Revista Diners
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Mi Vecino Totoro (1988), es la historia de una familia que se cambia de casa para vivir más cerca del hospital donde está internada la madre, que padece tuberculosis. Un padre que le pone buena cara a la situación cuando las circunstancias son adversas y sus hijas, Satsuki y Mei, que perciben la belleza con sus ojos inocentes en los detalles más ínfimos: el agua, los susuwatari o ‘conejos de polvo’ que habitan la casa, los árboles, las flores, que personifican una naturaleza viva, el viento y todo lo que ven a su alrededor. La película fue remasterizada para la gran pantalla y se estrena en cines el próximo 3 de septiembre.
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Esta mirada infantil y un padre que toma por ciertas las fantasías que sus hijas le cuentan, hace que el espectador pueda sobreponerse a la situación verdadera: una enfermedad grave – que padeció en la vida real la madre de Hayao Miyazaki, el director de la película-, un padre que trabaja día y noche para mantener a su familia y unas niñas que extrañan a su madre y deben afrontar los retos de la vida cotidiana, mientras dejan volar su imaginación por la zona rural de Tokio, que en la película está retratada a finales de los años 50.
Satsuki y Mei se cruzan con criaturas mágicas como Totoro, quien a su vez siempre está acompañado de un Totoro mediano y uno pequeño y por el Gatobús, seres fantásticos que las ayudan y le dan alegría a la situación, en un relato con altas dosis de imaginación y espiritualidad, en línea con la tradición shintoísta de darle vida y sacralidad a la naturaleza. Esta narrativa es fiel a la cultura oriental, que siempre incluye en sus historias la fantasía, como un rayo de esperanza ante las dificultades que atraviesan los personajes.
El sello de Miyasaki
Miyasaki, cofundador de Studio Ghibli, quien se reintegró a la compañía en 2013, luego de unos años por fuera, regresó para crear éxitos de taquilla como El Chico y la Garza, de 2023, la película de animé más vista de todos los tiempos y galardonada con los premios Globo de Oro, BAFTA y Oscar. Pero la carrera de Miyasaki en la animación inició hacia los años sesenta del siglo XX, con otras productoras e historias, antes de crear esta compañía al lado de Izao Takahata, otro grande del animé japonés.
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La genialidad de este director y productor consiste en su profundidad para contar historias y en la dirección de arte de sus animaciones, que recrea un mundo tan detallado y realista que permite evidenciar los movimientos, la luz y el comportamiento tanto de los seres vivos como de fenómenos naturales, como la luz, la sombra, el viento y el agua, etc.
La distribuidora Cineplex informó en el segundo trimestre de este año que realizaría el ciclo Mundo Ghibli, una selección de once de las películas más emblemáticas de este estudio de animación, entre las que se incluye Mi Vecino Totoro. El ciclo comenzó el 7 de agosto con el reestreno de El Viaje de Chihiro, galardonada con el Oscar a Mejor Película Animada; Kiki: Entregas a domicilio, La princesa Mononoke, así como El cuento de la Princesa Kaguya, La colina de las amapolas, La guerra de los mapaches, ‘Pompoko’, Mis vecinos los Yamada y El Increíble Castillo Vagabundo.
De igual manera, en esta apuesta por traer el animé a sus fanáticos en todo el mundo, la distribuidora anunció que el próximo 10 de septiembre estrenará en Colombia la película One Piece, del igualmente célebre estudio Toei, otra de las productoras emblemáticas japonesas.


