Foto: Crédito: Mar Triana García
agosto 19, 2026
Arte y Libros

«Gracias por hacer de mis insomnios un sueño cumplido», Camila Esguerra sobre la reedición de su primer poemario

La cantante y poeta colombiana conversó con Diners frente al relanzamiento de Insomnio(s), su primer proyecto literario, luego de casi una década de su publicación.
POR:
Mateo Bonilla Moreno
Revista Diners
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Aunque no hay quien valga los insomnios que causa, Camila Esguerra sí celebra esos espacios en la noche donde, sin posibilidad de dormitar, sus letras encontraron un espacio en el papel. Experiencias de adolescente, pensamientos fugaces y anécdotas que narran el amor junto a la soledad, hacen parte de Insomnio(s), el primer poemario de la también cantante. Este año, dicho primer proyecto cuenta con una reedición luego de 8 años de haber sido publicado.

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En medio de una autoproclamada pronoia, la cantante y poeta conversó con Diners acerca de la reedición de su entrada al mundo de las letras, su faceta como escritora y el futuro de su camino creativo.

Luego de ocho años de la primera publicación de Insomnio(s), ¿qué ha cambiado en su faceta como escritora con el pasar de los años?

Voy a empezar diciendo que sigo sin dormir. Ojalá eso fuera un problema resuelto, pero es muy loco pensar en todas las Camilas que he sido en 8 años, que son casi 10 porque empecé a escribir el libro sobre el 2016. Tantas cosas han cambiado. Siento que cuando empecé a escribir este libro, no sabía que lo estaba escribiendo porque (el poemario) está hecho a partir de anotaciones y de diarios íntimos que ponía en mi mesa de noche cuando no podía dormir.

Camila esguerra
La reedición del poemario se une al nuevo trabajo musical de Esguerra, en el cual entreleza las letras con acordes. Crédito: Mar Triana García.

La Camila de hace 8 o 10 años tenía la vida mucho más clara. No sé qué pasa, con los años siento que ella era más sabia y yo cada vez entiendo menos de la vida, aún así la vivo y la disfruto. Han pasado muchas versiones, han salido muchos libros, me he inventado muchos trabajos: he sido muchas mujeres. Me parece muy lindo poder, en esta reedición, revisitar a esa Camila de hace 10 años.

En 2025 publicó su primera novela Los placeres de mentir, ¿cómo se da el balance entre tener una nueva obra y estar, ahora, recordando su primera entrada al mundo de las letras?

El último libro que saqué es el más distinto. Es el más difícil de escribir porque, en todos estos 10 años, se podría decir que siendo escritora nunca me he quitado el síndrome del impostor de encima.

Para mí, llamarme poeta era demasiado grande, demasiado intimidante. Me costó muchos libros poder aceptar que me pusieran ese título, pero había algo en mí que no terminaba de dejarme validar como escritora; sentía que era como los actores cuando hacen por fin un monólogo de teatro, que ahí sí se pueden considerar actores de verdad. Era eso: escribir una novela.

Fue un reto gigante. Es lo más difícil que he hecho en mi vida. También fue demasiado lindo, pero al tiempo, muy doloroso. Esta novela nació a partir de una crisis de identidad que tuve; precisamente, la protagonista también tiene una crisis de identidad por otras razones. La protagonista era mi espejo y ella se respondía en la ficción todas las preguntas que me estaba haciendo en la realidad. El proceso de escritura era meter el dedo en la herida y ahondar sobre lo que me duele.

Volver a Insomnio(s) fue preguntarme: ¿por qué esta Camila de hace 10 años tenía tan claro quién era, qué le dolía, qué le costaba, qué lo movía? Ahora me siento tan perdida, me parece muy loco.

En la primera edición de Insomnio(s), antes de adentrase en los poemas, el apartado físico consistía en tonos negros y amarillos. Ahora tenemos un libro que desde sus páginas nos habla de horas, noches y amaneceres representado entre morados y naranjas. ¿De qué manera se dio todo ese proceso creativo?

Pensé Insomnio(s), en un principio, como algo muy oscuro.

Es un libro que transcurre durante la noche y siento que el libro sí es a blanco y negro con algunas manchas amarillas, que representan la luz. En ese entonces, pensaba mucho en cómo me sentía, en mi soledad escribiendo en un cuarto, tal vez con una sola luz prendida, siendo esta la luz amarilla que terminó manchando las páginas. Pero lo más lindo de los libros es cuando uno lo suelta y en estos 8 años, que tanta gente ha leído Insomnio(s), se convirtió en algo esperanzador.

No se trata tanto sobre la oscuridad de la noche, sino sobre el atardecer y sobre ese momento en el que amanece. Creo que esta nueva edición habla mucho más sobre eso: aunque haya noches oscuras, siempre vuelve a amanecer. Así es en el amor y así es en la vida. La gente me ha enseñado tantas cosas tan lindas con este libro. Lo que escribí puede significar una cosa, pero la gente lo ha resignificado de otra manera muy distinta.

Me ha hecho creer en el amor, me ha dado mucha esperanza. La cantidad de gente que tiene mis palabras tatuadas o hasta las horas de la madrugada, porque este libro, en vez de números de página, tiene horas de la madrugada y la noche.

Es una cosa que me vuela la cabeza y me hace sentir que la esperanza está ahí: en la conexión humana que creamos, sea a través de las cosas más tristes y más íntimas que he escrito. Todo esto me hizo construir puentes con seres humanos increíbles que no son solamente mis lectores, sino mis amigos más íntimos.

Hace años mencionó que un poemario es, realmente, una pequeña colección de obsesiones. ¿Cómo ha evolucionado esa premisa?

Creo que cualquier creación artística, si uno la mira con un poquito más de distancia, es un catálogo de obsesiones. Si alguien puede ver no solamente mis poemas, sino mis canciones, pueden apreciar las cosas con las que yo soy obsesiva.

Para mí, el amor es un tema central, claramente, pero muchas cosas también lo son: la búsqueda del hogar, el cuerpo —soy una persona súper corporal, el erotismo es algo muy importante— y también la cotidianidad de poder hablar de las cosas más grandes a través de lo más simple, como decir que no hay que hablar de los astros y de las palabras grandes para expresarse sobre todo lo que nos atraviesa. Para mí la soledad es un té que se enfrió en una mesa de noche.

Insomnio(s) - camila esguerra | planetadelibros
Portada de Insomnio(s), libro que lleva las ilustraciones de Geraldine Ramírez, artista que ya había colaborado junto a Esguerra en la primera edición del poemario. Cortesía: Planeta.

Todos podemos entender la poesía desde un lugar menos pretencioso porque todos hemos vivido cosas muy parecidas o muy distintas, pero las podemos traducir a esa cosa puntual, al té frío en la mesa de noche, a la media que dejamos en un cuarto de hotel, a tantas cosas que a todos nos atraviesan. Los poemas no tienen que ser esta cosa intimidante, gigante, para poder hablar de lo mismo. Somos humanos y atravesamos cosas distintas, pero en el fondo sentimos lo mismo.

¿Y cuál es su obsesión más reciente?

La música. Estoy otra vez, de verdad, reconectando con todo lo que soy, todo lo que hago.

Si alguien no lo sabe, estuve 10 años en un grupo musical, 2 años estuve en una tusa con ese mismo grupo musical. Se acabó y dije: «no quiero volver a cantar en mi vida. Ya cumplí este sueño y lo hice de una manera espectacular. No creo que la vida me dé la oportunidad de hacerlo dos veces». Además, empecé chiquita en una industria muy agresiva y pasaron muchas cosas que también me tomó tiempo sanar ahorita, momento en el cual estoy obsesionada con escribir canciones a partir de mis poemas porque creo que todo está muy, muy, muy conectado.

La música ha sido el camino de regreso a mí. La novela me dio muchas pistas de cómo volver a ser yo, pero definitivamente mi identidad está en las cosas que amo. Que claramente es la música, la poesía y la moda. Mi proyecto musical une todos los pedazos que he sido, todas las Camilas con las que he jugado. Han sido papeles distintos, pero creo que esta soy yo.

El prólogo de la primera edición de Insomnio(s) fue hecho por el también escritor de poemarios Miguel Gane; ahora el libro comienza con una Camila Esguerra que cita a García Márquez, ¿por qué?

Uno como lector, bueno también como ser humano, está hecho de las cosas que consume: como los libros que lee. Es imposible no tener referentes y García Márquez es uno de los autores que me ha atravesado a mí como autora.

Camila esguerra | planetadelibros
La poeta ha comentanto que, pese a la publicación en 2018, su colección de poemas reúne escritos de la adolescencia y otras etapas de su vida. Cortesía: Planeta.

Cien años de soledad es una obsesión también. A mí algo que me resonó mucho fue la peste del insomnio y cómo hacía que las personas olvidaran las cosas. Me pasa porque yo soy insomne, de verdad, que menos mal no me ha pasado tanto, pero he durado 4 días sin dormir y lo primero que siento es que se me empiezan a olvidar las nombres de las cosas. Miro mis manos y sé que lo que son, pero no sé cómo se llama. Intento nombrar las cosas más simples.

Soy una persona con mala memoria. Empecé a escribir también porque tenía miedo de olvidar. Creo que mi obsesión con publicar libros se encuentra en recordar, pero también en ser recordada y decir: «yo estuve aquí».

En su momento, ¿qué autor le inspiró para sacar su primer libro?

Todo arte es una conversación, entonces claramente tengo autores favoritos como Cristina Peri Rossi o Darío Jaramillo Agudelo —para mí, el mejor poeta colombiano—, pero también mi inspiración viene de mi vida, mi poesía es súper autobiográfica. Al mismo tiempo, estoy conversando con la música, oír a Drexler mientras escribo hace parte de toda una misma conversación.

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En su momento, en un principio, me impactó muchísimo una autora que se llama Frankie Elliot, a la cual le atribuyo toda mi carrera como escritora, porque publicó un libro que la gente describía como el libro de poesía para la gente que odia la poesía. Yo sentía eso. No la odiaba, pero me sentía súper intimidada; decía: ¿cuál es la necesidad de sobrecomplicar las cosas?

Estamos hablando algo súper simple, ¿por qué tenemos que traer estas palabras gigantes para que uno tenga que leer con un diccionario a la mano? Me parece elitista e innecesario. Cuando entendí que la poesía sí puede ser esto es súper complicado, pero también puede ser algo muy simple —gracias al libro de Frankie Elliot— ahí fue que me aventuré un poco más a escribir poesía.

Habla de esa asociación entre la figura del poeta y ser considerado pretencioso, mucho más cuando un joven abarca la poesía, ¿cómo recibe ese señalamiento?

Voy a añadir algo: también es una cuestión muy machista. «Los hombres escriben poemas; las niñas —porque, además, no me tratan como una mujer, me trataban como una niña—, poemitas de amor». Tuve una entrevista en vivo donde el periodista me decía: «muy lindos tus poetweets«. Por eso llevo tantos años probándole al mundo, y a mí misma, que yo soy poeta, soy escritora.

Tenía 19 años cuando empecé a escribir mi poemario. Alguien a una corta edad puede vivir cosas profundas y traducirlo en escritos profundos. Uno no tiene que ser un viejo de 60 o 70 años para poder ganarse el título de poeta y escribir cosas que valgan la pena.

Es una figura pública que cuenta con viralidad en sus redes desde su carrera como cantante; no obstante, ¿cómo ha sido la reacción de ese público digital a su faceta como poeta?

En un primer momento era muy raro. Sentía mucho pudor de ser poeta porque me metieron en la cabeza que las dos Camilas que existían, la cantante pop y la poeta profunda, no podían coexistir y que una invalidaba la otra. Entonces la gente que conocía mi carrera como cantante decía: «ella no escribe esos libros. Obviamente tiene un ghostwriter que los hace». Cuando me conocían como poeta, comentaban: «no tiene sentido que esta poeta sea superficial y tenga esta carrera como cantante».

Es triste como siempre a las mujeres nos tienen que meter en una caja, que es una cárcel. Uno no puede vivir a punta de estereotipos porque estos no son reales. Duré mucho tiempo peleando con esa idea, separando a las dos Camilas, disfrazándome de cada una, literalmente.

"gracias por hacer de mis insomnios un sueño cumplido", camila esguerra sobre la reedición de su primer poemario
El ser recordada debido a sus letras es una de las obsesiones de la poeta. Crédito: Mar Triana García.

Me decía: «si tengo un evento en el que voy por poeta, entonces me toca vestirme, arreglarme y hablar distinto; y si tengo mi trabajo como cantante, soy otra». Así me puse el disfraz de cada una para poder hacer cada papel. Después de casi 10 años estoy hasta acá de ese tema. Ahora me visto como me gusta y soy quién soy en todos los ámbitos de mi vida.

Lo que estaba haciendo era darle gusto a la gente y confirmar ese estereotipo. La realidad es que la Camila que es cantante también es poeta, ha sido actriz y le encanta la moda y una no invalida el resto. El valor real está en esta autenticidad de ser todas al tiempo.

Hablar de insomnio, en el sentido más directo de la palabra, implica no soñar, pero, ¿publicar una reedición de su primer proyecto puede interpretarse como un soñar despierto?

Lo escribí en el prólogo, se lo digo mucho a mi público y lo agradezco un montón: les puse gracias por hacer de mis insomnios un sueño cumplido porque, para mí, todavía es bastante difícil de entender toda esta oportunidad que he tenido para cumplir tantos sueños. Creo que la gente que no duerme es porque sueña demasiado despierta.

Soy demasiado afortunada de que no solamente sean noches en blanco, sino que he podido usar esas horas más útiles para mí. Normalmente la gente tiene su horario a las 7:00 a. m., a esa hora soy una mala persona; no quiero que me hablen ni que me pregunten nada. Sin embargo, entre a las 11:00 p. m. y 12:00 a. m., o 2 de la mañana, es cuando mi cerebro más conecta. Ahí es donde más inspirada me siento. Haber podido convertir esa angustia de no poder dormir en proyectos y en sueños que se materializan es una fortuna inmensa.

¿Qué es lo más valioso que ha obtenido del insomnio?

La manera de curar el insomnio, la ansiedad y la depresión es crear. El que no crea no crece. Todas esas noches en blanco han valido la pena porque he podido sacar libros y escribir poemas, además de crear canciones que se han convertido en algo mucho más grande que yo.

Eso es lo más loco: las cosas que escribía cuando me estaba jalando los pelos, porque ya no podía más, se han convertido en una herramienta de sanación demasiado poderosa y bonita para mucha gente.

Mis libros no son escritos con una intención terapéutica, no son libros de autoayuda, ni de cerca, pero la cantidad de historias de las que he podido hacer parte y la cantidad de personas que me han dicho que esas cosas que yo escribí los han ayudado a sanar, a crecer, a acabar relaciones o a crear algunas nuevas, resulta en algo muy poderoso. Ahí es cuando digo: «valió la pena no haber dormido».

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