Revista Diners
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Esta historia arranca con un niño que empieza a ir a una biblioteca rural y disfruta tanto de habitar ese espacio que finalmente se convierte en arquitecto, para poder hacer lugares como ese, que les cambien la vida a otros niños y niñas. Su nombre es José Luis Chalco y nació en el municipio de Inzá, en el departamento del Cauca, en la parte sur del país. La crónica de la biblioteca que lo inspiró salió publicada recientemente en estas mismas páginas. Allá, en la vereda de Guanacas, el arquitecto Simón Hosie terminó de construir en el año 2004 la biblioteca Casa del Pueblo de la mano de la comunidad, con la guadua como su material principal.
José Luis estudió arquitectura en Cali, vivió diez años en la capital del Valle del Cauca y trabajó en distintos oficios. Luego, siguiendo el ejemplo de muchos habitantes del municipio que regresan para compartir con la gente el conocimiento que han obtenido en otras partes del mundo, el arquitecto retornó a casa. “Volver al Cauca fue también volver a un material que siempre estuvo ahí: la guadua. Lo que hicimos fue mirarla con otros ojos, entenderla técnicamente y convertirla en una oportunidad real de arquitectura comunitaria, llevando al límite sus posibilidades constructivas y estéticas”, explica.
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Fue entonces cuando conoció al arquitecto bogotano Santiago Montoya, quien, tras un recorrido distinto, terminó coincidiendo con José Luis en muchos aspectos. Sus historias se unieron cuando decidieron fundar la firma Teboo Arquitectura —nombre que combina las palabras terra y bamboo—. Mediante sus proyectos y talleres, Chalco y Montoya quieren replantear esa idea para reivindicar la belleza y practicidad de un recurso que ya es un símbolo de la arquitectura colombiana. Allá, en montañas y territorios históricamente alejados de los centros de poder, atravesados por la violencia, Teboo surge de una búsqueda: repensar la bioconstrucción desde los materiales disponibles, el conocimiento local y una relación más directa con las comunidades.
¿Cuál fue el camino que llevó a Santiago Montoya a liderar esta iniciativa en Inzá? Su formación comenzó en Bogotá, donde tuvo un primer acercamiento a la bioconstrucción durante sus estudios. Esa experiencia se transformó con los años en una búsqueda más rigurosa, enfocada en integrar conocimiento técnico, sostenibilidad y diseño.
Tras la pandemia, decidió salir de la ciudad para trabajar directamente con materiales naturales, lo que lo llevó al Cauca. Allí encontró no solo un territorio fértil en recursos, sino también un campo de experimentación arquitectónica. “Mi llegada al Cauca estuvo motivada, en parte, por la necesidad de trabajar directamente con estos recursos, ausentes en el contexto urbano de la capital, y por la oportunidad de formarme con referentes internacionales como el ingeniero alemán Jörg Stamm, figura clave en el desarrollo de la arquitectura en bambú en el ámbito global, que fue mi primer maestro con este material”.
El encuentro entre ambos se produjo en Tierrita Linda, un espacio en Popayán dedicado a la formación en bioconstrucción. Desde entonces, su trabajo conjunto se ha ido materializando en proyectos que combinan diseño, experimentación y trabajo comunitario.

Teboo tiene dos líneas principales. La primera, la de la ejecución de proyectos por encargo, y la segunda, la que más les interesa a ambos, es la de ofrecer talleres comunitarios en los que les enseñan a las personas a usar la guadua con sus propias manos. Los participantes aprenden cada etapa del trabajo con la llamada bambú de América, desde la selección y corte del material en el guadual hasta su tratamiento, secado y ensamblaje en obra. “El objetivo es tanto levantar una estructura, como transferir conocimiento técnico que les permita a los habitantes replicar estas prácticas en futuros proyectos”, explican.
“La gente aquí ha utilizado la guadua toda la vida, pero no necesariamente sabe aprovecharla bien. Para los habitantes del municipio, las construcciones de esta clase parecían comunes y con poca gracia. Los troncos de este tipo de bambú eran los que se tenían más a la mano, en contraste con materiales como el ladrillo y la mampostería tradicional, que representaban un anhelo de progreso y estatus. Parte de nuestro trabajo es mostrar que, con conocimiento técnico, se pueden hacer estructuras duraderas, seguras y estéticamente potentes”, complementa José Luis Chalco.
La razón por la que insisten tanto en este enfoque comunitario es que ambos arquitectos han visto de cerca el impacto de la buena arquitectura en su vida. En el caso de José Luis, el mejor ejemplo es el de su experiencia en la biblioteca Casa del Pueblo, ese lugar en el que la guadua refugia a la comunidad para aprender y crecer. “Fue allí donde comprendí el potencial de cambio social que puede tener una estructura, porque disfruté tanto de ese espacio que decidí que quería ser arquitecto”, dice Chalco.
A su vez, Santiago Montoya, su socio, opina al respecto: “Reclutar un niño para que se dedique a crear y construir es quitarle un soldado a la guerra. El otro día, un estudiante de colegio que asistió a uno de nuestros talleres quedó fascinado con las posibilidades de la guadua. Me lo encontré meses después y me dijo que había decidido ser arquitecto”.

Más allá de los proyectos específicos, Teboo propone una manera distinta de entender la arquitectura en Colombia. En un país donde la producción arquitectónica se suele concentrar en ciudades como Bogotá y Medellín, su apuesta se enfoca en el campo como un espacio de innovación. Desde allí, plantean que es posible desarrollar una arquitectura contemporánea, técnicamente rigurosa y profundamente conectada con el entorno.
En el Cauca, donde la geografía impone ritmos distintos y las relaciones comunitarias siguen siendo fundamentales, la construcción adquiere un significado que trasciende lo material. Cada estructura es también un espacio de encuentro, de aprendizaje y de intercambio. En ese contexto, la guadua deja de ser un recurso subestimado para convertirse en un punto de partida: un material que, trabajado con conocimiento y cuidado, permite imaginar nuevas formas de habitar y de construir futuro desde lo local.

