Los Kurdos: un pueblo sin país

Población de Dgubayazit, en Turquía. A pesar de la pobreza absoluta de ciertas regiones, la hospitalidad y generosidad del pueblo kurdo son comparables sólo con las de las primeras comunidades religiosas.
PASTORES NÓMADA. El pueblo kurdo está compuesto en su mayoría por pastores nómadas que desplazan sus rebaños por alrededores de la cordillera del Kurdistán, región Hakkari.
CIUDAD MUSULMANA EN MESOPOTAMIA: Los kurdos de la región fronteriza de Irak fueron los más perseguidos por el gobierno de Saddam Hussein. Este minarete de la ciudad de Hassan Keyf se refleja en las aguas verdes del río Tigris, el más antiguo de la civilización occidental.
COSTUMBRES ANCESTRALES. Las mujeres kurdas hilan la lana y construyen sus propias cunas debajo de las toldas de refugiados. La elegancia de sus atuendos colorados refleja una gran cultura en lo que a elaboración de lana de oveja se refiere.
NIEVES ETERNAS Y FUERTES MILENARIOS. Este fuerte kurdo en la región de Hosap, parece sobrepasar en altura a las cimas nevadas de la cordillera kurdistana. El paisaje está poblado por águilas planeadoras.
No tienen país. Son minoría étnica en Irak, Irán, Turquía, Siria y la antigua URSS. Son típicas víctimas del llamado “ajedrez geopolítico”.

El 16 de marzo de 1988 la aviación irakí bombardeó con gases químicos una pequeña población del Kurdistán, en territorio de Irak. Las imágenes transmitidas por los medios informativos internacionales le mostraron al mundo escenas dantescas de miles de civiles muertos de modo fulminante bajo el efecto de las armas químicas.

El reportaje realizado por el fotógrafo François Gilson, de la agencia Gamma, y que ofrecemos en estas páginas, presenta un mosaico de la vida cotidiana de ese grupo étnico relativamente desconocido por la opinión pública en general.

Descendientes de Anatolia, esa comunidad de campesinos-guerreros echó raíces en la inmensa cordillera de Kurdistán, donde se cruzan las fronteras de cinco naciones de ese Oriente Medio convulsionado: Turquía, Irán, Irak, (la antigua) URSS y Siria. Incrustados en las montañas desde los tiempos bíblicos, los kurdos han debido soportar durante siglos el rechazo y el hostigamiento de los cinco pueblos que los rodean.

Teniendo en cuenta que la mitad de la población kurda (la cual asciende a unos 20 millones de habitantes) se encuentra actualmente en territorio turco, el itinerario escogido por el fotógrafo Gilson ha sido precisamente el de recorrer algunas ciudades kurda ancladas en las rocas milenarias de la frontera oriental de Turquía, así como unas aldeas diseminadas en el desierto del norte de Irak y Siria.

Los campesinos-montañeses del Kurdistán-, cuya mayoría es de religión musulmana, sin descartar un pequeño núcleo de cristianos arcaicos, se han visto obligados a recurrir a la resistencia armada para impedir el aniquilamiento de su grupo étnico por parte de los gobiernos que los rodean. Siguiendo este objetivo, la gran mayoría de la población masculina (desde los adolescentes gasta los ancianos), ha conformado la guerrilla de los peshmergas, que combate con igual ímpetu a turcos y sirios, irakíes e iraníes quienes, en aras de controlar mejor su rebelión, los obligan a bajar de las montañas para instalarlos en campos de refugiados infrahumanos, ya sean en las planicies del río Tigris o también en pleno desierto.

Puesto que el problema de ese pueblo sin tierra, desarraigado y perseguido, sigue planteándose con gran inquietud, hemos considerado conveniente publicar algunas imágenes de la vida cotidiana de los campesinos-guerrilleros del Kurdistán, quienes en vísperas del año 2000 siguen conservando unas costumbres y un modo de vida cotidiano perfectamente ancestral y bucólico.

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