Universal+ estrenó La Guerra de los Reinos(War of the Kingdoms), una ambiciosa miniserie alemana de seis episodios que revive el mítico Cantar de los Nibelungos con un giro moderno y visceral. Producida por Constantin Film en colaboración con RTL+, esta superproducción dirigida por Cyrill Boss y Philipp Stennert —creadores de Resident Evil— fusiona enfrentamientos épicos, romances imposibles y un toque sobrenatural en un mundo medieval brutal. Exclusivo para Diners, los directores revelan en entrevista los secretos detrás de esta tragedia atemporal que ya inspira comparaciones con Juego de Tronos y El Señor de los Anillos.
La historia gira en torno a Kriemhild (Lilja van der Zwaag, New Year’s Years), hija de un rey en la corte de Borgoña, cuyo destino parece sellado por alianzas políticas. Todo cambia con la llegada de Sigfrido de Xanten (Jannis Niewöhner, Napoleón), un guerrero impulsivo y narcisista bañado en la sangre de un dragón que lo hace invulnerable. Su carisma despierta en Kriemhild anhelos reprimidos, pero Hagen de Tronje (Gijs Naber, Black Book), el leal maestro de armas secretamente enamorado de ella, se interpone con su deber inflexible. Mientras guerras ancestrales rugen afuera, la corte se convierte en un nido de intrigas: el rey Gunter (Dominic Marcus Singer, Vienna Blood), débil e inexperto, busca aliarse con la valquiria Brunhild (Rosalinde Mynster, A Royal Affair) para fortalecer su reino, complicando aún más el triángulo amoroso.

En exclusiva para Diners, Cyrill Boss y Philipp Stennert desmenuzan el corazón de la serie. “Pensamos mucho en ello durante el proceso de escritura: nuestro tema principal gira en torno a estos dos polos opuestos que todos llevamos dentro. Por un lado, la persona emocional, como Sigfrido, que intenta hacer todo por instinto; y por otro, la persona racional, como Hagen, que quiere tomar decisiones lógicas y pensar por el equipo”, explica Boss. Stennert añade: “A nivel técnico, el alcance fue un gran reto: vestuario, efectos especiales, acrobacias. Creativamente, queríamos encontrar el núcleo emocional en algo sobrecargado de clichés, algo único en esa vieja saga”.

El choque de ideales: racionalidad vs. emoción
Los directores enfatizan el conflicto central entre Hagen, el soldado autoritario criado por la familia real y atormentado por fantasmas del pasado, y Sigfrido, el cazador de dragones egoísta que desafía toda lealtad. “Es un conflicto que se ha visto a través de siglos y culturas: racionalidad o emoción, deber o libertad, lealtad o egoísmo. ¿Cuál debería determinar nuestro destino?”, reflexionan. Kriemhild emerge como eje emancipador: dividida entre dos hombres, evoluciona de princesa sumisa a voz rebelde, defendiendo a los desfavorecidos.
Boss y Stennert no esquivaron la oscuridad del original. “Queríamos contar una nueva versión tal como es. No se puede narrar la saga de los Nibelungos con tanta luz porque trata sobre una familia que se desintegra”, admite Boss, aludiendo a la novela Hagen von Tronje de Wolfgang Hohlbein, base del guion junto a Doron Wisotzky. Stennert compara la serie con una “tragedia shakespeariana: todo va cuesta abajo, sin alivios cómicos ni entretenimiento Marvel”. Mantuvieron la esencia trágica, explorando la magia como símbolo de emociones incontrolables: “inexplicable y misterioso, una droga sin la cual la vida es insoportable”.
Decisiones creativas que definen La guerra de los reinos

Para construir este universo, los realizadores usaron el tema emocional como brújula. “Hicimos el castillo como una prisión de alta seguridad: seguro, pero atrapado. El mundo de Sigfrido, místico y fantástico, es colorido, oscuro y apasionado”, detalla Stennert. La producción, con productores como Jan Ehlert y ejecutivos de Constantin Film, distribuye internacionalmente vía Fremantle (fuera de DACH), y llega a Colombia por Universal+, también en canales premium como Universal Premiere y Universal Cinema.
“Es una historia muy conmovedora sobre nuestra propia lucha interna y la familia, algo que permanece inalterado pese a los siglos”, concluye Boss, invitando a la audiencia: “Además de las imágenes maravillosas, es emotiva y universal”. La Guerra de los Reinos no solo entretiene con batallas sangrientas y romances prohibidos; cuestiona nuestras contradicciones en un mundo incierto.
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