Foto: Revista Diners
octubre 16, 2015
Cultura

Libro recomendado: Hitler, mi vecino; recuerdos de un niño judío

El profesor de Cambridge Edgar Feuchtwanger recuerda cómo su infancia idílica, y el mundo que conocía, se vinieron abajo por cuenta del ascenso al poder de su peculiar vecino.
POR:
Juan Gustavo Cobo Borda

HITLER, MI VECINO. RECUERDOS DE UN NIÑO JUDÍO
EDGAR FEUCHTWANGER CON LA COLABORACIÓN DE BERTIL SCALI.
EDITORIAL ANAGRAMA
Barcelona, 2014.
208 páginas

En 1929, con cinco años, Edgar vive en Múnich. Es un niño feliz, en su casa, en sus juegos, en su colegio, en sus vacaciones. Hay días especiales como cuando su tío Lion viene a cenar. Es un escritor famoso que con El judío Suss, La judía de Toledo y, más tarde, una muy brillante biografía de Goya, que subtitulará novela, compite en ventas con Mi lucha de Adolfo Hitler. Se encuentran en los cafés, Hitler le ayuda a ponerse el abrigo, y por allí aparece también Bertolt Brecht.

Su padre es un conocido editor que lo enviará a misiones tan sorprendentes como llevarle algunos libros a Thomas Mann o a un jurista tan destacado como Carl Schmitt que parece simpatizar con las ideas de Hitler. Además, frente a la casa de Edgar vive Hitler y la gente al verlo levanta el brazo en un saludo.

Así a través de la muchacha que lo cuida, Rosie, el portero, los compañeros de clase, vamos asistiendo a cómo este niño judío sufre el fin de la república de Weimar y el paulatino ascenso de Hitler al poder, mientras se incrementan los guardias y los carros cada vez más lujosos ocupan la calle. En el colegio, en 1933 y 1934, los cuadernos se pueblan de esvásticas, mapas de Alemania reivindicando sus derechos perdidos después de la primera guerra, y fotos de Hitler con su bigotico que luego recreará el inimitable Charlot. Cada fecha, como le recalca su padre, es ya Historia.

Pero el niño, al crecer y asumir su identidad judía, sufre: pierde amigos, se burlan y debe enfrentar un nuevo horizonte en el cual sus tíos, como Lion, se exilian en Francia. Se realizan exposiciones de arte degenerado y el anterior entorno propicio donde la madre interpretaba al piano a Mozart y Händel se trueca en la charla diaria y obsesiva en torno a Hitler, a su nombramiento como canciller, a las manifestaciones que le respaldan y a las que se le oponen.

Irrumpirá la Gestapo en la casa, el padre será retenido un tiempo y Palestina e Inglaterra se iluminan como la tierra prometida en medio de tantas cruces gamadas. En 1939 Edgar podrá arribar a Inglaterra donde estudiará en Cambridge y será un destacado historiador. Allí revivirá, a los 88 años, la imagen de una infancia sorprendida ante un vecino llamado Hitler y sus visitantes como Mussolini. De ahí surgirá este libro tan sincero y tan desolador. Tan auténtico como dramático. El Hitler que nunca reconoció al pequeño quedará traspasado por la memoria de quien asistió al ocaso de su paraíso perdido. Documentos, fotos, dibujos, calificaciones hacen aún más estremecedor el testimonio.

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