Este año marca el 20º aniversario de la lista “52 Places to Go”, que en este tiempo ha recomendado un total de 914 destinos en 145 países. En su más reciente edición, The New York Times incluyó a un destino colombiano: un crucero de lujo por el río Magdalena. La periodista de viajes Nora Walsh destacó esta experiencia al afirmar: “Han pasado al menos cincuenta años desde que los cruceros permitieron a los pasajeros experimentar la biodiversidad del río Magdalena en Colombia. Pero en marzo y junio, AmaWaterways lanzará dos nuevos barcos de lujo para itinerarios de una semana y 450 millas a lo largo de las vías fluviales entre Cartagena y Barranquilla”.
Además, la publicación explica que estos cruceros permitirán a los pasajeros disfrutar de la gastronomía local, espectáculos de música y danza, artesanías indígenas y fauna endémica, como manatíes y caimanes.
Las paradas en los puertos, seleccionadas por su importancia cultural y ecológica, incluyen el sitio de Patrimonio Mundial de la UNESCO Mompox, un antiguo y próspero puerto comercial considerado la cuna de la cumbia, un género musical de percusión; San Basilio de Palenque, el primer pueblo de esclavos liberados en las Américas, impregnado de cultura afrocaribeña colombiana; y Nueva Venecia, un caserío construido sobre pilotes, donde la pesca sigue siendo un modo de vida.
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“AmaWaterways está invirtiendo en infraestructura regional, incluyendo la construcción de muelles y la capacitación de guías locales”, señala la periodista.
Los barcos: AmaMagdalena y AmaMelodia
La compañía de cruceros fluviales de lujo presentó dos embarcaciones para este recorrido: el AmaMagdalena y el AmaMelodia. Según destaca la página web de la naviera, ambos barcos, de diseño innovador, ofrecen experiencias extraordinarias con amplias habitaciones de lujo y vistas panorámicas.
“Cada cabina está equipada con todas las comodidades e incluye balcones gemelos —un balcón francés y un balcón exterior— que permiten disfrutar de un nuevo paisaje cada día desde la comodidad de la habitación”.

La cubierta superior cuenta con piscinas para relajarse, así como un gimnasio totalmente equipado y un área para masajes. Estas embarcaciones fueron diseñadas especialmente para maximizar las vistas del río Magdalena. El íntimo AmaMagdalena tiene capacidad para 60 invitados, mientras que el AmaMelodia puede recibir hasta 64 pasajeros.
La naviera ofrece dos opciones inmersivas, ambas de siete días: Magic of Colombia y Wonders of Colombia. En cualquiera de los itinerarios, que navegan entre Cartagena y Barranquilla (o viceversa), los pasajeros disfrutarán de las mismas experiencias exclusivas y excursiones inolvidables.
Un río que marcó a Gabo
Que The New York Times incluya este destino en su lista es un gran acierto, pues la experiencia de recorrer el río Magdalena deja una huella imborrable en quienes lo hacen. Un testimonio de ello es el mismo Gabriel García Márquez.

En el texto El río de la vida: el Magdalena en la obra de Gabriel García Márquez, escrito por Nicolás Pernett y publicado por el Banco de la República, se relata cómo Gabo recorrió el Magdalena varias veces en su época de estudiante, viajando desde su natal Aracataca hasta su internado en Zipaquirá, a más de dos mil metros sobre el nivel del mar.
Estos viajes, narrados en sus memorias Vivir para contarla (2002), fueron descritos como experiencias dichosas, llenas de parrandas interminables a bordo de barcos repletos de estudiantes y paisajes exuberantes de animales y plantas que bordeaban el río.

“Desde el primer viaje que realizó en 1943 a bordo del famoso buque David Arango, García Márquez quedó fascinado con la palpitante vida que se desplegaba en la arteria fluvial de Colombia”, escribe Pernett. El autor incluso señaló en una ocasión: “Por lo único que quisiera volver a ser niño es para gozar de aquel viaje (por el río)”.
Después de explorar el mundo imaginario de Macondo, García Márquez recurrió al Magdalena como protagonista en obras como El amor en los tiempos del cólera (1985) y El general en su laberinto (1989). No obstante, como también resalta Pernett, Gabo planteó en estas novelas una visión crítica sobre la privatización del transporte fluvial, argumentando que beneficiaba únicamente a empresas extranjeras y afectaba negativamente la vida del río.
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