar esta bebida típica de Jalisco, la tierra del tequila, se darán cuenta de que en realidad era una gran idea.
Guadalajara vive un momento atractivo para quien quiere entender una ciudad a través de su comida, su diseño y su pulso cultural. La capital jalisciense lleva años consolidando una escena gastronómica propia, pero hoy la conversación es mucho más amplia. A sus restaurantes, bares y mercados se suma una oferta cada vez más interesante de galerías, moda, arquitectura y espacios creativos, que la convierten en un destino más completo de lo que muchos imaginan.
Para hospedarse, una opción práctica y cómoda es el Hilton Guadalajara Midtown, ideal para moverse entre distintas zonas de la ciudad y armar itinerarios que mezclen comida, arte y compras. Si se trata de un hotel boutique, Casa Habita, en la colonia Lafayette, resulta idóneo.
Para empezar el día, PalReal sigue siendo uno de los grandes favoritos: un sitio que ayudó a definir el desayuno contemporáneo tapatío y donde el café, los jugos y una cocina sencilla pero afinada —como su torta de pancita— hacen que siempre valga la pena volver. De hecho, también para desayunar o almorzar está Yunaites dentro del mercado IV Centenario, lugar de comida mexicana que representa esa Guadalajara joven, informal y cada vez más suelta.
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A la hora de comer, la ciudad tiene mesas para distintos gustos. Alcalde continúa siendo uno de los restaurantes más importantes de Guadalajara y una referencia obligada de la alta cocina de autor en México. La propuesta de Francisco Ruano es única, sensible y muy creativa, la cual parte del gran producto y de las influencias de su territorio. Si el antojo va por mariscos y un ambiente más animado, La Docena mantiene su lugar como uno de los clásicos de la ciudad, ideal para sentarse largo rato entre ostras, pescados, mariscos y vino blanco. Pero hay tradiciones que se tienen que probar, como las tortas ahogadas en Tortas Enrique el Viejo o Dany, la carne en su jugo en Karne Garibaldi y la birria en birriería El Chololo.
En bares, El Gallo Altanero es una de las visitas indispensables, sobre todo para quien quiera probar una coctelería seria y profundamente conectada con los destilados mexicanos, en especial los tequilas menos comunes de pequeños productores. Para la noche también está el bar Mecenas, donde no hay marcas sino destilados y licores que ellos mismos elaboran. Buena atmósfera, en la que se termina alargando la noche.

Para salir del circuito gastronómico, vale la pena hacer espacio para visitar Plataforma Arte, lugar que permite asomarse a la escena creativa local. En cuestión de galerías están Travesía Cuatro, Curro, Tiro al Blanco y Palma. Si de moda y diseño se trata, Albergue Transitorio también es el showroom de las reconocidas diseñadoras Julia y Renata, quienes curan todo el espacio con objetos y accesorios. El taller de cerámica Suro, de José Noé Suro, es conocido en todo México por sus piezas y por ser uno de los proveedores de grandes restaurantes del país. Hay que hacer cita para visitarlo.
En el centro histórico, el Hospicio Cabañas es un referente artístico y el Palacio Municipal de Guadalajara uno de arquitectura e historia. Ahí está justamente una de las virtudes de Guadalajara: la posibilidad de pasar, en un mismo día, de una gran comida a una galería y de un buen bar a un edificio histórico.


