Revista Diners
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Los bares de escucha no son bares para socializar con música de fondo. Son espacios diseñados específicamente para escuchar música como actividad principal, con equipos de alta gama, selecciones curadas y, en muchos casos, en silencio. Bogotá tiene tres, y cada uno ofrece algo distinto.
Los también llamados listening bars no son una moda pasajera. Tampoco van a reemplazar al streaming o los audífonos en el transporte público, pero ofrecen algo que ninguna de esas experiencias puede dar: escuchar música en comunidad, rodeado de gente que vino por la misma razón.
Si es la hora y nunca ha visitado uno, puede empezar con cualquiera de estos.
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¿Qué es un bar de escucha?

El fenómeno de los listening bars nació en Japón, específicamente en Tokio, según National Geographic. En los bares de escucha japoneses (concentrados principalmente en Shibuya) los clientes asisten a un ritual de la música. Permanecen sentados en silencio casi absoluto. Los locales usan altavoces de alta gama y la calidad del sonido es un no negociable. Las selecciones musicales están cuidadosamente curadas por los propietarios, sin algoritmos ni listas de popularidad que intervengan en su criterio.
Con los años se han ido abriendo bares de escucha en Londres, Nueva York y otras ciudades occidentales, incluyendo Bogotá. Y la premisa es simple: venir a escuchar música de verdad, no a tenerla de fondo mientras conversa.
Bares de escucha en Bogotá
Paradisco
Considerado el primer bar de escucha en Colombia, Paradisco es un lugar donde puede ir a comprar música, compartir con amigos y descubrir sonidos que nunca se escucharán en un bar tradicional. Está dotado de equipos vintage cuidadosamente curados, un mixer puramente análogo y dos tornamesas Technics.
Javier Cruz, creador de Paradisco y DJ, lo describe así: «Este lugar es para contemplar y para escuchar una música como si estuvieras en tu casa pero de una manera consciente». La diferencia entre escuchar música en su apartamento y escucharla en Paradisco es la misma que hay entre ver una película en su computador y verla en cine: técnicamente es lo mismo, experiencialmente no.
Su programación incluye sesiones curadas temáticas que van desde soul, disco y hip hop, hasta afrobeat y ritmos latinos. Es un lugar íntimo que le invita a utilizar su sentido de la escucha a niveles que probablemente había olvidado que existían.
Templo Sound
Ubicado en San Felipe, barrio cultural y creativo de Bogotá, Templo Sound se une a la lista de lugares que nacen haciéndole una oda a la música. A simple vista se observan las carátulas de vinilos que van desde los clásicos hasta éxitos contemporáneos. La atmósfera es cálida, íntima y la programación es variada. Cualquier melómano puede ser complacido, desde el que llega buscando jazz de los 60 hasta el que quiere descubrir electrónica experimental.
La programación del Templo incluye sesiones en vivo, DJs y selecciones musicales cuidadosamente armadas. También puede encontrar ferias de vinilos y sesiones de escucha especializadas donde profundizan en géneros, épocas o artistas específicos. No es un bar para pasar el rato. Es un bar para dedicarle tiempo a la música.
Antenna Sistema de Difusión
Ubicada en el edificio que durante décadas fue la sede de la HJCK, Antenna alberga tres ambientes distintos sin salir del mismo lugar. Primero, el restaurante japonés Izakaya. El Collector’s Lounge, un bar de escucha dedicado al vinilo, equipado con sonido de alta fidelidad y cuatro tornamesas. Y el rooftop Radio Shack con un ambiente mucho más rumbero.
En el interior se conservaron equipos originales de la cadena radial, consolas de transmisión y la cabina. «Todo el proyecto está atravesado por esa idea de perpetuar la historia de la radio, pero llevándola a una experiencia actual», cuenta Julián Martínez, socio de Antenna.
Detrás de Antenna está Sector 9, el grupo empresarial creador de Kinder Club, Attic & Keller, El Bandido Bistro, El Coq y Cósmico Video Bar. Toman el proyecto siguiendo la idea original de Juan Ruy Castaño, nieto de Álvaro Castaño y Gloria Valencia de Castaño, figuras emblemáticas de la radio y la cultura en Colombia, quien decidió recuperar el edificio tras la venta de la emisora.
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