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Todo lo que necesita saber para independizarse

Una de las prioridades de los jóvenes al terminar su carrera e iniciar su vida laboral es irse del hogar e independizarse. Con cuánto presupuesto tienen que contar y qué aspectos deben tener en cuenta las nuevas generaciones al emprender el vuelo.

Foto: Randy Mora

Una de las prioridades de los jóvenes al terminar su carrera e iniciar su vida laboral es irse del hogar e independizarse. Con cuánto presupuesto tienen que contar y qué aspectos deben tener en cuenta las nuevas generaciones al emprender el vuelo.

Qué va a ser de ti lejos de casa, nena qué va a ser de ti’. Este estribillo de una canción muy popular del cantautor catalán Joan Manuel Serrat, evoca la nostalgia de unos padres cuando su hija decide partir. En la época en que fue escrita –por la década de 1970– Colombia contaba con 24 millones de habitantes, la tasa de natalidad era de 31 niños por cada mil, los jóvenes entre los 20 y 29 años representaban el 30,6 % de la población y la esperanza de vida era de 62,3 años. Además, la figura del hogar unipersonal era casi desconocida y en cada hogar había en promedio cuatro hijos.

Hoy, medio siglo después, a pesar de que el sentimiento de nostalgia sigue presente cuando un hijo decide alzar el vuelo, el panorama del país es distinto: ya somos 45,5 millones de habitantes (según el Dane), la tasa de natalidad es de 14,7 niños por cada mil habitantes, la expectativa de vida ha aumentado a 76,1 años, las familias son menos numerosas, el promedio de hijos por hogar es de 2,2 e incluso, el concepto de familia ha variado sustancialmente. De acuerdo con el último censo, el 18 % de los hogares está compuesto por un solo integrante.

Todos estos cambios demográficos, unidos a la creciente participación de la mujer en el mercado laboral, los avances tecnológicos que han modificado la forma en que las personas se relacionan, y la alta tasa de desempleo juvenil, han tenido un gran impacto en la forma como los jóvenes de hoy –los llamados millennials– conciben su vida y se independizan del hogar paterno.

¿A qué edad, en promedio, están dejando los jóvenes colombianos sus hogares? Nuestro país se encuentra alineado con la tendencia mundial del aumento en la edad de abandonar la casa familiar. Por ejemplo, una tercera parte de los millennials en Estados Unidos vive en la actualidad con sus padres, algo que no ocurría desde el siglo pasado. De acuerdo con cifras de la consultora española CBRE y de Dada Room, una startup mexicana para encontrar roommates, mientras en Estados Unidos los jóvenes se independizan a los 24 años en promedio, en la Unión Europea lo hacen a los 26 al igual que en Brasil; en Colombia y Chile a los 27 y en Argentina y México a los 28.

Las razones por las que los jóvenes aplazan cada vez más la decisión de irse se debe, en buena medida, a los altos precios de los arriendos –el costo que más pesa en el presupuesto– o de las viviendas, si tienen el dinero para comprar casa. A esto deben sumarse los préstamos estudiantiles tipo Icetex y otras deudas adquiridas para estudiar, además de factores como la alta tasa de desempleo en este grupo, ya que el porcentaje de población joven económicamente inactiva supera el 42 %. De acuerdo con el Dane, la mitad de los colombianos desempleados son jóvenes.

Decisión a conciencia

“Independizarse es una meta que los jóvenes deben pensar muy bien”, dice el economista Raúl Cardona, jefe del pregrado en Finanzas de la Universidad Eafit. El especialista recomienda ser muy conscientes de los ingresos netos con los que cuentan y el flujo de caja disponible, porque del salario deben descontarse todas las deducciones de ley.

Es necesario también, de acuerdo con el docente, hacer un balance de las deudas que tienen, con qué entidades, el monto que pagan y a cuánto tiempo, para así identificar el efectivo disponible que cubrirá las necesidades básicas. De igual forma, es indispensable calcular un presupuesto que incluya el rubro de gastos con los montos a pagar en vivienda, servicios públicos y alimentación y continuar con los de transporte, salud y vestuario. “Lo ideal sería tratar de programarse con tiempo y cancelar las deudas lo más pronto posible, porque con el inicio de la vida independiente vienen también las obligaciones que esta implica”.

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Cardona indica que el presupuesto para el pago del arriendo no debe superar el 30 % del ingreso, que para una persona de clase media representa un egreso de un millón de pesos mensuales, en promedio, y por consiguiente, necesita un salario de 3 millones de pesos. “Si no los tiene deberá optar por compartir la vivienda”.

Esto hizo Oriana Rodríguez, quien se independizó a los 20 años y ha vivido en varias ciudades del país. Esta licenciada en Español y Literatura es oriunda de Santander y admite que cuando llegó a Bogotá encontró que vivir sola era más costoso que en otras urbes, porque el arriendo de un apartaestudio en una zona central vale entre 900.000 y 1.200.000 pesos, lo que se lleva una buena tajada del sueldo.

Ella optó por compartir su vivienda con una roommate para dividir gastos de arriendo y servicios. Admite que fuera del arriendo, la factura del agua es la más costosa y la que más pesa en el pago de servicios públicos. Desde muy joven Oriana se acostumbró a llevar un presupuesto mensual para arriendo, servicios, alimentación y transporte, aunque siempre se moviliza en bicicleta.
Aconseja a los que salen del hogar paterno saber primero cuáles son sus ingresos mensuales y establecer dónde y cómo van a vivir con ese dinero. “La primera vez es mejor compartir un apartamento y llevar un presupuesto en el que se incluyan los gastos fijos. El primer mes uno puede hacer un cálculo aproximado y se va dando cuenta de cuánto cuesta lo básico. Luego le suma a eso los extras, que son los hobbies, el entretenimiento, el vestuario, etc.”.

El presupuesto también fue la brújula que le dio norte a las finanzas de Ana Arbeláez, una escritora bogotana de 29 años que se fue de casa a los 25. Ella cuenta que cuando tomó la decisión de irse del hogar paterno ya había aprendido a hacer un presupuesto “para sobrevivir en la universidad”, pues vivía en Cajicá y le tomaba dos horas diarias llegar a la Universidad de los Andes, donde estudió Literatura.

“En esa epoca tenía una agenda en la que durante tres meses anotaba todo lo que gastaba, sin importar que fuera un chicle. Eso me permitió conocer mis gastos y ordenarme con el dinero”. Cinco años después, cuando salió de casa, Ana dice que todo fue más fácil porque ya sabía administrar sus gastos, aunque admite que en un par de ocasiones se le olvidó pagar alguna factura por descuido.

Advierte que la clave está en organizarse y conocerse uno mismo. “Si sabes lo que no vas a sacrificar y cuánto te cuesta conservarlo, te será más fácil tomar decisiones financieras”. Y otro consejo que brinda es mantenerse siempre dentro de las posibilidades, sin gastar más de lo que se gana.

De acuerdo con el portal financiero The Balance, especializado en finanzas personales, los jóvenes también deberían tener en cuenta algunos aspectos antes de irse de la casa de sus padres, como el sitio en el que se alojarán, pues los costos mensuales pueden variar de acuerdo con el tipo de apartamento, su ubicación y el estrato respectivo. Por eso es clave seleccionar un lugar dentro de sus posiblidades financieras. Si deciden compartir el apartamento también es importante evaluar al compañero con el que vivirán, analizar su situación económica y si sus estilos de vida son compatibles, pues la amistad puede acabar cuando afloren los problemas de convivencia.

Otro punto que resalta el portal financiero consiste en no apresurarse con el mobiliario. Es mejor adquirir primero lo indispensable, como nevera, licuadora, utensilios de cocina, muebles del cuarto y luego el resto. También planificar sus visitas al supermercado y llevar una lista cerrada. Una buena opción es hacer la compra de productos no perecederos una vez al mes y la de perecederos una vez a la semana. Y explorar la opción de coliving. Se trata de compartir la vivienda. En el país ya funcionan espacios en los que los jóvenes pagan una renta y comparten zonas como cocina, lavandería, estudio y, además, tienen el servicio de limpieza.

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Las prioridades al partir

La siguiente es la lista de gastos prioritarios que los jóvenes deberán tener en cuenta a la hora de mudarse, de acuerdo con Clara Inés Guzmán, quien lidera el Programa de Bienestar Financiero de Old Mutual:

•Costos de vivienda. En esta opción los costos pueden variar si va a compartir el lugar de vivienda o no. Si piensa tomar un arriendo, en el mercado podrá encontrar alquileres que van desde los 650.000 pesos hasta los 6.500.000 pesos o más; esto depende de los metros cuadrados, la zona y los acabados del apartamento. Si piensa adquirir vivienda propia encontrará muchas opciones. Sin embargo, recuerde que deberá contar con una cuota inicial, que en la mayoría de los casos es el 30 % del valor del inmueble.

•Pago de servicios. Estos varían según el estrato y el consumo. Partiremos de la base de un bajo consumo en las actividades diarias, por lo que pueden costar alrededor de 350.000 pesos o más.

•Alimentación. Este rubro varía de acuerdo con cada persona y sus hábitos. Sin embargo, se espera que por lo menos tome una o dos comidas en casa, lo cual implica hacer un mercado que incluya, además, los artículos de aseo y otros necesarios para el hogar.

• Transporte. Si usa transporte público, busque opciones cercanas a las estaciones y que no requieran transbordo, por los costos y el tiempo. Si, por el contrario, tiene vehículo, garantice que el lugar donde vive cuente con parqueadero para no incurrir en sobrecostos. El uso de nuevas opciones, como bicicleta o patineta, puede ser una alternativa que vale la pena evaluar.

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Junio
11 / 2019

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