Ramen en Bogotá, Ramen en Bogotá, Ramen en Bogotá, Ramen en Bogotá, Ramen en Bogotá, Ramen en La próxima vez que le pregunten qué diferencia un ramen bueno de uno regular o malo, va a saber qué contestar porque usted leyó este artículo. En primer lugar tiene que evaluar el sabor, muy por encima de la presentación, porque se trata de un caldo y como caldo debe tener un fondo salino y un umami (como el sabor de las papas de pollo) permanente pero no muy definido porque puede llegar a ser hostigante.
Por otro lado, si tiene una cocción prolongada, significa que tiene buen colágeno, que sale de la grasa y minerales de huesos, algas o pescados, según el estilo, sin convertir el líquido en algo turbio o pesado, porque lo que un buen caldo debe ser es expresivo y limpio al mismo tiempo, capaz de sostener los toppings y los fideos.
Ahora el aroma debe recordar a la grasa animal, el mar y la fermentación, todo integrado y sin que una nota resalte más que la otra. Luego la textura del caldo suele ofrecer una sensación sedosa en boca, casi envolvente, producto del colágeno correctamente extraído, algo que se percibe en cómo el líquido se adhiere a los labios y cubre la lengua, sin resultar gelatinoso ni aguado.
Ahora vamos por los fideos y los toppings Ramen en Bogotá

Los fideos, a menudo subestimados, son un elemento crítico y deberían presentar una elasticidad firme, con resistencia al diente y una superficie capaz de atrapar el caldo, lo que en términos gastronómicos se traduce en una textura viva, que no se rompe ni se vuelve pastosa al contacto con el líquido caliente, manteniendo una cocción precisa que permite comerlos hasta el final sin que pierdan su forma, porque un ramen realmente bueno no se desarma a mitad del tazón y conserva coherencia desde la primera cucharada hasta la última.
Entre tanto, los toppings, como el chashu, el huevo marinado, los brotes, las algas o el maíz deben aportar contrastes claros sin distraer del conjunto, con carnes melosas y jugosas, huevos de yema cremosa y clara firme, vegetales frescos que aportan textura crujiente o herbal, todo dispuesto para darle un sabor potente al tazón.
¿Cómo se debe sentir el final? Ramen en Bogotá

Un ramen bien hecho debe dejar una sensación de plenitud y no de saturación, con un retrogusto largo y amable que invita a seguir comiendo y a beber el caldo hasta el final, señal inequívoca de que el plato fue construido con conocimiento ancestral, algo que solo se consigue con mucha práctica como la de Erika Takagi Shirai, fundadora de Shirai Ramen, un restaurante pequeño pero grande en sabor ubicado en la carrera 13 #54-55, ahí en medio del caótico Chapinero Alto, donde sirve de refugio para precisamente saciar el hambre con un caldo humeante..
Aquí está permitido sorber y levantar el plato de la mesa, en señal de respeto a Takagi y sus chefs que comprenden que el comensal quedó plenamente satisfecho con lo que le sirvieron.
Y eso le puede pasar a usted si pide un ramen de esos con fideos frescos preparados en el lugar y el caldo chi-tan cocido a fuego lento para obtener esos sabores de los que hablamos anteriormente. A eso se le suman los fideos, la salsa de soya, el cerdo, la cebolla larga, el huevo marinado, los brotes, la cebolla crocante y la clásica alga nori que le da ese sabor marino.
Por otro lado, si le gusta experimentar puede pedir el hermano del ramen, es decir el wonton men, que viene con caldo de pollo, fideos, base de salsa de soya, wonton rellenos de cerdo y camarón, cerdo, cebolla morada, brotes, bonitos flakes (katsuobushi), pimienta, chile, aromatizado con aceite de cebolla y aceite de pescado. Un sabor complejo en el paladar que después de tres cucharadas querrá pedir más.
Y claro está no podemos dejar de lado el Tonkotsu ramen, que viene con un caldo cremoso de cerdo (buta paitan), fideos, salsa a base salsa de soya, cerdo, cebolla larga, brotes y huevo.
¿Con qué puedo acompañar el ramen?
Para ir a la fija, pida una cerveza japonesa como la Singha o la Tsingtao, que están diseñadas para este tipo de sabores concentrados como los que ofrece el ramen. Si es más arriesgado, pida al principio un shot de sake o de entrada un pollo frito con mayonesa de sriracha ligeramente picante, que lo dejará más que satisfecho a la hora del almuerzo o una cena para celebrar la cotidianidad.
Otras opciones muy buenas
Los que viven en Bogotá deben estar muy agradecidos por la variedad de propuestas gastronómicas que existen, sí, incluyendo el ramen que se ha convertido en un plato popular entre grandes y pequeños por justamente esa transición de sabores y experiencias en el paladar.
Para la muestra está Tottori Izakaya en la calle 59 #6-11, donde una entrada con carpa morada recibe a los comensales para tener una experiencia en atención y sabor muy buena con preparaciones únicas y unos fideos que reciben elogios por doquier. En esta línea también está Inkkei en la 56A #Nº 4-6, donde toca llegar temprano si no quiere hacer fila.
Finalmente, podemos mencionar también a Menya Umai, en la Cl. 82 #15-14, donde también toca hacer fila porque adentro le caben apenas unas 10 personas, pero que vale toda la pena del mundo porque el sabor es consistente a lo largo del tiempo y sobre todo tiene precios que van desde los $25.000 a los $40.000 pesos que hace que comen ramen se convierta en un lujo para disfrutar todos los días que desee.
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