Revista Diners
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Los hilos impredecibles del teatro unen por estos días a Medellín con Brasil y con la cuna del teatro de William Shakespeare en Londres.
Y es que la programación del Festival de Teatro Comfama San Ignacio, que se realizará en la capital antioqueña hasta el sábado 7 de noviembre, incluye a uno de los grupos insignes del teatro brasileño: Galpão.
El colectivo, que nació en 1982 y que presentará en Medellín una versión escénica de la novela Ensayo sobre la ceguera del nobel portugués José Saramago, se había presentado por primera vez en nuestro país con Romeo y Julieta, la clásica tragedia de Shakespeare, hace más de 30 años.
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La producción, que bebía de la tradición popular que marcó el inicio del Grupo Galpão, hizo parte de la programación del Festival de Teatro de Manizales de 1992. Fue tal el impacto de esta pieza, que saltó de Brasil y de Latinoamérica a conquistar el mundo.
“Romeo y Julieta realmente fue un gran suceso de Galpão, una obra que quedó en la historia en el teatro brasileño, especialmente por ser una adaptación a la calle, aunque muchas veces la hicimos en teatros. Recorrimos todo Brasil y el mundo”, apunta Eduardo Moreira, uno de los actores fundadores del grupo.
Este espectáculo incluso llegó al Globe Theatre, el escenario londinense que se inauguró a finales de los noventa y que es una réplica de aquel teatro del mismo nombre en el que el bardo inglés solía montar sus piezas hace cuatro siglos. Y así, con ese estilo que aúna la tradición del teatro de calle con grandes textos universales, Galpão ha visitado más de 700 ciudades en 19 países, llegando a más de 1.900.000 espectadores.
El turno ahora es para Medellín.

¿Cómo recuerdan la presentación de ‘Romeo y Julieta’ en el Globe Theatre?
Nosotros estábamos en Londres, creo que en el 98, haciendo una jornada cultural brasileña en un parque; el Globe no estaba aún listo, estaba en obras, y la gente del ciclo pedagógico del teatro fue a ver Romeo y Julieta.
Nosotros en Sudamérica sabemos que los europeos nos ven siempre como algo exótico, ¿no? Ellos aman el exotismo del sur. Y para ellos, Romeo y Julieta era muy exótico y nos llamaron para una temporada de dos semanas en el Globe y fue realmente fantástico porque los ingleses la amaron muchísimo y nos decían: ‘Ustedes nos enseñan a ver Shakespeare otra vez con los ojos de una cosa bien popular, que de cierta manera acá en el teatro inglés nosotros perdimos porque lo hacemos de una manera muy clásica, muy tradicional. Perdimos un poco esta cosa del teatro isabelino en la que la gente hacía teatro para todos, para las prostitutas, para los nobles, para toda la gente’.
Hablaba de la tradición popular de Shakespeare, algo que también es muy importante en Galpão, pues ustedes se inspiraron en esa idea popular de la rua brasileña. ¿Cómo los sigue alimentando esa rua después de más de 40 años?
Nosotros empezamos haciendo teatro de calle, trabajando con una compañía alemana que se llamaba Teatro Libre de la ciudad de Múnich. Con ellos hicimos una obra de Bertolt Brecht, El alma buena de Se-Chuan; entonces aprendimos muchísimo con ellos sobre cómo trabajar la calle.
Esto fue un punto de partida muy importante y después de eso hicimos muchos trabajos con la técnica de la comedia del arte y también con las tradiciones del teatro brasileño, de las fiestas, de la música. Galpão es un grupo que trabaja mucho la música en escena, con los actores interpretando los instrumentos y cantando en vivo, y tenemos una comunicación muy directa con el público todo el tiempo. En este sentido, es un teatro hecho para el público popular.
¿Cómo entiende Galpão esa relación con los espectadores?
Es muy importante, fundamental. Yo creo que para que un grupo de teatro pueda vivir por casi 45 años hay que tener una relación muy fuerte con la comunidad donde vives y con las comunidades que visitas también. Galpão es un grupo que todo el tiempo está viajando, especialmente en Brasil, y tenemos verdaderamente una relación muy fuerte con el público.
La gente acompaña nuestro trabajo desde el final de los ochenta y, por ejemplo, durante nuestros procesos de trabajo, en los ensayos, muchas veces invitamos al público, para hablar con la gente y ver cómo está el trabajo. Esta relación con el público para nosotros es siempre muy importante. Nuestros trabajos tienen al público como un socio constante.
Además Shakespeare, ustedes también han estrenado versiones de obras de Molière, de Chéjov, de Brecht… ¿Cómo logran darle su sello, el sello Galpão, a estas obras inspiradas en grandes textos universales?
Para nosotros es una cosa importante investigar, estudiar el teatro en sus diferentes formas. Galpão es un grupo de actores que trabaja muchas veces con directores invitados. Entonces, cada proceso para nosotros es de aprendizaje, queremos estudiar nuevas formas de interpretación, de estilos teatrales.
Este diálogo con la tradición del teatro para nosotros es muy importante. Tenemos, por ejemplo, adaptaciones literarias como la de Saramago, Ensayo sobre la ceguera, o Ítalo mismo Calvino, con El vizconde demediado. Somos realmente un grupo que tiene esta idea de hacer un teatro de pesquisa, de estar todo el tiempo estudiando las posibles fórmulas teatrales.

¿Por qué Saramago? ¿Por qué quisieron hacer un montaje de ‘Ensayo sobre la ceguera’?
Saramago ha escrito este texto hace 30 años. Infelizmente, la novela se volvió muy actual por la distopía en el mundo, por el avance de la extrema derecha, el internet, las grandes compañías tecnológicas… Todas esas cosas que están invadiendo el mundo con gobiernos muy autocráticos.
Todo esto da un realce muy grande a la distopía de Saramago. Y bueno, la idea viene del director, de Rodrigo Portella, él fue quien nos dijo: ‘Vamos a hacer una adaptación, vamos a trabajar sobre Ensayo sobre la ceguera’. Y para nosotros fue una idea muy rica, nos gustó mucho su propuesta. Y creo que lo hicimos de una manera muy fuerte, haciendo una mezcla de teatro dramático y de teatro épico; en ese sentido, la propuesta es muy brechtiana. Tengo mucha curiosidad de ver cómo la van a recibir aquí.
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