Si usted cree que la memoria se debe cuidar cuando tenga más de 60 años está equivocado. No importa si tiene 20, 30 o 40 años, el cerebro necesita entrenarse y fortalecerse para que cuando llegue a viejo sea como una caja de pandora con todos los conocimientos que ha adquirido en esta vida, lista para abrirse cuando haga falta recordar un nombre, una conversación, una fecha o una experiencia que parecía perdida en algún pasado lejano.
Con la intención de que este año sea recordado por su buena memoria y no por las distracciones constantes, le pedimos al doctor Leonardo Bello, médico neurólogo funcional, experto en el cerebro y autor del libro Para que no se te olvide, una serie de consejos que pueden incorporarse a la rutina diaria sin necesidad de fórmulas milagrosas ni promesas vacías, ejercicios que cuentan con respaldo científico y cuyos cambios se perciben cuando se practican con constancia y atención.
El valor de la memoria hoy
Esperemos que esta información no pase a la ligera por sus ojos, porque las enfermedades neurodegenerativas están incrementando de forma drástica a nivel mundial. La Organización Panamericana de la Salud calcula que actualmente hay alrededor de 55 millones de personas con demencia en el mundo y que esta cifra subirá a 78 millones en 2030, un escenario que obliga a pensar la memoria como un asunto cotidiano y no como una preocupación tardía.
En ese contexto cobra sentido compartir este conocimiento con familiares y amigos, ya que la prevención se construye en comunidad. “Nadie tiene mala memoria, lo que desconocen es cómo estimularla, cómo potenciar y qué hábitos deben cambiar para que esta mejore”, dice Bello, quien estudió Medicina Funcional de The Institute for Functional Medicine en Estados Unidos y ha logrado integrar el enfoque neuronal con prácticas diarias donde el cuerpo se estimula para despertar habilidades ocultas del cerebro.
1. Cuide su glucosa
El cerebro utiliza la glucosa para formar energía y sostener sus procesos internos, aunque para que este mecanismo sea eficiente y saludable se deben evitar los picos y procurar que se mantenga estable en la sangre. Según explica el doctor Bello, cuando se presentan picos repetidos se pueden generar daños en el hipocampo, la zona encargada de registrar la información y convertirla en recuerdos duraderos.
En la alimentación diaria conviene desayunar siempre con proteína, como el huevo, una de las más complejas y completas que existen y de fácil acceso. También es recomendable evitar bebidas azucaradas y optar por agua, té o café, sin azúcar, porque la mayoría que se encuentra en los supermercados tienen azúcares ocultos que alteran el equilibrio de la glucosa.
2. Muévase 20 minutos al día
Hacer caminatas de 20 minutos, preferiblemente al aire libre y con exposición a la naturaleza, permite la liberación del Factor Neurotrófico Cerebral o BDNF, considerado el mejor fertilizante para las neuronas, un antioxidante potente y una vía directa para mantener oxigenado el cerebro.
Para el doctor Bello, más allá de rutinas extenuantes de gimnasio, una caminata diaria de 20 minutos resulta suficiente para estimular el BDNF y sostener la salud cerebral en el largo plazo, siempre que se realice con regularidad y atención al entorno.
3. Nutra su cerebro de DHA, colina y antioxidantes
El DHA es uno de los ácidos grasos que se encuentra principalmente en pescados grandes como el atún, el salmón o las sardinas, nutrientes asociados con la estructura y el funcionamiento de las neuronas.
La colina, que más allá de ser una montaña es un aminoácido clave en nutrición, resulta esencial para la producción de la acetilcolina, uno de los neurotransmisores más importantes de la memoria, presente en alimentos como el huevo y el hígado de res.
En cuanto a los antioxidantes, la vitamina C ocupa un lugar central porque ayuda a evitar el envejecimiento de las neuronas y puede obtenerse a través de frutos rojos y pimientos rojos incluidos de forma habitual en la dieta.
4. Dormir bien no es negociable
No importa si por la noche no cena con tal de acostarse temprano, una decisión que incluso puede resultar beneficiosa, ya que dormir es una de las necesidades fundamentales del cerebro junto a la alimentación y la actividad física.
Durante el sueño se consolidan las nuevas conexiones cerebrales necesarias para una buena memoria, de ahí la importancia de mantener una higiene del sueño constante. “Sí o sí se debe dormir de noche de siete a nueve horas, según cada persona”, comenta el doctor Bello.
5. Trate a su cerebro como a un músculo
El cerebro, conviene recordarlo, es un órgano compuesto por tejido nervioso formado por neuronas y células gliales y no por tejido muscular, aunque se le compara con un músculo porque requiere ejercicio mental para mantenerse activo.
Apartar un momento del día para leer entre cuatro y cinco páginas contribuye a mejorar la concentración y la memoria. Aprender algo nuevo y profundizar hasta dominarlo amplía la capacidad de almacenamiento y mantiene al cerebro en permanente actualización. “El cerebro es como un computador y hay que renovar el software”, concluye el doctor Bello, dejando claro que la memoria se construye cada día con pequeñas decisiones sostenidas en el tiempo.



