Revista Diners
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En las grandes ciudades, buena parte de lo que está cambiando ocurre lejos de los lugares que concentran a los turistas. Restaurantes independientes, bares, cafés, talleres, galerías y pequeños comercios han ido modificando la vida de barrios que conservan buena parte de su carácter residencial y, al mismo tiempo, incorporan nuevas formas de habitar y recorrer sus calles. Esa combinación es la que Time Out tomó como punto de partida para su selección de los barrios más interesantes del mundo en 2026.
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La mencionada publicación reunió 40 barrios de todo el globo, escogidos por su red de expertos locales, la cual evaluó los espacio bajo aspectos como la gastronomía, vida nocturna, negocios independientes, la propia habitabilidad y, claramente, el desarrollo casual de su vida comunitaria. ¿Cuál fue el resultado del proceso? Un listado que anuncia desde antiguos sectores industriales convertidos en espacios para artistas, zonas residenciales con nuevas propuestas al momento de elgir qué comer, sincretismos culturales hasta barrios donde mercados, bares y comercios de toda la vida conviven con proyectos del nuevo siglo.
Entre la selección de aquellos espacios habitados que resultan los más interesantes para este año, se encuentra Chapinero Alto. La entrada colombiana, ubicada al norte de Bogotá, obtuvo el séptimo lugar y es el único puesto latinoamericano en el top 10 del ranking.
Los 5 barrios más interesantes del mundo en 2026
Desde los puestos de comida que llenan de noche las calles de Jongno 3-ga, en Seúl, hasta las fachadas rosadas de Tân Định, en Ho Chi Minh City, el ranking reúne barrios donde la identidad de una ciudad se entiende mejor al caminar unas cuantas calles. En Rabat, una franja frente al Atlántico se ha convertido en punto de encuentro para familias y jóvenes profesionales; en Atenas, Neos Kosmos reúne a artistas, estudiantes, inmigrantes y vecinos de varias generaciones; y en Chinatown, Los Ángeles, las plazas peatonales, los restaurantes y los espacios culturales conviven con lugares que llevan décadas formando parte del barrio.
Jongno 3-ga, en Seúl, ocupa el primer lugar de la selección realizada por Time Out. La zona de Ikseon-dong ya era conocida por sus hanoks centenarios convertidos en cafés temáticos y restaurantes internacionales, pero el movimiento reciente se ha trasladado también a las calles de Donhwamun-ro 11-gil, donde los pochas empiezan a llenarse desde las cinco de la tarde. Lo que alguna vez fueron paradas rápidas para trabajadores y obreros hoy reúne a jóvenes locales alrededor de platos sencillos y económicos. Más adelante, Seosulla-gil suma talleres de artesanía, estudios de joyería y bares, mientras la ruta por el barrio puede pasar de Mil Toast y sus panes al vapor a Solsot, Seoul Coffee o las mesas callejeras de la noche.

En el segundo puesto aparece L’Ocean District, en Rabat, donde la relación con el Atlántico se percibe en el paseo bordeado de palmeras, las playas y las canchas deportivas que funcionan como lugares de encuentro. La zona atraviesa una renovación urbana que llega desde la Medina hasta el antiguo palacio del siglo XVIII que ahora alberga un Four Seasons, pero el recorrido también pasa por las calles residenciales de Rue Abidijan y Rue Zanzibar, los cafés y centros culturales de Rue Bruxelles y los muros intervenidos con arte urbano. La jornada puede comenzar con un brunch en Boho Café, continuar con caligrafía árabe en AghaSpace y terminar frente al faro, antes de sentarse a comer en Yamal Acham.
Neos Kosmos, Atenas, ocupa el tercer lugar y se extiende entre la Acrópolis y la Riviera ateniense. Durante años quedó a la sombra de Koukaki y Pangrati, pero la llegada de jóvenes creativos y negocios independientes ha ido modificando el recorrido por sus calles sin desplazar a las familias, estudiantes, inmigrantes, artistas y habitantes de larga data que ya formaban parte de ellas. Onassis Stegi funciona como uno de los puntos culturales del sector, mientras las tabernas, panaderías, restaurantes, cafés y bares mantienen una escala más cercana al barrio. Una mañana puede pasar por Naif y las panaderías Vlachos y Mountrichas, antes de terminar entre las actividades de Onassis Stegi y los bares de la noche.

En el cuarto puesto, Chinatown, Los Ángeles, mantiene visibles sus techos de pagoda, sus faroles y sus plazas peatonales, pero alrededor de ellos han aparecido restaurantes, bares, galerías y nuevos lugares para escuchar música. Firstborn, Café Tondo, Archives of Us y Frank ’n’ Frank’s se suman a nombres con décadas de historia como Phoenix Bakery y Philippe the Original. El recorrido también se abre hacia LA State Historic Park, con sus 32 acres, festivales de música, proyecciones y mercado de agricultores, mientras Far East Plaza concentra buena parte de la oferta gastronómica.
Govanhill, Glasgow, un barrio que, sumado de ser el cierre del top 5 del ranking, durante años fue considerado el hermano menor de Shawlands. Los precios más bajos atrajeron a artistas y escritores, y alrededor de esa llegada crecieron una biblioteca de fanzines y espacios como Adrian’s Bar y Category is Books, vinculados también con una comunidad queer activa. La diversidad que ha caracterizado a Govanhill durante generaciones se reconoce especialmente en Victoria Road, donde un pub irlandés puede quedar cerca de un restaurante pakistaní o indio y de una tienda de productos de Transilvania.
La mencionada lista transita por barrios que han encontrado maneras novedosas frente al relacionamiento de sus habitantes, historias entre puestos de comida y edificaciones, así como narrativas de nuevas generaciones. Kitakagaya, en Osaka, convirtió su historia naval en una escena artística; Koenji, en Tokio, mantiene el pulso de su antigua escena punk entre discos, ropa usada y pequeños bares; y Esquilino, en Roma, hace de su mercado y su diversidad gastronómica parte de la experiencia del barrio.
Asimismo, yacen en los escalafones espacios donde la cultura, la comida y los negocios independientes tienen el mismo peso, como São Bento, en Lisboa; Talat Noi, en Bangkok; y Humayunpur, en Nueva Delhi, donde más de 50 cocinas reflejan las comunidades que han llegado a la zona.
Chapinero Alto y otros barrios latinoamericanos en el ranking
Entre mansiones de ladrillo, edificios bajos con aire setentero y lofts modernos, Chapinero Alto se extiende por unas 16 cuadras inclinadas frente a las montañas boscosas de Bogotá. El barrio ocupa el séptimo puesto de la lista y es la primera entrada latinoamericana del ranking. Sus calles reúnen restaurantes, cafés, terrazas de vino, librerías, tiendas de diseño y una escena creativa en la que coinciden jóvenes locales, expatriados, estudiantes y nómadas digitales. En un mismo recorrido aparecen Diosa Café, Mmaison Galería, Atiko, Mesa Franca y El Chato.
La posición de Chapinero Alto abre una presencia latinoamericana que vuelve a aparecer varias veces a lo largo de la lista. En Río de Janeiro, Laranjeiras ocupa el puesto 17, con una historia que pasó de los cultivos de naranjos y el refugio de las familias aristocráticas a una vida de barrio marcada por sus bares, calles arboladas y espacios culturales.

Los sábados, Rua General Glicério concentra uno de sus momentos más característicos: un mercado con puestos de comida y música de choro que reúne a los vecinos alrededor de la plaza. A pocas calles, la reapertura del Cine Carioca José Wilker, después de 16 años, y la revitalización de Mercadinho São José han añadido nuevos puntos a un barrio que también tiene librerías, restaurantes y cafés. Por la noche, la música vuelve a aparecer en lugares como Mirante do Pedrão.
En Buenos Aires, el puesto 22 corresponde a Chacagiales, un nombre que empieza a imponerse sobre los mapas y las fronteras más tradicionales entre Chacarita y Colegiales. La zona conserva antiguos talleres, almacenes y casas tradicionales, pero alrededor de ellos han aparecido cafés independientes, restaurantes, bares de vino y espacios culturales. Mercado de las Pulgas, Plaza Mafalda y Parque Ferroviario Colegiales forman parte de un recorrido que también pasa por proyectos gastronómicos y creativos como Hobby, Kanka y C Art Media.
Más al norte, São Paulo aparece en el puesto 25 con República, en pleno centro histórico. Allí, edificios que forman parte de la imagen de la ciudad, como el Copan y el Edifício Itália, comparten espacio con restaurantes, librerías, cafés y proyectos artísticos. El recorrido pasa por el Theatro Municipal, la Biblioteca Mário de Andrade y Pivô, antes de llegar a una vida nocturna que se extiende por bares como Bar dos Arcos, Cordial y Lágrima, además de Tokio, dedicado al karaoke.
La última aparición latinoamericana está en Lima, donde el Centro Histórico ocupa el puesto 36. Después de años en los que la zona era descrita por el propio ranking como un lugar concurrido durante el día y menos atractivo por la noche, nuevos espacios han comenzado a modificar ese recorrido. Basement Art Lab y Terraza Lima Club aparecen entre las propuestas recientes, mientras una casona del siglo XVIII alberga una sede de Alanya junto al Museo Bodega y Quadra. El barrio también conserva instituciones y espacios culturales como el MALI y el Centro Cultural Inca Garcilaso, además de los restaurantes y actividades que rodean la Plaza de Armas.
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