Hace diez años, una casa inteligente era el símbolo de estatus. La domótica prometía comodidad, eficiencia y una vida más fácil. Pero algo cambió en el camino. Hoy, los compradores de propiedades de lujo no buscan casas llenas de pantallas y sensores. Buscan lo contrario: casas tontas.
El Informe de Tendencias del Hogar 2026 del portal inmobiliario Willow reveló que la búsqueda de «rincones de lectura» en los hogares ha aumentado un 48% con respecto al año anterior. Algunos hogares ya han vuelto a los teléfonos fijos, y el segmento del lujo está abandonando el auge de las casas domóticas para abrazar las casas analógicas, sobre todo cuando de segundas residencias se trata.
Aquí le contamos qué son las casas tontas, por qué están ganando terreno y cómo esta tendencia está impactando nuestra relación con la tecnología.
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¿Qué son las casas tontas?

Las casas tontas son exactamente lo que su nombre sugiere: espacios que rechazan la automatización y la conectividad excesiva. No tienen asistentes de voz, termostatos inteligentes ni cámaras de seguridad conectadas a la nube. En lugar de pantallas en cada habitación, tienen libros, discos de vinilo y teléfonos fijos.
Gillian Flynn, agente inmobiliaria de Pacific Sotheby’s, lo explicó a The Hollywood Reporter: «Hubo una época en que atraer a un comprador de alto nivel significaba tener pantallas planas en casi todas las habitaciones, incluidas las áreas exteriores. Sin embargo, en el mercado actual, excesivamente automatizado, el exceso de tecnología puede ser un gran desincentivo».
Esto no significa que las casas tontas sean primitivas o incómodas. Significa que priorizan la desconexión digital y las conexiones humanas por encima de la eficiencia tecnológica. Y para muchos, el nuevo lujo.
¿Por qué ahora?

La fatiga digital es real. Según The Wall Street Journal, la búsqueda «cómo reducir el tiempo de pantalla» alcanzó un máximo histórico en Google el año pasado. La fiebre de la inteligencia artificial, las preocupaciones sobre privacidad y la sensación constante de estar conectados han generado un rechazo que se materializa en decisiones arquitectónicas y de diseño.
En TikTok, el hashtag #AnalogLife ha ganado popularidad en los últimos años, con videos que documentan a usuarios usando tecnología nostálgica y abrazando una vida de pocos gadgets. Discos de vinilo, cámaras analógicas, máquinas de escribir vintage: objetos que no requieren actualizaciones de software ni conexión a internet.
Además, la revista Dwell señala el declive de los hogares inteligentes como una de las principales corrientes para los próximos años. No se trata de un rechazo total a la tecnología, sino de una reconfiguración de su lugar en nuestras vidas.
¿Cómo se diseña un espacio análogo?

Un espacio análogo es un área libre de pantallas. Aunque puede usarse como un retiro individual, algunos propietarios lo están usando como un espacio para fomentar la conexión ininterrumpida y pasar tiempo de calidad con su familia.
Catherine Price, autora de How to Break Up With Your Phone, explicó al Wall Street Journal que no se necesita un presupuesto enorme para crear un espacio análogo: «Hay muchos pequeños ajustes que puedes hacer incluso si no tienes el tiempo, la energía o el presupuesto para diseñar una habitación completamente analógica desde cero».
Las personas pueden diseñar sus espacios análogos en torno al propósito que quieren que cumplan: un área de música donde sus guitarras y piano estén a la vista, o un espacio de trabajo equipado con una máquina de escribir vintage y muchas estanterías para su colección de libros.
El bienestar en casa también va en serio. Las menciones a mejoras pensadas para sentirse mejor aumentan, y los baños tipo spa aparecen con más frecuencia. Además, se está dejando atrás el diseño «de catálogo» y se valora más lo hecho con personalidad, con más artesanía, detalles vintage y un toque original.

Las casas tontas son una declaración de que la tecnología debe estar al servicio de nuestras vidas, no al revés. Y que a veces, el verdadero lujo no es tener la última tecnología, sino poder apagarla por completo. ¿Qué opina usted? ¿Habitaría una?
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