Foto: YouTube /Fernando Cano Busquets/Archivo Revista Diners
febrero 10, 2019
Cultura Archivo Diners

La historia del Carnaval de Barranquilla, por Ernesto McCausland

Recordamos este texto sobre el Carnaval de Barranquilla que escribió Ernesto McCausland, quien falleció en el 2012.
POR:
Ernesto McCausland Sojo

Este texto titulado Así se tiene que vivir el Carnaval de Barranquilla, Ernesto McCausland, fue publicado originalmente en Revista Diners No. 454, enero 2008.

El Carnaval de Barranquilla habla con su propia voz. Más allá de la memoria que se revela, de la protesta social que enuncian grupos como las picantes “letanías”, de la mofa social que se evidencia en las llamadas “comedias”, del suspicaz análisis freudiano que pueda derivarse de uno de los miles de hombres que se disfrazan de mujer, hay un universo propio que se materializa y se simboliza en una vibrante presencia multicolor.

Es eso lo que alcanza a vivir el protagonista de la fiestas, quizá arrastrado por el caudal dionisiaco de la válvula de escape, circunstancia que ha sido resumida en la frase que más se pronuncia durante el Carnaval: “Quien lo vive es quien lo goza”.

La historia del carnaval de barranquilla, por ernesto mccausland


Así, la ciudad entera se convierte en compendio vital del Caribe, con su exuberancia folclórica, sus historias palpitantes, esa realidad mítica que se abre de par en par.

Definitivamente las fiestas de Carnaval son de origen europeo y fueron introducidas en América por españoles y portugueses, en una herencia que se remonta al mismo Dionisos, hijo travieso de Zeus, proclive a embriagarse con su corte de sátiros y ninfas en la Grecia del Olimpo.

La historia del carnaval

El antecedente más próximo del Carnaval de Barranquilla es una fiesta de esclavos que se efectuaba en la Cartagena de la Colonia. En las fechas anteriores al Miércoles de Ceniza aparecían los negros con instrumentos africanos y disfraces, bailando y cantando en la calle.

La historia del Carnaval de Barranquilla en sí está relacionada con el desarrollo vertiginoso que vivió la ciudad en la segunda mitad del siglo XIX, cuando el Río Grande de La Magdalena era la principal arteria fluvial del país, lo que permitía a la ciudad un contacto directo con los más fértiles territorios del folclor, como Cartagena, Santa Marta y El Banco.

Carnaval


No obstante, ha sido simplemente imposible ubicar la fecha exacta en que nació el Carnaval de Barranquilla, aunque con toda certeza sus primeras manifestaciones tuvieron lugar en el último cuarto del siglo XIX, mientras que se ha confirmado que el primer Rey Momo −símbolo de la máscara− surgió en 1888.

Desde allí hasta los tiempos presentes, el Carnaval de Barranquilla ha sido una manifestación artística que porta, en el código genético de cada danza, comparsa, disfraz, cumbiamba, comedia o letanía, una realidad asociada a la propia vida.

Inspiración cultural

Realidades hay muchas: la fauna regional ha inspirado expresiones como la Danza del Caimán, originada en Ciénaga, y la cual no es otra cosa que la evocación trágica de los hechos acaecidos en un 20 de enero, día de San Sebastián, cuando un gigantesco reptil devoró a una niña que lavaba ropa en el caño; o la Danza de Los Coyongos, en referencia a esta ave del río, con su estribillo legendario:

“Quiera Dios que la cansada después de tantos placeres
no se antojen las mujeres de usar mi pluma rosada”

Carnaval de barranquilla


Pero más allá de las evocaciones a la fauna y a las tradiciones del campo, el Carnaval es prolífico en alusiones a los más recónditos temores del ser humano. Es el caso de la Danza de Los Diablos, que nació en 1930 con Marcial Lavalle.

Según Apolinar Polo, actual director de esa danza, su antepasado Lavalle “bailaba al compás rítmico de la flauta de millo y la caja, mientras saltaba por encima de botellas con gráciles movimientos acrobáticos, llevando en sus zapatos filosos cuchillos como espuelas, al mismo tiempo que lanzaba lenguas de fuego por la boca”.

La unidad del caranval

Así se originó una de las más vistosas manifestaciones artísticas del Carnaval de Barranquilla, la Danza de Los Diablos que desfila en la llamada Batalla de Flores y Gran Parada, al mando de Polo, quien encarna la tercera generación de este patrimonio familiar, con sede en la población de Sabanalarga.

“Los Diablos”, como casi toda la presencia viva del Carnaval de Barranquilla, evidencia una clara mezcla de etnias y aportes culturales de por lo menos tres continentes. Es el mismo caso de la cumbia, una danza jamás tan extravagante como la de los diablos, o el gusano, o las farotas, o los indios, pero dotada de la elegancia sutil de las grandes expresiones artísticas.

El Carnaval de Barranquilla registra la impronta nítida del mestizaje, a través de tambores africanos, flautas indígenas y bailes de parejas de claro corte español. Es la magia de la síntesis generando la más sólida unidad.

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