Revista Diners
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“Nancy fue una persona muy especial, con muy buen sentido del humor. Se burlaba de todo, de manera muy respetuosa, claro”. Así comenzaron las palabras de agradecimiento de José Alejandro Cortés al recordar a su esposa, Nancy Kotal de Cortés, con alegría y cariño. En un podio sobre el escenario del recién remodelado teatro y frente a los invitados al evento, entre los que estaban miembros de su familia, funcionarios del Centro Colombo Americano, de la Embajada de Estados Unidos y de CoCrea, así como algunos de los jóvenes que han sido beneficiados por los programas de la Fundación Nancy Kotal de Cortés, el presidente de la Junta Directiva del Grupo Bolívar enfatizó lo importante que fue esta institución para su esposa.

“Ella siempre vivió las dos culturas, era norteamericana y colombiana, al igual que nuestros hijos y nietos. Los dos países fueron importantísimos para ella y lo son para nosotros. No se alcanzan a imaginar el tiempo que dedicó a trabajar para crear oportunidades de estudio para tantas personas en el Colombo Americano, un proyecto al que siempre estuvo vinculada”, añadió Cortés antes de extender un sincero agradecimiento a las instituciones y personas que hicieron posible esta remodelación.
Ubicado en la sede de la calle 19 con carrera 2, en pleno centro de la ciudad, el nuevo teatro es resultado de un esfuerzo mancomunado, bajo la batuta de Janet Van Deren, gerente general del Centro Colombo Americano, quien trabajó muchos años al lado de Nancy Kotal de Cortés, a quien estimó y admiró profundamente. Por este motivo, hace un tiempo tuvo la confianza de acercarse a la familia Cortés con la idea de crear una fundación en nombre de su mentora.
Durante su intervención, Van Deren recordó a su amiga y todo lo que aprendió de ella, y destacó tres de sus grandes pasiones: la educación, la cultura y el deporte. Explicó que las consideraba fundamentales para el desarrollo de las personas y de la sociedad. Por eso, el principal objetivo de la fundación es beneficiar a jóvenes deportistas de alto rendimiento que no cuentan con los recursos para aprender inglés. Asimismo, la fundación busca fortalecer la cultura mediante el apoyo a las artes y a la producción de espectáculos públicos.
Con la creación de la fundación, nació también la idea de remodelar el teatro, que hace 50 años funciona en la sede del centro, y brinda un espacio para el desarrollo de las manifestaciones de las artes escénicas. “Las instalaciones estaban desactualizadas, requerían una modernización de los sistemas de iluminación y de sonido, así como un replanteamiento de la silletería, el escenario y los camerinos”, explica Maricela Vélez, directora cultural del Centro Colombo Americano.
El proyecto, que estuvo a cargo de la firma bogotana Arquitorium, especializada en la construcción de escenarios y auditorios, presentó varios desafíos técnicos y estructurales. “Era un espacio con geometría exigente y condiciones volumétricas poco favorables, que planteaba retos importantes desde la acústica y la arquitectura”, recuerda Juan Pablo Rozo, socio y gerente de Proyectos de Arquitorium.
No obstante, tras una cuidadosa consideración, lograron convertirlo en un escenario de primer nivel, acorde con los requerimientos y estándares propios del Centro Colombo Americano. “El proceso consistió en
entender el espacio y trabajar con él: ajustar proporciones, materiales y superficies para alcanzar un desempeño equilibrado y un resultado muy satisfactorio”, concluye Rozo, quien como dato curioso cuenta que uno de los ajustes que hicieron fue cambiar la paleta de color para que se identificara con los colores de la bandera estadounidense: rojo, azul y blanco.

“Ahora, si se compara en proporción por metro cuadrado, es uno de los teatros mejor dotados del país. Es íntimo y permite una cercanía especial con los artistas”, añade Vélez, quien enfatiza que este será un lugar clave para la cultura. “Bogotá no cuenta con suficiente infraestructura cultural para sus casi nueve millones de habitantes y aquí habrá una oferta permanente de la agenda cultural del Colombo Americano. Tenemos proyectada una programación de más de 30 eventos anuales que beneficiarán a cerca de 12.000 personas”, manifestó.
Todo esto se consiguió gracias al compromiso conjunto de la Fundación Nancy Kotal de Cortés, el Centro Colombo Americano, la familia Cortés Kotal, el Grupo Bolívar y la Embajada de Estados Unidos en Colombia, y se hizo posible con el apoyo de la Corporación Colombia Crea Talento (CoCrea). Pero tal vez lo más inspirador es que todos se unieron en torno al legado de una mujer cuyo liderazgo fue determinante en la consolidación del intercambio cultural y académico entre Colombia y Estados Unidos, así como en el fortalecimiento del ecosistema artístico y bilingüe del país. Su visión dejó una huella profunda por medio de programas educativos, iniciativas culturales, proyectos sociales y el impulso al deporte de alto rendimiento.

