Foto: Crédito: @aja_chechi
octubre 28, 2026
Gastronomía

Ajá Chechi, la cocinera que conquistó Turquía con su fusión árabe y fritos costeños

Desde su cocina oculta en Cartagena, María Cecilia Restrepo combina recetas sirias con arepas de huevo tradicionales. Su propuesta colombo-árabe se coronó en el festival GastroAntep y hoy lidera la dignificación del oficio de las fritangueras del Caribe.
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Revista Diners
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En la esquina rosada de Cartagena, cerca de la Iglesia de Santo Domingo, María Cecilia Restrepo ha encontrado una manera de contar su historia a través de un sicretismo gastronómico. En Puerta Rosada, su cocina oculta en el Callejón de los Estribos, prepara arepas de huevo con maíz negro, kibbe y otras recetas en las que se encuentran los sabores del Caribe colombiano y las raíces árabes de su familia. Ajá Chechi, como la conocen, también ha convertido su oficio en una forma de defender las tradiciones culinarias de las calles y el trabajo de las mujeres fritangueras que las mantienen vivas.

La relación con la cocina nunca fue ajena para la fritanguera de la costa. Nacida en el destino insular de San Andrés y criada en Montería, Restrepo creció entre los ingredientes de la costa y las preparaciones que aprendió de su familia materna, descendiente de sirios. De tal mezcla, cotidiana en las costas del país, la historia de Ajá Chechi tomó rumbo cuando se adentró en las recetas árabes familiares y le surgió la curiosidad por combinar sabores, una práctica que hoy define su trabajo. Para ella, cocinar no consiste únicamente en reproducir una receta, sino en mantener una memoria familiar y transformarla con los productos y las costumbres del lugar donde vive.

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La arepa de huevo de maíz negrito, un frito característico de la costa Caribe, y el kibbe, platillo insignia de la gastronomía árabe, son dos de las preparaciones que mejor resumen esa búsqueda. En su cocina conviven con platos como el kibbe de róbalo sobre hummus de fríjol negro y otras combinaciones que conectan ingredientes del Caribe con técnicas y sabores de Medio Oriente. Sin embargo, dicho trabajo no se limita a esa fusión: desde hace años, Restrepo defiende la tradición del frito colombiano y busca que el oficio de las fritangueras reciba el reconocimiento que merece.

Ajá Chechi, el sazón familiar y la reivindicación del frito

Bajo una relación que entrelaza la memoria familiar, las raíces árabes y los sabores del Caribe colombiano, María Cecilia Restrepo ha construido una cocina que parte de sus recuerdos y se transforma con los ingredientes de su entorno. Gracias a su abuela materna, Miryam Chaljub Aruachan, descendiente de sirios, la cocinera costeña conoció preparaciones como los indios de parra o yebrá, rellenos de carne, arroz y especias. En los desayunos familiares también estaban el pan árabe tostado con queso costeño y azúcar, y el kibbe acompañado de suero picante.

Antes de consolidarse como cocinera independiente, María Cecilia Restrepo desarrolló una trayectoria en el área administrativa y universitaria. Estudió Comunicación Social y Periodismo en la Universidad Sergio Arboleda, en Bogotá, y trabajó allí entre 2008 y 2013 en la Oficina de Egresados, donde coordinó la bolsa de empleo, gestionó actividades de community management y capacitó a recién graduados en la elaboración de hojas de vida. Después, entre 2013 y 2015, se desempeñó como directora de Bienestar Universitario de la Universidad del Sinú, extensión Bogotá.

Ajá chechi, la cocinera que conquistó turquía con su fusión árabe y fritos costeños
El sincretismo entre la tradición árabe y el sabor de la costa colombiana se reúnen bajo la pasión por el rosa de la cocinera. Crédito: @aja_chechi

En paralelo a su camino hacia la gastronomía, cursó estudios de cocina en la Academia de Gastronomía Verde Oliva, formación que tampoco culminó. Su experiencia en restaurantes de Cartagena y sus colaboraciones con cocineros como Álvaro Clavijo y Alex Quessep forman parte del recorrido con el que fue construyendo su oficio.

Sumado a la identidad colombo-árabe y la maestría en las distintas frituras, el rosado es otro de los rasgos que distinguen la propuesta de Ajá Chechi. El color aparece en la ropa que viste, en las sillas y los detalles de su puesto de cocina, y también en algunas recetas, como el hummus rosado, teñido naturalmente con remolacha, y las hamburguesas en el mismo tono vibrante. Su presencia atraviesa tanto la estética del espacio como la presentación de los platos, en una apuesta en la que la cocina y los elementos que la rodean comparten protagonismo.

La reivindicación del frito ocupa otro lugar central en su trabajo. Restrepo se reconoce como fritanguera y defiende el reconocimiento de las mujeres que preparan y venden estos alimentos en las calles, una labor que demanda tiempo, destreza y sacrificio. Fue jurado del Festival del Frito Cartagenero en 2024 y 2025, y ha planteado la necesidad de mejorar las condiciones en que se desarrolla el oficio, desde el manejo del aceite hasta las prácticas de preparación.

El mencionado trabajo con la cocina también la ha acercado a iniciativas sociales en Cartagena. Restrepo participó en Interno, el restaurante de resocialización de mujeres privadas de la libertad en la cárcel de San Diego, impulsado por la Fundación Acción Interna, liderada por Johana Bahamón, y continúa vinculada al trabajo comunitario como voluntaria de la Fundación Sonrisas de León, donde cocina para niños de sectores vulnerables de la ciudad. A esa labor se suma su defensa de las mesas de frito y de las mujeres que sostienen esta tradición en las calles cartageneras, un oficio que conoce y considera fundamental para la identidad culinaria de la región.

«Es importante crear conciencia alrededor de esto y promover mejores prácticas para que la gente pueda consumirlos con mayor confianza y con la certeza de que no está haciéndole daño a su organismo después de comerse uno de estos fritos», comentó la cocinera a Diners.

El sabor colombo-árabe que ganó el GastroAntep en Turquía

Ante la percepción fallida de que participaría en una presentación gastronómica y no en una competencia, María Cecilia Restrepo viajó a Gaziantep, Turquía, sin imaginar que terminaría disputando un concurso culinario. La invitación surgió de la relación entre Cartagena y esta ciudad turca, ambas integrantes de la red Food Capitals, que promueve el intercambio de conocimientos gastronómicos.

Para la competencia en Gaziantep, la cocinera llevó masa de maíz negro empacada al vacío desde Colombia, pues no podía transportar los granos. Con ella preparó la arepa de huevo, una fritura que exige dos tiempos en aceite: primero se cocina la masa hasta que se infla y forma una cavidad; después se introduce el huevo, se sella la abertura y se fríe de nuevo para terminar la preparación.

Si bien Restrepo es una maestra del frito, tanto por tradición como por una larga experiencia en las cocinas junto a matronas de la costa, su segundo plato en la competencia fue un gran reto. Con la preparación del kibbe, platillo estrella de la Esquina Rosada de Ajá Chechi, Restrepo afrontó el cambio de ingredientes básicos en la creación de la receta de origen árabe. Lo anterior a causa del cambio en la materia prima de su masa tradicional a una con firik, un trigo verde propio de la región turca que no había utilizado antes.

Cabe resaltar que Restrepo fue la única mujer entre los cinco participantes, que incluían cocineros de Líbano, Grecia y España, además de un ganador de MasterChef Turquía. La convocatoria para representar a Cartagena surgió de la relación entre la ciudad colombiana y Gaziantep, ambas integrantes de Food Capitals, una red que promueve el conocimiento gastronómico de sus miembros. La selección se coordinó con el Instituto de Patrimonio y la oficina de Cooperación Internacional de Cartagena. Las personas interesadas debían proponer una receta vinculada con la tradición culinaria local y explicar por qué debían representar a la ciudad. Restrepo presentó una arepa de huevo rellena de kibbe, una combinación que reunía las dos tradiciones que atraviesan su cocina: la ascendencia árabe y el vivir costeño.

Ajá chechi, la cocinera que conquistó turquía con su fusión árabe y fritos costeños
María Cecilia Restrepo, Ajá Chechi, cuenta con un espacio gastronómico privado en Cartagena. Crédito: @aja_chechi

Tras el reconocimiento, la cocinera recibió mensajes de colombianos que celebraron el resultado y la posibilidad de ver la gastronomía del frito nacional representada en un escenario global. Para ella, esa reacción tuvo un valor especial: «Poder llevar algo positivo que invada de emoción los corazones de los colombianos y que puedan llorar de la felicidad y del orgullo por algo importante para nosotros como es la gastronomía, pues es un orgullo muy grande y ese es el verdadero premio de todo de todo este concurso y de todo el festival», expresó.

Además, su participación también puso en primer plano una reivindicación que atraviesa su trabajo: el reconocimiento de las fritangueras y de un oficio que exige experiencia, esfuerzo y conocimiento culinario. «La labor de una fritanguera es una labor demasiado dura, es una labor que no se ve, pero es una labor demasiado difícil, de mucho sacrificio», afirmó.

Sumado a la competencia culinaria, GastroAntep resulta en un festival internacional que reúne a cocineros, productores y especialistas para divulgar la cocina de Gaziantep, así como para dar en circulación sus conocimientos gastronómicos únicos. El programa incluye demostraciones de chefs, talleres, conversatorios y concursos de cocina, variando en actividades que ofrecen visibilidad tanto a las recetas tradicionales como a nuevas formas de trabajar los productos locales.

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