El escritor mexicano David Toscana ha sido proclamado ganador del XXIX Premio Alfaguara 2026 de Novela por su obra El ejército ciego, presentada bajo el seudónimo de Kozaro, el Escriba. El jurado, por mayoría de votos, ha destacado esta novela como una «fábula oscura y poderosa» que transforma un hecho histórico del siglo XI en una lectura simbólica, casi mítica, sobre la guerra, el poder y la resistencia. Se trata de una gran épica de los vencidos, narrada en primera persona con un tono oral y poético que mezcla testimonio, leyenda y humor negro.
El anuncio, realizado hoy en Madrid, corona una edición récord del premio, con 1.140 manuscritos concorridos: 524 desde España, 171 de Argentina, 169 de México, 109 de Colombia, 62 de Estados Unidos, 49 de Chile, 34 de Perú y 22 de Uruguay. El jurado, presidido por el escritor mexicano Jorge Volpi –ganador del Alfaguara 2018 por Una novela criminal–, estuvo compuesto por las escritoras Agustina Bazterrica y Brenda Navarro, la scout y programadora cultural Camila Enrich, el periodista y director de Página Dos en La 2 de RTVE, Óscar López, y la directora editorial de Alfaguara, Pilar Reyes (con voz pero sin voto).

«El ejército ciego parte de un episodio cruel de las guerras bizantinas: en el año 1014, tras la batalla de Klyuch, el emperador Basilio II ordena cegar a 15.000 soldados búlgaros, dejando tuerto a uno de cada cien para guiarlos de regreso. Esta columna de desarrapados llega a la capital búlgara, donde el zar Samuel muere de pena al verlos. Su hijo Gavril asume el trono de un imperio amenazado, defendiendo su pueblo con astucia para elevar la moral tras la derrota», resume el acta del jurado.
Y continúa diciendo: «Fuera de las murallas acechan enemigos, mientras en las calles los ciegos se adaptan: algunos se esconden, otros usan las manos como ojos, venden cuentas de cerámica como pupilas falsas o temen ser monstruos. Entre ellos, Kozaro, el escriba invidente, plasma en pergamino la historia de su revancha inesperada».
Historia, inventiva y poesía confluyen en este retablo inspirado en crónicas medievales, que ironiza sobre las narrativas del pasado y cómo el testimonio de los vencidos se desvanece en el olvido. El ejército ciego estará disponible en librerías el 26 de marzo, gracias al premio dotado con 175.000 dólares (unos 147.000 euros), una escultura de Martín Chirino y publicación simultánea en todo el territorio hispanohablante.
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La trayectoria imbatible de David Toscana
David Toscana (Monterrey, México, 1961) es un narrador emblemático de su tiempo, como lo define Élmér Mendoza en El Universal. Su bibliografía incluye cuentos como Lontananza (1997) y Brindis por un fracaso (2006), y novelas icónicas: Las bicicletas (1992), Estación Tula (1995), Santa María del Circo (1998), Duelo por Miguel Pruneda (2002), El último lector (2005), El ejército iluminado (2006), Los puentes de Königsberg (2009), La ciudad que el diablo se llevó (2012), Evangelia (2016), Olegaroy (2017) y El peso de vivir en la tierra (2022). Ha formado parte del International Writing Program de la Universidad de Iowa y del Berliner Künstlerprogramm, y su obra se traduce a diecisiete idiomas.

Ganador de premios como José María Arguedas, Antonin Artaud, Colima, José Fuentes Mares, Xavier Villaurrutia, Elena Poniatowska, Mazatlán y la Bienal de Novela Mario Vargas Llosa, Toscana reinventa la tradición. «El humor negro en sus novelas es legendario: une la picaresca española con el metafísico Kafka, imponiendo un adjetivo atmosférico: toscaniano», escribe Juan José de Ávila en El Universal. Geney Beltrán Félix (Letras Libres) lo vincula a Onetti, Bioy Casares y Felisberto Hernández: «La irrealidad hispanoamericana de altos vuelos, como en Daniel Sada».
El Observador (México) lo nombra «el más original y disfrutable de su generación»; Roberto Pliego (Nexos) lo considera «quizá el mejor novelista mexicano actual, con riesgos estilísticos inusuales». Claudia Guillén (Revista de la UNAM) resalta su apuesta por la imaginación cervantina, kafkiana y onettiana: «sórdida realidad, ironía ácida, humor espontáneo y fantasía desbocada».
Elogios a obras clave que anticipan el triunfo del Premio Alfaguara 2026
Sobre El peso de vivir en la tierra, Mario Vargas Llosa la llamó «una de las mejores novelas del idioma». El jurado de la Bienal Mario Vargas Llosa alabó su «destreza formal, vindicación del humor y diálogo con la tradición». Ernesto Calabuig (El Cultural) la emparenta con Luis Landero: «el hiato entre realidad e irrealidad, la redención en lo imposible».
Olegaroy mereció el Xavier Villaurrutia por su «voluntad de estilo, humor y profundidad filosófica», desmitificando intelectuales (acta del jurado Elena Poniatowska). La ciudad que el diablo se llevó es «fantástica en calidad narrativa», según Gerardo Lima (Letrearte), con prosa «sofisticada y efectiva» de Trino Maldonado (EMEequis). El último lector, criticó Javier Aparicio Maydeu (Babelia), denuncia la frivolidad editorial nabokoviana.
Frédéric Vitoux (Le Nouvel Observateur, Francia) celebra su «feliz imaginación: inventa cien novelas de un macabro descubrimiento». Salva Robles (Diario.es) lo define «puro e inagotable literatura, único e incomparable». Luis Jorge Boone (El Universal) lo ve «cautivante, divertida e imaginativa».
Con El ejército ciego, Toscana eleva su legado, confirmando por qué Milenio dice que «es incapaz de quedarse en un mismo lugar». Este Alfaguara 2026 no solo premia una obra maestra, sino la vitalidad de la novela hispanoamericana.
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