De la trova con tintes de rock a la clara interpretación de la canción protesta, Piero Antonio Franco De Benedictis marcó un precedente en la música latinoamericana luego de su salto a la fama a finales de los años 60. Ayer, 7 de octubre, fue notificado por medios argentinos el fallecimiento del intérprete italo-argentino.
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Pese a la partida del cantante mejor conocido como Piero, el mensaje hacia la paz y escenas románticas cotidianas de su lírica vivirá en cada uno de sus éxitos más conocidos de la canción suramericana gracias a seis décadas de carrera musical, la cual solo fue interrumpida por la persecución y censura de la dictadura argentina impuesta a mediados de los 70.
Soy pan, soy paz, soy más
Grabada por Piero en 1981, la canción nació en el trabajo que durante años compartió con José Tcherkaski y dentro de una obra atravesada por la historia política y social de América Latina. La letra fue escrita por el uruguayo Luis Ramón Igarzábal y combina recuerdos de infancia, identidad y una invitación a hablar de aquello que se guarda en silencio. En una de sus líneas más directas aparece también la idea que termina definiendo la canción: “hay que sacarlo todo afuera, como la primavera”. La versión de Piero quedó en el álbum Calor humano, y un año después Mercedes Sosa la grabó para Mercedes Sosa en Argentina.

La canción también cambió cada vez que Piero la compartió con otros intérpretes. Con Mercedes Sosa, por ejemplo, la letra podía modificarse de acuerdo con el público y el lugar, hasta que buena parte de quienes la escuchaban comenzaron a sentirla como propia. Musicalmente, parte de dos ritmos vinculados con el folclor argentino: la chacarera y la guarania paraguaya. Décadas después, el tema continuó apareciendo en nuevas versiones, entre ellas la que Piero grabó junto a Amanda Miguel en 2024.
Mi viejo
Piero convirtió Mi viejo en una de las canciones más reconocibles de sus primeros años, aunque la letra pertenece a José Tcherkaski. El periodista y poeta la escribió después de la muerte de su padre, cuando él tenía apenas 14 años, y puso en esos versos la imagen de un hombre que envejece mientras su hijo empieza a recorrer una época distinta. Esa distancia aparece desde el comienzo en la relación entre dos generaciones y alcanza una de sus frases más recordadas: “yo soy tu sangre, mi viejo; soy tu silencio y tu tiempo”.
La canción fue el centro del primer álbum de Piero, publicado en 1969 por CBS, y terminó convirtiéndose en su consagración como intérprete. El disco superó las 600.000 unidades vendidas y el sencillo llegó a recibir certificación de platino en Argentina por una reedición posterior. La canción también cruzó fronteras y fue grabada en italiano por Iva Zanicchi y en portugués por Altemar Dutra, además de aparecer en producciones audiovisuales.
Llegando, llegaste
En Llegando, llegaste, el cantautor argentino lleva una escena cotidiana hacia una historia de enamoramiento. La pieza, publicada en 1970, parte de un encuentro entre dos jóvenes y de pequeños detalles que van cambiando la relación: caminar con un libro bajo el brazo, fumar un cigarrillo, encontrarse a la salida y terminar compartiendo un beso.
Piero contó a medios argentinos que la canción nació a partir de una experiencia personal de enamoramiento después de conocer a una mujer en un café. Dicha anécdota ayuda a entender por qué la letra se mueve entre lo concreto y lo afectivo sin necesidad de grandes declaraciones: primero está la mirada, después el nombre que se le pone a la persona recién llegada y, finalmente, la confianza para acercarse. El encuentro casual termina convertido en una canción sobre ese instante en que alguien empieza a ocupar un lugar distinto en la vida de otro.
Pedro Nadie
Pedro es un campesino que trabaja una tierra que no es suya, vuelve sobre la historia de Juana y encuentra en la guitarra otra forma de contar lo que vive. La canción lo presenta a través de imágenes ligadas al trabajo rural (el trigo, el surco, el arado, el camino) y de una vida atravesada por la precariedad. “Mi patria es el surco”, dice Pedro, una frase que resume la relación que mantiene con la tierra incluso cuando esa tierra pertenece a alguien más.
El nombre del personaje concentra la contradicción que atraviesa toda la canción: Pedro tiene compañera, oficio, historia y música, pero también es Pedro Nadie. En el estribillo aparecen una y otra vez el arado, la tierra, Juana y la guitarra, hasta volver sobre esa condición anónima. La canción pone así en primer plano a un trabajador cuya existencia suele quedar fuera de las historias que se cuentan sobre el campo, mientras su propia voz habla de la miseria, del trabajo y de una vida construida alrededor de una tierra ajena.
Para el pueblo lo que es del pueblo
Publicada en 1974, Para el pueblo lo que es del pueblo pertenece a una etapa de la obra de Piero marcada por la violencia política, la persecución y las dictaduras militares en Argentina. La canción cuestiona el uso restringido de la libertad y lleva esa crítica a situaciones concretas: comer bien como privilegio, estudiar como una actividad sospechosa y hasta la alegría popular como algo que podía ser reprimido. Su frase central funciona como una declaración política: “para el pueblo lo que es del pueblo porque el pueblo se lo ganó”.

El tema forma parte del cuarto álbum, de nombre homónimo a la canción, solista de Piero y comparte el tono de denuncia de otras canciones de ese trabajo. Hacia el final, la letra abandona la descripción de la represión y coloca al pueblo en las calles, defendiendo aquello que considera propio. El álbum fue reeditado en 1983, después del regreso de la democracia en Argentina, cuando canciones como Para el pueblo lo que es del pueblo volvieron a circular en un contexto político diferente al de su grabación.
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