on su llegada a los cines colombianos desde el 26 de febrero y su próximo estreno en la plataforma MUBI, El Agente Secreto se perfila como uno de los filmes más destacados del cine latinoamericano reciente. Escrita y dirigida por el aclamado brasileño Kleber Mendonça Filho (Aquarius, 2016; Bacurau, 2019) y protagonizada por Wagner Moura, Maria Fernanda Cândido y Gabriel Leone, la película ya ha sido celebrada internacionalmente, obteniendo premios en los Globos de Oro y cuatro nominaciones en los 98° Premios de la Academia®, incluyendo Mejor Película, Mejor Actor Principal y Mejor Película Internacional.
La historia sigue a un profesor universitario que viaja de São Paulo a Recife durante la semana de Carnaval con la esperanza de reunirse con su hijo, pero pronto descubre que está siendo vigilado y atrapado por los tentáculos de la corrupción. A través de este relato, la película explora la tensión entre la ética personal y el poder político, ofreciendo un retrato intenso de resistencia, traición y valores generacionales.

Con su fuerza narrativa, estética y actuaciones, El Agente Secreto no solo ha capturado la atención de la crítica, sino que también se espera que sorprenda nuevamente en los Oscar, consolidando la creciente presencia y relevancia del cine latinoamericano en la premiación más importante del cine mundial. En esta entrevista exclusiva, Wagner Moura y Kleber Mendonça Filho hablan sobre la creación de los personajes, los desafíos del rodaje y la visión que dio forma a esta historia que ya se perfila como un referente del cine político contemporáneo.
La película explora la tensión entre las condiciones personales y la corrupción política, temas que parecen muy actuales. ¿Cómo trabajaron esa complejidad en el filme?
Kleber Mendonça Filho: La película está basada en un texto que quizá conozcas: El enemigo del pueblo, de Henrik Ibsen. Es la historia de un médico que descubre que las aguas de una ciudad están contaminadas. Cuando decide denunciarlo, la ciudad —que vive del turismo— termina declarando que él es un enemigo del pueblo.
Ahí aparece exactamente esa dicotomía que mencionabas al comienzo: el imperativo moral frente a la economía, el capitalismo y los valores económicos. Nuestro filme también trabaja esos temas.
Es la historia de un hombre que decide mantenerse fiel a sus valores, a lo que cree correcto, incluso cuando vive en un mundo corrupto. Todo a su alrededor está corrompido y los valores que dominan ese entorno son opuestos a los suyos. En esencia, de eso trata la película.

Wagner Moura: Para complementar, creo que es una pregunta muy interesante. A mí me resulta imposible separar la corrupción personal de ciertos personajes importantes en la vida pública de Brasil de la corrupción que ejercen en la esfera pública.
Tenemos incluso ejemplos muy claros, como el de un expresidente que ahora va a prisión. Durante años se sabía que existía un cierto estilo de vida personal que terminaba proyectándose en la vida pública.
Cuando Kleber escribió el personaje de Euclides —el jefe de policía—, que tiene relación con dos hijos, uno biológico y otro adoptivo, esa dimensión personal y la corrupción no pueden separarse. Como narrador, creo que son elementos inseparables. De lo contrario, tendríamos un personaje honesto en su vida personal y corrupto en lo público. Pero en realidad esas esferas se mezclan: lo público y lo personal se reflejan mutuamente.
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¿Creen que Agente Secreto es más un thriller o una parábola política?
Kleber Mendonça Filho:
Creo que son las dos cosas. Es un viaje por varios géneros.
Wagner Moura: En realidad, quizá Kleber sea la persona más indicada para definirlo. Pero puedo decir que la idea original era hacer un thriller. Nunca pensé en hacer una parábola política, aunque acepto que el resultado también pueda leerse así.

Después de ver la película ya terminada en el cine, ¿les dejó alguna reflexión distinta a la que tenían al comienzo?
Kleber Mendonça Filho: Me sorprendió un poco la fascinación del público con la estructura narrativa. Yo siempre pensé que era bastante clara, pero muchas personas la interpretan como si fuera una cebolla con múltiples capas.
Algunos ven incluso un enigma dentro de la historia, algo que yo no había pensado. Para mí era una historia contada con la lógica de la vida, de forma muy directa. Esa ha sido mi mayor sorpresa.
Wagner Moura: Yo no me sorprendí con la película, pero me encantó verla. Me hizo muy feliz.
Primero, porque es una película que cambió muy poco desde el guion hasta el montaje. Se eliminaron muy pocas escenas. La estructura narrativa que estaba en el guion es prácticamente la misma que vemos en pantalla.
Lo que más me impresionó fue la belleza de la cinematografía y de las actuaciones, y ver a los otros actores en la pantalla grande. Cuando estás en el set es una experiencia distinta, pero en el cine se vuelve muy potente.
Me pareció una película muy bonita visualmente. En la pantalla grande los colores resaltan muchísimo. La forma en que está filmada, las tonalidades de los años setenta, todo eso tiene una presencia visual muy fuerte. Eso sí no lo había imaginado así mientras filmábamos.

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Si pudieran definir Agente Secreto en una sola palabra o sensación, ¿cuál sería?
Wagner Moura: Electrizante.
Kleber Mendonça Filho: Valores.
Wagner Moura: Sí, valores… pero no financieros. Los valores que aprendes de tu padre o de tu madre y que, con el tiempo, muchas personas terminan olvidando.
También es una película sobre la memoria. Cuando pienso en esta historia, pienso mucho en mi padre. Mi personaje es de los años setenta y tengo recuerdos muy claros de mi padre usando ese tipo de camisas, fumando ese tipo de cigarrillos.
Es una película sobre valores que vienen de los padres, del ambiente en el que uno crece. Son cosas que para mí son muy importantes y que intento transmitir a mis hijos.
También hay un componente generacional: la relación entre padres e hijos. En la película vemos muchos padres y muchos hijos, y muchos valores —positivos y negativos— que pasan de una generación a otra


