De esa galanura que solía albergar la sociedad bogotana ¬-con aire europeo y apellidos con sonsonete-, trata esta serie de imágenes de la fotógrafa chilena Alejandra Parra Cisternas (Santiago, 1977). Pero más que un registro cotidiano del oficio, este ensayo se concentra en una mirada nostálgica, casi íntima, que se acerca a las páginas de un álbum familiar donde habitan personajes en declive, comercios destartalados y esquinas malolientes.
Para esta propuesta visual Alejandra utilizó una cámara análoga 6X6, la cual consigue unos negativos cuadrados. Con la Mamiya C330 de doble lente, que pesa como un ladrillo, caminó y conversó con cada uno de los retratados. El proceso de inmersión fue paciente, en el que cada foto debió ser orquestada con esmero. Incluso había que pedir permiso ante la desconfianza, tomar un café y rechazar propuestas indecorosas, como una copa de aguardiente, para obtener el disparo certero.

