La próxima vez que piense que no tiene tiempo para nada más que para su trabajo, piénselo dos veces, porque siempre hay tiempo para todo, el secreto está en la gestión. Al menos, así es como lo afirma una serie de líderes empresariales en el mundo que tienen el peso de toda una compañía en sus hombros y aún así viven una vida sin aparente estrés, al menos, ese que causa el exceso de trabajo y responsabilidades.
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Y admitámoslo, un jefe se ve atareado, corriendo de un lado a otro e incluso con cara de que trasnochó salvando la compañía, pero, ¿esa es la cara de una persona exitosa? Esta fue la pregunta que se hicieron los expertos de Harvard Business Review, quienes entrevistaron a los ejecutivos más ocupados del mundo, quienes irónicamente hicieron espacio en su apretada agenda para conceder dichas entrevistas. En Diners le mostramos lo que dijeron.
El estrés es amigo, no enemigo
Lew Frankfort, quien dirigió una de las marcas de lujo más influyentes del planeta como lo es la multinacional Coach Inc., confesó que el estrés dominó su mente por muchos años lo que lo llevó a nunca celebrar los logros de su compañía porque sentía que detrás de cada logro se ocultaba el riesgo de perder el rumbo, y aunque entendía que la preocupación podía desbordarse también descubrió que una dosis moderada de inquietud lo mantenía alerta y le permitía evitar la complacencia que tantas empresas padecen cuando alcanzan metas importantes.
En esa misma línea introspectiva Francesco Buquicchio, director de Egon Zehnder, explicó que su manera de afrontar la presión consiste en escuchar las señales de su cuerpo y de su mente con atención casi ritual porque entiende que el estrés actúa como un mensajero que revela zonas de conflicto interno y no como un enemigo al que haya que expulsar y por eso prefiere tener siempre una persona de confianza que lo acompañe en ese ejercicio de observación mientras revisa qué emociones se activan en cada situación difícil y de qué manera responden a sus motivaciones más profundas.
Ordenar con estrés
Alejandro Reynal, presidente de Four Seasons, reconoció que la tensión se intensifica cuando la relevancia de un asunto golpea el ánimo con fuerza y esa inquietud obliga a ordenar ideas y a separar lo urgente de lo no tan urgente para no convertirse en un conductor perdido en medio de una tormenta. Gracias a su visión, su liderazgo permite que los equipos conserven la serenidad necesaria para avanzar sin caer en decisiones precipitadas.
Entre tanto, Henry Timms, director ejecutivo de Brunswick, señaló que la presión puede tener múltiples rostros y que no todos afectan con la misma intensidad porque hay tensiones que estimulan la concentración y otras que se convierten en una sobrecarga que nubla la mente y deriva en impulsos poco acertados. Por eso, su secreto para mantener el estrés negativo a raya está en reconocer la naturaleza de cada inquietud antes de actuar.
Por otro lado, Arianna Huffington, de the Huffington Post Media Group, añadió que las tensiones prolongadas deterioran la salud y alteran el bienestar de una manera silenciosa y acumulativa que a veces se confunde con cansancio habitual cuando en realidad ya se instaló un ciclo perjudicial que conviene interrumpir con prácticas que renueven el equilibrio físico y emocional.
Prácticas de los altos ejecutivos para sobrevivir al estrés
Las rutinas son claves para mantener el estrés a raya. Una repetición saludable de actos en el día donde tenga un espacio íntimo es el mejor remedio para una mente estresada. Así puede encontrar quietud, como la que revela Alejandro Reynal, quien confiesa que sus mañanas son de ejercicio físico, desayunos familiares y breves instantes de contemplación, para luego afrontar los desafíos del día. A eso le suma una alimentación disciplinada en horas específicas, incluso durante los viajes al otro lado del mundo.
Entre tanto, Timms señala que la actividad física funciona como un ancla que impide que el ánimo se disperse porque cada vez que corre siente que la mente se despeja y aparecen decisiones que no lograban definirse durante las reuniones extensas y además esa práctica le permite reducir la tensión acumulada durante sus recorridos laborales por distintas ciudades.
Por otro lado, Arianna Huffington insiste en técnicas breves de respiración consciente respaldadas por estudios de neurociencia que demuestran que en intervalos de 60 o 90 segundos es posible desactivar la respuesta de alerta que endurece el cuerpo y entorpece la lucidez y por esa razón incorpora estos ejercicios entre reuniones y después de encuentros exigentes para recuperar la estabilidad emocional que requiere el trabajo estratégico.
Ojo con las señales físicas
Frankfort cuenta que durante décadas acumuló señales físicas que anunciaban agotamiento y que con el tiempo aprendió a reconocerlas antes de que se convirtieran en episodios incapacitantes porque aparecían dolores persistentes, noches sin descanso y una sensación de pérdida interna que lo obligó a buscar apoyo terapéutico, acompañamiento profesional y una combinación de actividad física. Por eso, sí o sí hace pausas restauradoras que lo ayudan a mantener la claridad, incluso cuando la empresa pasa por momentos de alta tensión.
El estrés le llega a todos
Los expertos de Harvard Business Review revelan que el estrés es el mismo para una persona que tiene un cargo ejecutivo, así como el que está recién empezando su vida laboral. Lo importante en este punto es mostrarse vulnerable y pedir ayuda, porque tanto el líder como el que no lo es tienen presión en el trabajo, en el hogar y hasta con sus propios pensamientos, por eso es importante pedir apoyo sin temor a ser juzgado.
Si usted ya sufre de estrés crónico, recuerde que no desaparece de la noche a la mañana y que tampoco puede ignorar sus consecuencias, porque puede crecer en silencio. De ahí que es de vital importancia entender que su vida vale más que una empresa y que la cultura organizacional de su empresa debe proteger a sus trabajadores desde lo físico hasta la salud mental.


