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Revista Diners
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Hablar de la artista Lorenza Panero es hacerlo de un referente del arte colombiano contemporáneo. Con una trayectoria creativa sólida, de más de cuatro décadas, y que ha llevado su obra por el mundo, la evolución es visible, no sólo en la técnica y en las historias que cuenta a través de sus creaciones, sino también en la seguridad del que conoce el camino.
“Creo que lo que evoluciona y crece es la confianza en las ideas que uno plasma y comunica y en los materiales disponibles, los procesos químicos, en cómo manifestar con distintos elementos. He sido muy inquisitiva en los materiales, técnicas, procesos y metodologías y por eso hay variedad en mi obra. Con los años uno se cuestiona un poco menos coger el tubo de pintura roja”, afirma la artista, quien se asegura de guiar al espectador por la experiencia de sus creaciones.
El abuelo materno de Panero fue el poeta mexicano Gilberto Owen, quien al lado de Borges y de Neruda, han sido su fuente de inspiración. Justamente ese es el punto de encuentro con Natalia Mendieta, quien también crea a partir de la literatura. Así lo vieron la curadora de la exposición “Evanescente”, Ana Lucía Arbeláez y la propietaria de la galería La Balsa, Patricia Gómez, quienes reunieron a estas artistas, cuyas obras se exhiben hasta el próximo 4 de septiembre.

“La obra de Natalia tiene que ver con la palabra escrita y con la evanescencia de lo que es un poema y la transformación de la palabra. Yo también me inspiro en la poesía, así que esa presencia de la poética se siente al entrar a la galería y hay un diálogo entre las dos obras: la de Natalia es en blanco y negro, con marcas más sutiles, transparentes y mi forma de trabajar es más vigorosa, con color, movimiento… uno creería que genera disonancia, pero se complementan de una forma muy bella”, explica Lorenza Panero.
La naturaleza y el optimismo de Lorenza Panero
La obra de Panero gira en torno a la espiritualidad y la naturaleza. Y, preguntada por el cambio climático, se declara optimista, pues considera que hay avances de la ciencia que tardan en ver la luz, pero existen. “Cuando hablo de la espiritualidad, lo hago a partir de la vida del ser humano en la tierra, pienso en el edén, en nuestros orígenes y hacia donde vamos, que mi obra manifieste no únicamente trazos y gestos y espiritualidad, sino optimismo frente a esta vida. Hay que creer que somos capaces de encontrar salidas y construir futuros”.

Y justamente, en la obra de Panero, el optimismo se ve reflejado en la experimentación, en ver varias opciones y en “poder imaginar un mundo más amplio lleno de posibilidades y futuros que no vemos todos los días”.
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Los desafíos del artista
Según Panero, hay dos retos que tienen los artistas contemporáneos en Colombia. El primero, hacer que su obra perdure y el segundo, que haya un ecosistema que apoye la creación artística para el campo de las artes plásticas.
“A lo que todo el mundo aspira cuando está creando algo, ya sea en el campo artístico, de la industria o los negocios, es tener relevancia, cómo crecer en la obra y generar más experiencias para el espectador y perdurar”, asegura.
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Frente a la industria alrededor de la actividad creativa, la artista afirma que si bien, por ejemplo la literatura tiene un sistema entre la creación, la publicación y las ventas, “en las artes visuales y en las escénicas estamos atrasados en fortalecer ese ecosistema. El arte necesita el apoyo de los críticos, del público para crear, mirar, sentir, entrar en contacto con otra forma de ver la vida, pues es un acto infinitamente enriquecedor. El coleccionismo en Colombia va por buen camino, pero es necesario que haya más apoyo del Estado, de las instituciones, para crear oportunidades de alimentar la creatividad artística”.