Hace casi una década, un pequeño grupo de diseñadores canadienses imaginó que las historias breves de Haruki Murakami podían transformarse en una experiencia interactiva. Así nació Memoranda , un juego independiente que se ha mantenido como una joya discreta dentro del universo de los videojuegos narrativos. En 2025, esa propuesta vuelve a llamar la atención gracias a su reedición en plataformas modernas y a la expansión de su comunidad de seguidores, que lo redescubren en medio del auge de los títulos que mezclan literatura, arte y tecnología. Un viaje entre la vigilia y el olvido Memoranda no es un juego de acción ni un rompecabezas con fórmulas predecibles. Es un viaje por los rincones de la memoria, una historia donde el jugador se convierte en testigo de los desvaríos de una joven que ha comenzado a olvidar su propio nombre. En una ciudad suspendida entre la realidad y la fantasía, debe conversar con personajes que parecen surgir del subconsciente, recorrer calles detenidas en el tiempo y encontrar sentido en objetos cotidianos que esconden mensajes.
La atmósfera recuerda a esos relatos donde Murakami deja que lo onírico se cuele por las rendijas de la rutina, y cada acertijo parece una pieza arrancada a un sueño que insiste en no desaparecer. Vea también: Leímos ‘La ciudad y sus muros inciertos’ de Haruki Murakami y el resultado es increíble El juego mantiene la estructura clásica del point and click , aquella mecánica en la que el jugador señala objetos, interactúa con personajes y desencadena pequeñas revelaciones. Sin embargo, su verdadero encanto está en el ritmo pausado con el que se despliega la historia, en la forma en que cada escena sugiere un secreto, una melancolía o una pregunta sin respuesta. Bit Byterz, el estudio responsable, logró lo que pocos independientes han conseguido: construir una narrativa que no depende de la velocidad, sino de la observación. La nueva vida de un clásico contemporáneo En 2025, Memoranda ha regresado con una edición remasterizada que incluye mejoras gráficas, doblajes en varios idiomas y una banda sonora reorquestada.
Steam y GOG lo mantienen en su catálogo permanente, pero lo que ha sorprendido a muchos jugadores es su reciente adaptación para Nintendo Switch, iOS y Android, que ha permitido a una nueva generación de usuarios descubrirlo lejos del teclado y el ratón. Este relanzamiento ha coincidido con el interés renovado por las experiencias narrativas interactivas, impulsadas por títulos como Kentucky Route Zero o Before Your Eyes , que han demostrado que un videojuego puede contar una historia con la profundidad de una novela. Los diseñadores originales han explicado que la idea de Memoranda surgió tras leer los cuentos de Murakami en El elefante desaparece , aunque la obra no se limita a rendir homenaje. Es una reinterpretación libre de su universo, con guiños que los lectores atentos pueden reconocer sin que el juego se convierta en una adaptación literal. Hay gatos que hablan, músicos que buscan una nota imposible, vecinos que se comunican a través de sueños y una constante sensación de pérdida. La literatura que se juega En una época donde los videojuegos han conquistado festivales de cine y exposiciones de arte, Memoranda encarna una tendencia que va más allá del entretenimiento. Su estética artesanal, sus diálogos introspectivos y su trama fragmentada lo acercan a las narraciones gráficas más poéticas del medio.
Quien lo juega no busca ganar, sino comprender, o al menos intentarlo. Por otro lado, el regreso de Memoranda ha reabierto la conversación sobre la influencia de la literatura en el diseño digital. Cada escena invita a pensar en cómo las palabras pueden convertirse en espacios y los pensamientos en laberintos interactivos. Es un recordatorio de que la ficción no solo se escribe: también puede jugarse, recorrerse y, con algo de suerte, recordarse antes de que se disuelva en el olvido. Memoranda está disponible en 2025 para Windows, macOS, Linux, Switch y dispositivos móviles. Una obra que demuestra que los sueños de Murakami aún encuentran nuevos caminos para existir, incluso dentro de una pantalla.