Revista Diners
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Cuando la tecnología está en auge, parece que lo tradicional pierde cada vez más su valor. Esa es una de las premisas que plantea la tan esperada película Toy Story 5 de Pixar. Durante 102 minutos, la producción apuesta por la comedia y la nostalgia, despertando en gran parte de la audiencia recuerdos de la infancia. Aunque la tecnología está cada vez más presente en la vida cotidiana de los seres humanos, sin importar la edad, las tradiciones lamentablemente parecen estar por desaparecer o transformarse para adaptarse a los nuevos tiempos.
Para los amantes de la franquicia que han crecido con estas producciones, la confirmación de una nueva película fue una grata sorpresa. El regreso de los mismos personajes que han acompañado a varias generaciones despierta la nostalgia y la expectativa de los espectadores. Este jueves 17 de junio llega a las salas de cine del país.
La cinta fue producida por Lindsey Collins, quien también ha trabajado en películas como Wall-E y Buscando a Dory, y dirigida por Andrew Stanton, guionista de entregas anteriores de la saga, junto con Mckenna Harris, reconocida por su trabajo en Hoppers, Elemental y Elio, plantea una reflexión clara: la tecnología puede formar parte de la vida de los niños, sin olvidar que un mundo sin imaginación es un mundo sin color.
Como ya se había planteado en las entregas anteriores, Andy dejó de ocupar el papel central en la vida de los juguetes. Sin embargo, su presencia sigue siendo fundamental tanto para ellos como para la audiencia que creció acompañando sus aventuras. Aunque el tiempo ha pasado y los personajes han encontrado un nuevo hogar, el recuerdo de Andy continúa siendo un símbolo de amistad, lealtad y de la esencia que ha definido a la franquicia desde sus inicios.

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En esta nueva producción, Woody, Buzz Lightyear, Jessie, Tiro al Blanco, Forky, Señor Cara de Papa, Señora Cara de Papa y el resto de los juguetes vuelven a reunirse para enfrentar un desafío inesperado. La historia los lleva a trabajar en equipo una vez más cuando identifican una amenaza que parece estar alejando a Bonnie de los juegos y de los momentos que comparte con ellos. Ese aparente enemigo es LilyPad, un dispositivo tecnológico que capta gran parte de la atención de la niña y que se convierte en el eje del conflicto de la película.
En esta producción Woody y Buzz parecen darle la estrella del protagonismo a Jessie y a Tiro al Blanco, quienes son los que encabezan el desafío y lideran la pandilla.
A medida que la trama avanza, los juguetes deberán encontrar la manera de adaptarse a una realidad en la que las pantallas y la tecnología ocupan un lugar cada vez más importante en la infancia. En medio de situaciones cómicas, momentos emotivos y la aventura característica de la saga, la película plantea una reflexión sobre el papel de la imaginación, el juego tradicional y las conexiones afectivas en un mundo cada vez más digitalizado.

Toy Story 5 expone uno de los mayores desafíos de la infancia actual. En un mundo donde la tecnología influye en la forma de comunicarse, entretenerse e incluso de entender la realidad, muchos niños crecen cada vez más ligados a las pantallas. La película muestra cómo esta dependencia puede alejarlos de experiencias cotidianas, del juego tradicional y de la interacción con quienes los rodean.
Sin embargo, la tecnología no es presentada como una enemiga. Las pantallas son herramientas útiles y forman parte de la vida moderna, pero la cinta plantea la importancia de encontrar un equilibrio. Después de todo, una generación que pierde la capacidad de relacionarse cara a cara podría tener dificultades para desenvolverse sin una pantalla de por medio.
Esta película logra sacar más de una sonrisa entre los espectadores y no está pensada únicamente para los niños. Gracias a su combinación de humor, aventura y nostalgia, es una producción que puede ser disfrutada por personas de todas las edades.


