Natalia Bautista emprende su carrera como cantante luego de 15 años de estar en la industria como productora.
Foto: Cortesía: Natalia Bautista
julio 19, 2026
Música y Teatro

«Conocemos a los artistas exitosos cuando ya llevan 10 años de carrera, no de antes», Natalia Bautista

Luego de impulsar la carrera de otros artistas, Natalia Bautista debuta como cantante y reflexiona sobre la fe, la composición y el lugar de las mujeres en la industria musical.
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Revista Diners
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Durante quince años, Natalia Bautista ha construido su carrera detrás de los escenarios. Como compositora, productora, empresaria musical y gestora cultural, ha trabajado con Warner Chappell, es cofundadora de 5ta Estudio y ha participado en proyectos de artistas como Nanpa Básico y Flor de Lava. Su trayectoria también incluye la creación de espacios para impulsar el trabajo de las mujeres en la industria musical, consolidándose como una de las figuras que ha contribuido a dar forma al panorama musical colombiano desde distintos frentes.

Después de impulsar durante años la carrera de otros artistas, Bautista decidió dar un paso que había pospuesto por mucho tiempo: asumir el lugar de intérprete. Hoy desarrolla un proyecto de gospel contemporáneo inspirado en la espiritualidad, la maternidad y las experiencias que han marcado su vida, una faceta que llega tras una trayectoria consolidada como compositora y productora. En conversación con Diners, habla sobre el momento en que entendió que también era tiempo de contar su propia historia con su propia voz.

¿Cómo fue el crecimiento musical que permitió que Natalia Bautista cuente con el despliegue actual en esta nueva faceta como cantante?

Fui pianista clásica desde los 8 años, ese mundo fue mi primera entrada a la música. Ese espacio me enseñó bastante de la teoría, de musicalidad, pero estaba un poco alejado del escenario mainstream, en el cual he estado sumergida los últimos 15 años de mi vida. Tuve la fortuna de tener papás que me acolitaron el sueño, solo me decían: «si te va bien en el colegio, pide lo que quieras musicalmente». Entonces, muy descarada, tomé clases de canto, de guitarra, de piano.

El día que entré a un estudio de grabación por primera vez descubrí que ese era el lugar donde yo tenía que estar. Ya había sido cantante, había estado en coros y en bandas, tuve amplia experiencia en la música, pero entré a un estudio de grabación y me dije: «acá es donde se hace la música». Más que presentarme en un escenario, acá (el estudio) es donde quiero estar; ahí empecé.

Aunque también me pasó que de muy joven traté de ser artista y me desenamoré rápidamente de lo que conlleva. La gente se imagina que es mucho de hacer música cuando en realidad es sobre hacer contactos, hablar con la prensa, estar montado en un escenario, durar muchas horas en estudios componiendo y, al mismo tiempo, salir de gira. A esa edad, no era lo que estaba buscando. Luego entré a un estudio de grabación y me enamoré con saber cómo funcionan las máquinas, sobre qué arreglos meter para que la música suene de cierta forma y ahí fue donde me quedé, hasta el momento. Después de tantos años ya tengo una carrera que se ha venido armando y poseo el conocimiento frente a cómo funciona esta industria. Ahora me siento con la seguridad de hacerlo desde un lugar en el que ya estoy: me encontré como artista, como sonido, como el mensaje que quiero que quiero dar.

En el sencillo Cada detalle la letra describe situaciones cotidianas frente a no sentirse bien del todo, ¿cómo ha sido presentar esos espacios más personales en su proyecto artístico?

Es lo más lindo de hacer canciones: tener la libertad de decirlo en la forma en la que tú estás sintiendo las cosas. Aunque soy muy musical, porque llevo muchos años estudiando música y ejerciendo, el lugar que más me gusta resulta el ser compositora, ya que esta posición —por medio de las letras— te da la libertad de expresarte tal y como eres. Recuerdo que alguna vez una practicante de 20 años me dijo: «es que solo quiero hacerme bolita». Ahí me sentí identificada con esa sensación de no querer salir de la cama.

Cuando me siento a componer, siento que son como fragmentos de cosas que me van marcando a lo largo del día o de que estoy caminando por la calle y veo una frase, que estoy viendo una serie y veo algo. Es muy grato poder sentarse e integrar todo ese universo que uno ha ido como recolectando en un mensaje.

Ha acompañado a artistas de diferente géneros como el rap de Nanpa Básico y el ritmo pop urbano de Sebastián Yatra, pero incursiona en su faceta de solita con el gospel. ¿Cómo ha sido la experiencia?

Cuando uno cree en Dios, el universo te conecta con diferentes personas. Empecé siendo compositora para proyectos gospel. Me sentía feliz porque es poder hablar de un tema que no se profundiza del todo en esta industria mainstream. Desde ahí me quedó gustando y, además, empecé a producir esta música.

"conocemos a los artistas exitosos cuando ya llevan 10 años de carrera, no de antes", natalia bautista
"Conocemos a los artistas exitosos cuando ya llevan 10 años de carrera, no de antes", Natalia Bautista

No me gusta la música gospel tradicional católica, entonces he compuesto la mía. Si iba a ser artista, lo sería cantándole a Dios, sacando este tipo de música por la cercanía y comodidad que sentía con eso. Hoy en día todo el mundo está en la búsqueda de algo que le resuene y quizás se ha alejado de ese algo (Dios) por verlo como muy sofisticado, teológico, complicado o lejano. Mi música no es para las personas ya practicantes, es para aquellos que están en la búsqueda de Dios.

Con 15 años de trayectoria como productora musical, ¿cómo ha sido el crecimiento en la industria siendo mujer?

Cuando empecé a ir a estudios de grabación y comencé a sentir que mi valor al estar ahí era cuestionado por el simple hecho de ser mujer — aunque nunca tuve situaciones supremamente incómodas, pero eran eran cositas que iban sumando— entendí la importancia de usar todas las herramientas que tengo, y que tenía en ese momento, para ayudar a otras mujeres a sentirse cómodas en esos espacios. Dar esa mano ayuda a mujeres, a niñas, para que puedan decir «yo puedo vivir de eso y quiero hacer eso», porque sigue siendo retador.

En pleno 2026 ya hemos avanzado un montón en igualdad de género en muchas otras industrias, pero una mujer al frente de una consola y produciendo un beat sigue siendo visto como un mono en un zoológico. En una ocasión, un productor bastante reconocido en la esfera internacional entró a mi estudio mientras yo estaba trabajando —y embarazada de gemelas— en un beat de reggaetón. Entró y le preguntó a mi esposo, quien también es mi socio y cofundador de 5ta Estudio, «¿ella está haciendo eso?», a lo que mi esposo le responde que sí, que yo tenía la experiencia como productora y compositora. Este sujeto solo agrega: «oye, y le suena bien»; en ese momento me pareció divertido, pero luego pensé: «¿Y por qué iba a sonar mal? No entiendo».

Todavía el valor de una mujer es cuestionado. Entiendo perfectamente que antes existían muchos más hombres en los estudios, eran más los productores, y que las sesiones hasta las 3:00 a. m. terminaban siendo un ambiente que propiciaba una mayor facilidad para que los hombres se dedicaran a esto. Ahí fue cuando empecé a hacer song camps solo de mujeres y a usar todas las herramientas que tengo para cambiar un poco eso. Espero que el día de mañana haya más mujeres, niñas y adolescentes con el sueño de ser productora musical. Hoy ya existen mujeres que viven de eso, son felices haciéndolo y, además, son exitosas.

Hay un desequilibrio en el simple hecho de que el 90 por ciento de los compositores son los que se ganan los Grammy, están en los en en la lista top 100 de Billboard. Las mujeres tenemos menos oportunidades para llegar a componer esas canciones. Por eso hay que darnos a conocer, juntarnos, conocernos entre todas para ayudarnos, que más mujeres que están en puestos directivos y de poder, de disqueras, distribuidoras, en la industria, digan «le quiero dar el chance a ellas». Eso crea industria.

Las mujeres se empoderan de ver a otras incursionando en la industria, en estos campos. Hay múltiples formas de hacer negocio. Ya se está de decontruyendo esa figura antigua del manager hombre, el que habla de negocios, que pone una poker face para sacar adelante trato.

Con un paso en el entramado musical que supera una década entre puestos de dirección, ¿cuál ha sido esa experiencia al pasar de manager a productora y de allí a cantante?

Al final del día todo hace parte de un mismo ecosistema. Los clientes que me llegaban conocían mi lado más de negocios y me decían: «¿y si tú me manejas?». Me reconocían ya por mi rol de productora vocal. Aunque se debe admitir que hay ciertos proyectos de los que uno se enamora pese a que sea difícil su despequen, por lo que se deben tocar las puertas indicadas.

"conocemos a los artistas exitosos cuando ya llevan 10 años de carrera, no de antes", natalia bautista
Los sencillos Milagro y Cada Detalle han sido el debut de la productora en su faceta como cantante. Cortesía: Natalia Bautista.

He asesorado a varios artistas. Al al estar en un estudio 24/7 empiezas a conectar, a tener muchos contactos. Tuve la fortuna de acompañar y ver procesos que arrancaron desde muy chiquitos. En 5ta Estudio empezaron como Sebastián Yatra o como un Morat. Cuando los artistas emergentes ven ese tipo de crecimiento, te buscan para iniciar ese camino de calidad, eso por lo cual eres reconocido. Ahí entro a montar los planes de negocio porque los artistas siguen pensando que esto es salir a cantar en un bar, alguien te descubre y ya: millones de dólares. El proceso es mucho más largo. Nosotros conocemos a los artistas exitosos cuando ya llevan 10 años de carrera, no de antes.

Pero todo está conectado. Por ejemplo, cuando llega Flor de lava mi vida, que es la banda que manejo actualmente, fue un broche de oro, como un círculo completo. Llevaba años luchando por este tema de darle visibilidad a las mujeres, organizar song camps para compositoras y llega esta agrupación que es un proyecto totalmente espiritual, así no sea gospel, pero es un mensaje que mueve, que transforma.

¿Cómo nace la idea de los song camps exclusivos para mujeres?

Un día me invitaron a un song camp en México, hecho por una editora bastante reconocida. Llegué y noté: éramos 4 mujeres entre 50 o 60 hombres. No me molestó, pero recuerdo que ahí pensé que era muy raro que detrás el trabajo de una artista estén solo letras de hombre, y el universo muscial esté hecho por hombres. Hay una diferencias enorme entre la visión masculina y femenina, como el tema de la sexualidad.

Pasó ese momenot y regresé a Colombia con la idea: armar song camps solo para mujeres. Pensé «tienen que haber mujeres que quieren hablar de todo lo que nos atraviesa a nosotras. La maternidad, también la sexualidad desde nuestro punto de vista, las diveras forma de de vivir, querer salir con las amigas o la sororidad; hay tantos otros temas para las mujeres».

En se momento, también, llamé al presidente de la editora en la que estoy firmada y le dije, «¿Cuántas mujeres autoras tienes?». En ese momento tenía cinco. Hoy en día esta misma editora tiene más de 30 mujeres, pero cuando yo arranqué en ese momento la industria era mucho más excluyente.

El primer ejercicio fue espectacular por la forma en la que compartimos, hicimos música y de ahí no pude parar de hacerlo. Conté con la fortuna que hubo artistas, como Ximena Sariñana, tan generosas que al oír de esto me pidieron que organizara nuevos song camps femeninos para ellas. Desde allí se fueron abriendo las puertas para organizarle a Fanny Lu, en su momento a Ventino o a Corazón Serrano. El más reciente fue para Martina en un proyecto increíble que se llama Resuena. Todo fue creciendo porque también se han dado cuenta las autoras que las canciones que nacen desde ese lugar salen y quedan para las artistas, y las artistas las seleccionan.

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