Revista Diners
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Hay algo profundamente extraño en ver a Tom Cruise con barriga, pelo canoso y despeinado, dientes postizos y el aspecto de un hombre que ha pasado demasiados años convencido de que el mundo le pertenece. No es solamente porque resulte difícil reconocer al actor que durante décadas ha convertido su cuerpo en una máquina de precisión, en ese hombre que corre como si lo persiguiera el fin del mundo, que escala edificios, pilotea aviones y salta desde precipicios. Lo verdaderamente desconcertante es descubrir que, debajo de todo ese maquillaje, Cruise parece estar disfrutando de algo que Hollywood pocas veces le permite: ser ridículo.
Ese hombre se llama Digger Rockwell. Es un magnate petrolero excéntrico, obscenamente rico y convencido de que posee la inteligencia, el dinero y la voluntad necesarias para solucionar cualquier problema. El pequeño inconveniente es que un desastre ambiental que amenaza al planeta parece tener bastante que ver con él.
La película lo presenta como el hombre más poderoso del mundo que intenta demostrar que también puede ser su salvador, después de haber puesto en marcha la catástrofe que ahora debe detener. Warner Bros la ha definido como una “comedia de proporciones catastróficas”. Y la historia sugiere una mezcla particularmente peligrosa de sátira, desastre ecológico, humor negro, megalomanía y un Tom Cruise que parece haber decidido destruir, por unas horas, la imagen de él mismo.

La idea viene de Alejandro González Iñárritu, quien después de Birdman y El Renacido decidió internarse en un territorio que, a primera vista, parece casi incompatible con su cine: la comedia absurda. Pero quizás ahí esté precisamente la clave, según lo da a entender el reconocido director mexicano en su encuentro con Diners para hablar sobre su más reciente trabajo.
“Fue justo después de El Renacido cuando tuve una idea tras un pensamiento inocuo, sin un guion ni para una película; simplemente, fue una obsesión recurrente y persistente que nació en un momento inesperado”, explica el director. “Sabía quién era este personaje. Sabía cómo hablaba, cómo sobrevivía, cómo seducía a la realidad para que estuviera de acuerdo con él”, agrega.
Diez años le tomó convertir aquella obsesión en una película y la explicación del famoso cineasta mexicano es reveladora: “No estaba buscando una historia. Estaba buscando la manera correcta de contarla en una forma que debía ser absurda y peligrosa, pero también cómica, porque la fuente de la gran comedia es la tragedia misma”.
Ese proceso comenzó alrededor de 2017, cuando González Iñárritu y sus colaboradores empezaron a desarrollar el proyecto. La película pasó por varias dificultades y estuvo a punto de no hacerse. “Se ha caído tres veces por diferentes razones a lo largo de nueve años”, cuenta el director mexicano. “Se debe luchar, y mucho, tal vez más cuando hay algo que uno pueda tenerlo claro en la mente, pero de pronto el resto del mundo no”. Cuenta que el guion también evolucionó con él. “Tenía que ser así, porque las historias, como la vida, evolucionan de uno u otro modo”.
El resultado parece ser una película sobre un hombre que se cree capaz de controlar la naturaleza, la economía, la política y, probablemente, hasta las leyes de la física. Una caricatura de esa clase de multimillonario contemporáneo que considera que cada crisis es, simplemente, otro problema que se puede resolver con suficiente dinero, ego y voluntad.
El detalle interesante es que el protagonista de Digger no es cualquier actor. Es Tom Cruise y la relación con González Iñárritu tiene algo de historia cinematográfica pendiente. Cruise vio Amores perros cuando se estrenó, a comienzos de este siglo, y quedó fascinado. “Cuando vi Amores perros, hace 25 años, me pareció una película absolutamente brillante. Fue increíble”, explica. “Mi reacción fue más visceral que académica; simplemente, pensé: ‘Qué carajos fue lo que acabo de ver, ¡este tipo es un genio!’”.

Desde entonces, Cruise ha seguido la carrera del reconocido director mexicano. “He visto todas sus películas, y siempre me ha interesado saber con qué cosas va a llegar tras lo que ha hecho”, cuenta. Y agrega algo que ayuda a entender por qué aceptó convertirse en Digger: “Alejandro es un ser humano hermoso y un artista con un talento muy grande para contar historias visuales. Todo lo que hace es un descubrimiento puro y eso le encanta al público”.
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González Iñárritu, por su parte, llevaba años queriendo trabajar con Cruise. Cuando finalmente llegó el momento de decidir quién debía interpretar a Digger, la lista de candidatos no era tan larga como se podría pensar. “Hay gente que me pregunta por qué elegí a Tom para interpretar a Digger”, dice el director. “Hay historias que uno intuye para quién están hechas, quién debe interpretarlas y no siempre se cuenta con la suerte de conseguir a la persona que uno siente que es la indicada. Y esta historia necesitaba a Tom”.
La frase podría parecer una exageración promocional, hasta que el cineasta explica lo que descubrió durante el proceso: “Tom es un profesional en todo el sentido de la palabra, pero eso es solo una parte, porque además de ser bueno en lo que hace, me di cuenta de la calidad de ser humano que es, lo cual fue muy grato de apreciar”.
Y, entonces, llega la frase que probablemente mejor resume la apuesta de Digger. “Como lo pensé, la transformación que hizo fue asombrosa”, dice González Iñárritu. “Y Tom, al verse convertido en aquel magnate de cabello escaso, barriga prominente y aspecto de millonario sureño venido a menos, me dijo en un momento dado que le tomó cuarenta años convertirse en este personaje”, añade.
Aunque a primera impresión suena como una broma, no deja de contener una verdad, porque Cruise lleva cuatro décadas construyendo personajes alrededor de su físico. En Top Gun, Mission: Impossible, Jack Reacher y Edge of Tomorrow, su cuerpo es parte fundamental del relato. Corre, pelea, cae, vuela y resiste. Incluso cuando interpreta a un hombre común, parece existir siempre una versión heroica de Tom Cruise esperando entrar en escena.

Pero con Digger es diferente, porque con este personaje el cuerpo no representa control, sino excesos. Cruise ha explicado que construir un personaje no consiste simplemente en cambiar de ropa o adoptar un acento. Para él, cada personaje tiene una especie de música interna.
“Si empiezas a sentir la musicalidad del personaje, tiene un ritmo y no es un ritmo como cualquier otro”, explica. “El comportamiento de un personaje, su movimiento, son cosas que, mientras estamos trabajando en el maquillaje y desarrollando el personaje, te hacen preguntar si está en el tono correcto, si la dramatización es la ideal o si hay que inclinarla un poco hacia la comedia. Siempre hay un factor más por pensar al construirlo”.
Digger necesita otra música. El maquillaje prostético no es simplemente una transformación física. Es una manera de borrar al Tom Cruise que el público reconoce, donde la silueta, el pelo, la voz y la cara cambian, así como también la manera de caminar, de sentarse, de ocupar un espacio. Y como lo describe González Iñárritu, la desaparición del ícono es parte del juego. “Tom desaparece debajo de prótesis, maquillaje y vestuario. El resultado es una apariencia deliberadamente desagradable. El contraste es brutal, pero necesario para que tenga sentido gran parte de la historia”.
“Ahí aparece el corazón satírico de la película”, asiente Cruise. “No es exactamente la historia de un villano que descubre que debe ser bueno, sino más bien la historia de un hombre que probablemente no distingue entre hacer el bien y demostrar que tiene razón”.
La historia muestra señales de una crisis ambiental, deshielo de glaciares, tensiones militares y una Casa Blanca en estado de emergencia. John Goodman interpreta al presidente de Estados Unidos, Riz Ahmed aparece vinculado al mundo científico, y Sandra Hüller, Jesse Plemons y Michael Stuhlbarg completan un reparto extraordinariamente serio para una película que parece estar riéndose de todo.
Y esa seriedad del reparto puede ser parte de la estrategia de la película, pues muchas veces una comedia funciona mejor cuando sus personajes creen que están viviendo un drama. De hecho, en una de las frases del tráiler, el personaje pregunta quién tiene el valor necesario para controlar el curso de la naturaleza, capaz de dominar fuerzas mucho mayores que cualquier ser humano. “Eso es un ego que viene de alguien que tiene sesgos caricaturescos”, explica el actor norteamericano.

Cruise ha construido una relación extraordinaria con el riesgo, pero el riesgo de Digger no consiste en lanzarse de un avión. “Sabemos que Tom es intrépido: las acrobacias, los aviones, los saltos, pero debo decir que encarnar a este personaje es otro tipo de valentía, lo siento más como un acto de alto riesgo”, comenta el director mexicano. Cruise parece estar de acuerdo. “Cuando ves Digger, solo el nivel de detalle, la habilidad, las capas de hacer esta película son de otro nivel. Alejandro nunca ha hecho algo así antes, ni yo tampoco”, afirma.
La colaboración, además, fue mucho más profunda de lo que suele sugerir una película de estudio. El director de cine mexicano pasó varios días leyéndole el guion a Cruise, prácticamente línea por línea, mientras el actor escuchaba cómo el director imaginaba cada escena. “Estuve escuchando todo lo que estaba en su mente, para poder entenderlo. Y entonces supe cómo contribuir y cómo unir esa colaboración”, asegura Cruise.
Después añadió una imagen mucho más reveladora: “No hay nada mejor que estar física y metafóricamente al borde de un precipicio y decir: ‘Hagámoslo. Confío en ti, y sea lo que sea que hagamos, sé que será una experiencia increíble’”.
Lo cierto es que, con Digger, Tom Cruise ya no necesita demostrar sus habilidades de acrobacias, mientras que Alejandro González Iñárritu muestra que detrás de ese personaje hay una crítica al poder, al ego, al capitalismo depredador y a nuestra absurda necesidad de creer que siempre habrá un hombre excepcional dispuesto a salvarnos. Por eso, Digger podría terminar siendo bastante más que la extravagancia de dos pesos pesados de Hollywood.
“No es exactamente la historia de un villano que descubre que debe ser bueno, sino más bien la historia de un hombre que probablemente no distingue entre hacer el bien y demostrar que tiene razón”.
Tom Cruise
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