Foto: Cortesía Ombre
mayo 4, 2026
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Ombre: la marca colombiana que nació del amor y conquistó Europa

Los colombianos Diego Alejandro Rodríguez y Juan Fernando Pérez crearon la marca Ombre, una mezcla de minimalismo europeo con exuberancia latina. Ellos conversaron con Diners sobre su historia.
POR:
Melissa Serrato Ramírez
Revista Diners
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Hace unos quince años, un blog de moda llamado Hombre chic atrajo las miradas de quienes querían conocer las tendencias de la moda masculina en Europa. Poco tiempo después, las entradas de ese blog se volvieron colaboraciones frecuentes para la revista Donjuán, con el nombre propio de su autor: Diego Alejandro Rodríguez, un periodista proveniente de La Dorada (Caldas), que para entonces vivía en Madrid. 

La historia se habría podido estancar ahí, pero su fascinación por las propuestas de las pasarelas lo llevó a consolidar la marca Ombre, que funciona oficialmente desde hace cuatro años, de la mano de Juan Fernando Pérez, un administrador de empresas de Medellín que se volvió su aliado en el negocio. Sin embargo, la transición de la marca Hombre chic —nombre tomado del blog— a Ombre no fue posible solamente por el deseo de ambos de entrar en la industria de la moda. La verdad es que Ombre también es una historia de amor.

Ombre
La de Ombre no solo es la historia de una marca de moda, sino una de amor entre Diego y Juan. Foto: cortesía de Ombre.

Todo empezó porque Juan se fue a Europa con su mejor amigo para celebrar sus 26 años. Una noche, tomando unas copas en un bar en Barcelona, conoció a Alejandro. Era el verano del 2022, y en medio de la conversación se dieron cuenta de que, al día siguiente, ambos tomarían vuelos distintos hacia la isla griega de Miconos. Intercambiaron los perfiles de Instagram y volvieron a verse allí en una fiesta, “la mejor de la vida”, recuerda Alejandro. Tres días en la isla de los molinos de viento fueron suficientes para que germinara la idea de crear una marca de moda juntos.

Juan se devolvió a Colombia y Alejandro regresó a Suiza, donde se había establecido. Siguieron en contacto y un nuevo encuentro en Cartagena consolidó la relación de pareja. “Paralelamente, Juan, que es un hombre de negocios, mientras que yo soy más soñador, me dijo ‘Hay que crear esto’. Lo discutimos, nos informamos y hace tres años registré la empresa en Zúrich; la llamamos Ombre. Juan se encargó de la producción”, cuenta Alejandro.

Juan precisa que “se creó de una manera orgánica; por fortuna, la distancia nunca fue impedimento para emprender, sino el motor. Siempre estuvo claro que yo desde Medellín me encargaría de la estructura, los proveedores, las telas, los insumos y el sitio web, y Alejandro debía hacer las gestiones de marca desde Zúrich. Eso nos dio una rutina y unos roles, y la idea se transformó en realidad”. 

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Siete colecciones 

Todas las materias primas de Ombre son colombianas, así como la manufactura, la confección y, por supuesto, el diseño, que hacen a cuatro manos entre Juan y Alejandro. 

Ambos son lo suficientemente modestos para reconocer que las dos primeras colecciones fueron totalmente experimentales. “Cuando no sabes, te equivocas y haces lo que puedes; al principio yo era muerto del susto, literalmente, con cuatro maletas en la aduana: una, a la que uno tiene derecho como pasajero, y tres más de exceso de equipaje con las prendas de la colección… Lo contamos porque nos parece muy divertido”, dice entre risas Alejandro.

Juan prefiere no denominar ni siquiera colección a las primeras, las cuales califica de “austeras y experimentales”. Precisa que “tras esos primeros ensayos, ahora ya sabemos y entendemos los procesos de declarar y pagar impuestos en Suiza, los tiempos que tardan las prendas en pasar por la aduana y los seguros con los que deben contar las piezas”, entre muchas otras gestiones.

La primera colección, llamada Verano 2023, tenía cuatro atuendos y vio la luz bajo el nombre Hombre chic. La segunda fue Invierno 2024, y lo más importante de esta es que lanzó la marca Ombre. Para Verano 2024 trabajaron oficialmente juntos y el punto de partida creativo fue Grecia, hicieron la campaña fotográfica en la Costa Brava, organizaron su primer desfile en un hotel de Zúrich, con doce looks, y vendieron todas las prendas. Para Invierno 2025 se inspiraron en los Alpes suizos, con una taza de café colombiano en la mano. 

Juan y Alejandro crearon las piezas que conformaron Verano 2025 pensando en Macondo y en Cien años de soledad, la serie de Netflix que hacía muy poco se había estrenado. Juan recuerda que estaban de vacaciones en Cartagena y se fueron a un punto aislado de Barú. “Nos sentamos por horas entre los manglares, y como niños durante un examen en la escuela, tomamos papel y lápiz y empezamos a escribir colores, texturas, formas que queríamos llevar a las prendas. Cuando comparamos lo que habíamos hecho cada uno, era prácticamente el mismo concepto”, recuerda Alejandro. 

Invierno 2026, que presentaron recientemente, formó parte del Zurich Fashion Week, muestra en la que rindieron homenaje al invierno en las montañas. Ahora están preparando Verano 2026, que lanzarán en junio, inspirada enteramente en el Caribe colombiano. Adelantan que habrá boleros, alforzas, recogidos y mucho color. 

Grecia se ha convertido para ellos en una inspiración, en una referencia y también en una especie de ritual de peregrinación, pues desde hace tres años, cada verano, instalan en Miconos una tienda efímera (más conocida como pop-up store, por su nombre en inglés), gracias a un convenio que firmaron con la Soho House de la isla, una comunidad que invita a varias casas de moda para que presenten y ofrezcan su ropa. 

Con esa trayectoria, pasaron de dos colecciones experimentales a colecciones más coherentes con la marca, que alcanzan en la actualidad entre setenta y ochenta piezas y que presentan en las semanas de la moda de Zúrich, con clientes que hacen pedidos por encargo tras la pasarela. Esto les permite ser una marca sostenible y amigable con el ambiente.  

El diseño

Ombre
Tanto las materias primas como la manufactura, confección y diseño de Ombre son colombianos. Foto: cortesía de Ombre

Ambos aseguran que la creación de las prendas es un proceso muy divertido, porque ninguno de los dos sabe cómo coser o hacer patrones. “Hacemos nuestros bocetos y los llevamos a la realidad con la ayuda de nuestro equipo”, afirman casi en coro. 

Cada año regresan a Grecia, exploran dos o tres islas nuevas y toman un tiempo de las vacaciones para crear la colección. Previamente, se envían bocetos, Alejandro le muestra sus ideas a Juan, imágenes de objetos que lo inspiran, y Juan desarrolla el concepto a través de diseño digital. De ahí que al menos un atuendo de cada colección lleve el nombre de una isla griega. 

En todo caso, ellos son conscientes de que si bien hasta ahora Ombre se ha consolidado de una manera empírica, necesita una base más sólida en materia de creatividad. Por eso, Juan iniciará en septiembre una formación para marcas que ya existen en el mercado en el Instituto Marangoni, prestigiosa escuela privada italiana de moda y diseño con sede en Milán. 

“La pasión y el respeto que tenemos por la moda, por todas las personas que la hacen posible y que viven de ella, nos empujan a seguir creando cada vez de mejor manera. Ombre ha evolucionado en el tema de la conceptualización. Los dos llegamos con una idea y son conversaciones largas para llegar a definir cada pieza. Ahora viene esta fase de profesionalización, guiados y acompañado por expertos de Milán, una de las capitales de la moda del mundo. Es la cereza del pastel que nos falta para el siguiente nivel”, explica Juan.

Además, han empezado a recibir ofertas de tiendas que quieren vender Ombre, con lo que han entendido que van a tener que continuar la evolución de la marca. Para Juan, el paso hacia adelante es “un reto” no solo como socios, sino como pareja, “porque son dos mundos creativos diferentes, pero cohesionar esas ideas es lo que da un valor agregado a las prendas”. 

En ese sentido, Alejandro destaca que el trabajo a cuatro manos implica un crecimiento profesional, pero más importante aún, “una fuerte conexión personal, ya que parece muy fácil, pero se requieren mucha comunicación, confianza y dejar el ego a un lado. Lo digo por mí, porque dejó de ser mi blog, mi nombre como periodista de moda y empezó a ser nuestro proyecto, nuestro presente y nuestro futuro”, subraya. 

Sin género

Ombre
El punto creativo de la colección Verano 2024 fue Grecia y la campaña fotográfica la realizaron en la Costa Brava. Foto: cortesía de Ombre

Ombre se definió desde sus inicios como una marca premium sin género, lo que significa que sus prendas son indistintamente para mujeres y hombres. Con esto, Juan y Alejandro quieren marcar su postura en contra de las clasificaciones y las etiquetas. “La ropa que diseñamos es para todos”, asegura Alejandro, y explica que aun cuando ese todos se refiere principalmente al género, también se expande a contornos, edades, nacionalidades, razas, comunidades y cualquier otra categoría en la que se pueda clasificar al ser humano.

Esa es una de las razones por las que Hombre chic se convirtió en Ombre, sin hache, pues una modificación en la sílaba cambió por completo el sentido de la palabra. Si se lee en español, parece un error en la denominación masculina, que, si bien no lo es, es intencional. Si se lee en francés, significa ‘sombra’. Pero lo más importante es que también es una técnica de teñido de las fibras, que significa ‘desvanecer’. 

“La idea del desvanecimiento está conectada con no tener género, no tener líneas rectas y, más bien, difuminar los estigmas”, comenta Juan. 

Los accesorios

Ombre
Con la colección Invierno 2024 se lanzó oficialmente la marca Ombre. Foto: Cortesía de Ombre

Ellos también comenzaron a incursionar en la línea de accesorios. “En una de las colecciones pasadas, hicimos veinte bolsos y no dimensionamos lo que implicaba, porque todo se hace a mano, lo que lo convierte en un proceso lento. Se vendieron todos y todavía la gente pregunta por ellos, pero el aprendizaje es que hay un espacio supergrande para los accesorios. Por esa razón, para la próxima colección de verano estamos contemplando la posibilidad de retomar los bolsos; incluso vamos a sacar unas gorritas, para expandir de a poco la marca”, señala Alejandro. 

Ombre tiene talleres en Boyacá y Medellín, con equipos que trabajan la seda, el lino y la lana desde la creación de la marca. Recientemente, Alejandro y Juan incorporaron el algodón, al que llaman “el nuevo bebé de la familia Ombre”; decidieron acogerlo para integrar algunos básicos en sus colecciones, con siluetas deportivas.

“Queríamos empezar con una línea lista para usar (ready to wear, por su nombre en inglés) que fuera más asequible para nuestra comunidad y así ampliar un poco más nuestro público. La idea no es quedarnos solamente con un mercado pequeño de personas que desean tener prendas exclusivas en materiales nobles. El algodón, por el contrario, nos da la posibilidad de ofrecer piezas lindas, cómodas y con precios más asequibles”, aseguran.

Además, enfatizan en que cada colección tiene un pedacito de Colombia, no solo en término de materiales y manos creadoras, sino también en algún símbolo incrustado, al menos, en un botón, porque cuando se les pregunta cuál ha sido el secreto del éxito, la respuesta es inequívoca: “El secreto es que lo que se hace en Colombia se hace con amor”, remata Alejandro.

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