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noviembre 3, 2026
Música y Teatro

Estrellas de Buena Vista y Más, portadores de un siglo de tradición musical cubana, se presentan en Bogotá

La agrupación Estrellas de Buena Vista y Más, se presentará en Bogotá el próximo 21 de noviembre. Diners conversó con dos de los integrantes de esta banda, que lleva por el mundo el legado de Buena Vista Social Club.
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Revista Diners
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Con Cuba, Colombia no sólo comparte el Caribe, sino una tradición musical que narra la cotidianidad, el amor y los personajes con escenas tan descriptivas que podrían pintarse. Es justamente esa unión la que hace que el público que ama los sones, danzones, chachachás, guaguancós, boleros y las crónicas musicales quiera recordar lo mejor del talento del Club Social Buenavista con los herederos de esta tradición, la agrupación Estrellas de Buena Vista y Más, que se presentará el próximo 21 de noviembre en el teatro Jorge Eliécer Gaitán de Bogotá.

Esta agrupación representa un legado musical que pronto cumplirá un siglo. En la Habana, en 1932 se creó el Club Social Buenavista, un club negro, segregado, que nació como un centro deportivo y sindical y pronto se transformó en un lugar donde la música tradicional cubana fluía sin límites: son, bolero, guaguancó, charanga y danzón, melodías que, con el transcurrir de los años enriquecieron las raíces del latin jazz.

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El Club cambió varias veces de sede, pero mantuvo su esencia. Su esplendor fue en los años 40 y 50, y su caída vino a comienzos de los años 60, con el triunfo de la revolución cubana. Los músicos de la época dorada: Israel ‘Cachao’ López, Arsenio Rodríguez, Omara Portuondo, Compay Segundo, Ibrahim Ferrer, Rubén González, Elíades Ochoa, continuaron con sus carreras de forma independiente.

Y para ellos, los años 90 marcaron tres hitos importantes: la creación de Buenavista Social Club, una banda que unió a los músicos originales del club, la grabación y lanzamiento del disco en 1996, presentaciones míticas como la del Carnegie Hall de Nueva York en 1998 y la posterior realización del documental Buenavista Social Club, dirigido por Wim Wenders y nominado al Óscar, que catapultó a la orquesta al estrellato internacional.

Un éxito desmedido

“Esta idea del señor Juan de Marcos González apoyada por el maestro Nick Gold, con la intervención de Ry Cooder y muchas otras personalidades del mundo de la música, trató de hacer un rescate, pero ninguno de los que intervino se imaginó el éxito que iba a tener”, aseguró el percusionista Ángel Terry, quien tocó en Buenavista Social Club y hoy conforma Estrellas de Buenavista y Más.

Buena vista
Ángel Terry es el percusionista y miembro fundador de las Estrellas de Buena Vista y Más. Foto://Cortesía.

Terry agrega que tras el ‘éxito tan desmedido del disco’, tuvieron que acelerar la producción y grabar los discos de Ibrahim Ferrer, de Omara Portuondo y el segundo de Rubén González. “Recuerdo, creo que de 99 para 2000, cuando se estaba acabando el siglo, el disco del Buenavista Social Club fue uno de los regalos de fin de año que más apreciaban las personas. Se convirtió en el regalo más importante en el mundo entero”.

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Y ¿cómo hacer para mantener vigente la tradición musical? La respuesta, según Terry es transformarla. “Yo creo que el abanico de la música nuestra es bastante amplio y es importante crear, fusionar, que esté funcionando el reggaetón, el reparto, pero si no miras a tu historia no sabrás el camino que llevas. Siempre hay que mirar a las raíces, que te dicen la importancia de tu música, a África, a España, porque allí están nuestras raíces y de ahí surge todo lo que hoy está ocurriendo con nuestra música”.

De lo clásico a la ‘cubanía’

La maestra Osiris Valdés es violinista de formación y pasó por las agrupaciones de música renacentista, con composiciones del cubano Esteban Salas, Ars Longa, y luego por la  Camerata Romeo, clásica, de cuerdas, y conformada por mujeres, que también interpretaba clásicos cubanos. “Siempre me interesaron los ritmos sincopados, aparte de tener una base clásica, me interesé mucho por la música cubana”, asegura.

Ella, además de ser violinista y la voz femenina de Estrellas de Buena Vista y Más, conserva el legado de la maestra Omara Portuondo. A pesar de que para ella fue un reto integrar el violín al género cubano tradicional, explica: “los ritmos, la cubanía forma parte de nuestra idiosincrasia. Pasé por orquestas femeninas y mixtas de música bailable, cantando y tocando el violín y luego fui miembro, durante cinco años, de la orquesta de Omara Portuondo, una de las figuras emblemáticas de Buenavista Social Club, realizando giras por todo el mundo y dando a conocer nuestra música”.

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Estrellas de buena vista y más, portadores de un siglo de tradición musical cubana, se presentan en bogotá
Osiris Valdés coincidió varios años con la legendaria Omara Portuondo. Hoy, representa su legado. Foto:// Cortesía.

Osiris cuenta que a la maestra Omara le gustaba hacer temas de voz y violín solo, lo cual es complicado, porque el violín es un instrumento melódico, lo que le implicaba estudiar aquellos temas con dobles cuerdas, creando acordes que acompañaran la melodía. “A veces nos poníamos en el camerino de un teatro una o dos horas antes de un concierto y organizábamos cómo iba a ser la introducción, cómo íbamos a terminar el tema, si tranquilo, si explosivo, y después de coordinar durante horas, ella salía (al escenario) y hacía otra cosa y yo tenía que seguirla. Nos quedaba bien esa espontaneidad, pero era un riesgo constante”.

Todo eso implicaba un gran nivel de improvisación en una música tradicional. “Omara era una cantante bolerista de feeling y el feeling es puro sentimiento, es una música que se improvisa, se rubatea, que rubateo no es más que atrasar la melodía, alargarla y entonces bueno, pues ella se dejaba llevar y yo tenía que seguirla”.

En cuanto a conservar el legado tradicional cubano, la maestra Valdés explica: “Todos los instrumentistas que formamos parte de la agrupación fuimos parte también de Buenavista Social Club, por eso tenemos la responsabilidad de que esta música trascienda, para que las nuevas generaciones la sigan escuchando. Incorporamos quizás alguna innovación en el sentido armónico, acordes jazzísticos, aportes diferentes, pero nunca perdiendo la esencia de ese primer Buenavista que mantenía esa música antigua, vieja, como lo escuchaba yo desde que era una niña”. “Pienso que eso fue lo novedoso que tuvo Buenavista, mantener esa sonoridad y ese cuidado de decir que esa música no se pierda y que sea lo más parecido a lo que esas figuras hicieron anteriormente”, concluyó.

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