Revista Diners
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En el marco de ARTBO llega una obra de arte que habla sobre cuerpo y espiritualidad. En el Museo Santa Clara se inauguró la exposición “Entonces llamó a un arcángel”, del artista colombiano David Felipe Escobar, una propuesta que plantea un diálogo entre el arte colonial y las miradas contemporáneas sobre el cuerpo, la espiritualidad y la historia.
David Felipe Escobar (Bogotá, 1992) es un artista plástico y escritor. Su obra se caracteriza por el uso de materiales no convencionales y por abordar tensiones entre violencia, deseo y lo divino. Ha realizado presentaciones artísticas en América Latina y cuenta con formación en diferentes instituciones como Parsons School of Design y Hunter College en Nueva York.
La muestra, abierta al público del 9 de abril al 28 de junio de 2026, parte de una reinterpretación de un verso de San Juan de la Cruz para trasladar al presente una escena simbólica de invocación. En este contexto, los ángeles representados dejan de ser figuras tradicionales y adquieren nuevas lecturas desde lo político, lo corporal y lo humano.

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Según el artista, el museo era el único espacio posible para desarrollar el proyecto, al considerarlo un lugar donde “el tiempo se pliega sobre sí mismo” y donde convergen memorias históricas, religiosas y de género. «Elegí el Museo Santa Clara porque necesitaba un lugar que comprendiera la tensión entre lo que sujeta y lo que libera, entre la clausura y la apertura, entre el pasado y los futuros posibles», comenta el artista Escobar en una entrevista con la revista Diners.
La elección responde también a la presencia de arcángeles coloniales en el presbiterio, descritos por Escobar como figuras “andróginas y luminosas”, que dialogan con las representaciones contemporáneas de la exposición.
“En esta muestra, el cuerpo deja de ser representación para convertirse en lenguaje. Las obras desplazan la mirada: aquello que antes habitaba las alturas, los arcángeles pintados en el presbiterio, ahora se acerca, se vuelve horizontal, íntimo. A la altura de los ojos.” Señala David Felipe Escobar
La propuesta incluye instalaciones y elementos simbólicos que configuran un recorrido inmersivo. De acuerdo con el artista, el objetivo es que el visitante no sea un espectador pasivo, sino que transite la exposición como una experiencia física y emocional. “ Mis obras no son solo memoria del pasado sino también promesa de lo que puede venir: modos más amplios y justos de existir, tanto en el mundo terrenal como en el espiritual, donde las corporalidades disidentes no sean excepción sino parte del tejido mismo de lo sagrado.”, señaló.
Escobar explicó que la exposición tomó alrededor de un año y medio en su proceso de conceptualización y producción, aunque su desarrollo artístico responde a una trayectoria más amplia. «Cada obra por su propio lenguaje y necesidades tienen unos tiempos de producción distintos. “Una nueva iglesia” por ejemplo duró en producción casi un año, entre pruebas, maquetas y ajustes», comenta Escobar.

En términos conceptuales, la muestra propone una relectura de lo sagrado desde una perspectiva inclusiva. El artista afirma que busca transmitir que “no estamos solos” y que la disidencia ha existido históricamente, incluso en contextos religiosos tradicionales. Asimismo, plantea la construcción de un espacio simbólico donde las personas LGBTIQ+ puedan reconocerse dentro de lo espiritual.
«Me impulsó, sobre todo, el amor. El amor por los cuerpos que pinto, por las historias que cargan, por las cicatrices que se vuelven luminarias. El amor por quienes vendrán después de mí y necesitarán saber que no están solos, que hubo quienes antes que ellos también buscaron refugio y lo construyeron con sus propias manos», anunció el artista.
Además de la exhibición, la programación incluye recorridos comentados, talleres y espacios de conversación enfocados en las relaciones entre cuerpo, espiritualidad y diversidad. Se puede presenciar en el Museo Santa Clara (Cra 8 #8-91) Bogotá, Colombia, de martes a domingo entre las 9:00 a.m y las 4:30 p.m. Esta es una invitación a recorrer el museo desde nuevas perspectivas y a habitar, desde la experiencia, y otras formas de entender lo sagrado.


