Existen algunos lugares en el planeta que parecen haber sido producto de la imaginación de algún pintor surrealista. Desiertos llenos de agua, lagos congelados o estructuras complejas talladas en piedra son algunos de los paisajes dignos de ver más allá de cualquier pantalla.
Más allá de los paisajes hermosos en nuestro país, en el mundo existen diversos escenarios que han sido producto del paso del tiempo, de la poca intervención del hombre o simplemente de la convergencia de factores naturales que desafían la imaginación.
Diners lo invita a dejar volar su imaginación (y, si necesita inspiración, puede ver la película La increíble vida de Walter Mitty) y a planear una aventura para el próximo año en alguno de estos lugares espectaculares —o en cualquier otro que despierte su curiosidad—.
Desierto Lençóis Maranhenses, en Brasil

Conocido como el desierto inundado, el Desierto de Lençóis Maranhenses, ubicado en el noroeste de Brasil, combina extensas dunas de arena blanca con lagunas de agua verde cristalina que se forman en la temporada de lluvias, creando un paisaje único. La mejor época para visitarlo es de mayo a septiembre, cuando las lagunas están llenas y el clima es soleado.
Tsingy de Bemaraha, en Madagascar

Este impresionante bosque de piedra caliza con formaciones afiladas, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1990, parece un grupo de agujas gigantes que se elevan hacia el cielo. Alberga una biodiversidad única, incluyendo especies de lémures que no se encuentran en ningún otro lugar del planeta. Además, sus pasarelas y puentes colgantes permiten explorar este laberinto natural de manera segura, ofreciendo vistas inolvidables.
Valle de la Luna, Desierto de Atacama, Chile

¿Marte? ¿La Luna? ¿Un escenario de Mad Max? El Valle de la Luna es un grupo de dunas, cañones y formaciones rocosas erosionadas por el viento y el tiempo. Su cielo nocturno es uno de los más claros del planeta, ideal para la observación de estrellas. Además, durante el atardecer, las rocas cambian de color en un espectáculo que va del dorado al rojizo, dejando paisajes que parecen un escenario cinematográfico.
Parque Nacional Vatnajöjull, en Islandia

Además de volcanes activos y géiseres, este parque alberga el glaciar más grande de Europa, Vatnajökull, que cubre aproximadamente el 8% de Islandia. Sus cuevas de hielo y lagunas glaciares ofrecen paisajes cambiantes según la temporada: si quiere disfrutar de las maravillas congeladas programe su visita para la temporada de invierno o si prefiere días con 24 horas de sol viaje en los días de verano.
Isla de Socotra, Yemen

Socotra, ubicada al sureste de la península arábiga, es conocida como una de las islas más particulares del planeta: su flora endémica y sus árboles “de sangre de dragón” parecen de otro mundo. Sus playas de arena blanca y aguas turquesas ofrecen un paraíso casi virgen para exploradores y amantes de la naturaleza. Además, su aislamiento ha permitido que especies animales y vegetales únicas sobrevivan sin cambios durante millones de años.
Lago Baikal, Rusia

Está ubicado en la parte asiática de Rusia, dentro de la vasta región de Siberia. Con cerca de 1.642 metros, es el lago más profundo del mundo y contiene alrededor del 20% del agua dulce no congelada del planeta. En invierno, su superficie se convierte en un espectáculo de hielo transparente que permite ver hasta decenas de metros de profundidad. Además, alberga una biodiversidad única con más de 1.500 especies de animales, muchas endémicas, como la Nerpa, la única foca de agua dulce del mundo.
Montañas de Zhangye Danxia, en China

Parecen un arcoíris petrificado, con capas de roca de colores vibrantes que se formaron por la deposición de minerales y óxidos de hierro y otros elementos combinados con la erosión por viento y agua durante millones de años. Este paisaje geológico, ubicado en la provincia de Gansu, en el noroeste de China, ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El mejor momento para visitarlo es al amanecer o al atardecer, cuando la luz resalta los tonos rojos, naranjas y amarillos.



