¿Existe un mejor título para un libro que Instrucciones de una amiga para vivir con el corazón roto? Es largo, pero tiene un no sé qué que convierte a Laura Maré en una escritora que va directo al grano, es decir, cumple con lo que promete, algo vital en estos días de amores y desamores literarios.
Y es que la joven cantante colombiana utiliza su talento para escribir canciones en un libro que se convierte en un acompañante personal durante un duelo amoroso. Tanto hombres, como mujeres, acuden a su Instagram para agradecer por las palabras de un libro que lejos de prometer finales perfectos, acepta la pérdida y que el corazón sigue latiendo. Instrucciones de una amiga para vivir con el corazón roto
El libro de Maré se convierte en una ventana también a su mundo personal, donde deja su corazón expuesto, y decir “yo también tuve una tusa amorosa”, lo que convirtió en una herramienta de sanación y entendiendo el dolor como un territorio compartido donde la lectura se convierte en refugio, en una silla ofrecida para sentarse a llorar, a reír y a reconocer que la experiencia del quiebre afectivo atraviesa a muchas personas al mismo tiempo, incluso cuando se vive en la más absoluta intimidad.
Cada capítulo nace de una historia real de desamor y se enlaza con una canción del álbum De los amores prestados, creando un diálogo constante entre música, memoria y esperanza que sostiene la narrativa del libro. Instrucciones de una amiga para vivir con el corazón roto
Historias que se reconocen

Uno de los momentos más reveladores aparece en el capítulo En el lugar correcto, donde Laura Maré escribe “Lo que pasa es que la historia de Lucía es el ejemplo de que todo puede cambiar en cualquier momento. Cuando supe que ese era el caso, tuve claro que era un tipo de corazón roto difícil, porque implica desaprender la idea de un alguien, un algo, un lugar o un tiempo que fue y ya no es”.
Implica decirle a la memoria que lo sano y lindo se volvió diferente y que hay que aceptarlo así. Y eso pasó cuando el respectivo novio eterno de Lucía entró a un trabajo nuevo. Las prioridades cambiaron, naturalmente, y ella entendió de inmediato que debía irse de ese lugar porque ya no se alineaba con sus valores y expectativas del amor y la pareja.
Se volvió evidente que no solo hacía falta tiempo, sino disposición para encontrarlo, y ya no compartían casi ningún espacio. Por eso, se cuestionaron los dos de una forma responsable, amorosa, madura y sana si debían seguir juntos construyendo su amor o, quizás, solo seguían ahí porque sabían cómo quedarse, pero no cómo irse”, un fragmento que condensa una de las tesis centrales del libro, la idea de que amar también implica saber soltar cuando los proyectos dejan de caminar en la misma dirección.
La memoria del corazón Instrucciones de una amiga para vivir con el corazón roto
Por otro lado, en el capítulo Isabela, la autora profundiza en la dificultad de abandonar aquello que se conoce de memoria. “Hay lugares, vínculos y personas que habitamos tanto y tantas veces que nos sabemos de memoria —y con esto no me refiero a la capacidad mental con la que recordamos, sino a la memoria del corazón, tan mítica y profunda que solo García Márquez fue capaz de nombrar alguna vez —.
Uno aprende cómo llegar ahí, cómo se siente, cómo suena, a qué huele, pero curiosamente, casi nunca cómo irse. Este capítulo está dedicado a ti, la que ya tiene atajos y sabe, con los ojos cerrados, cómo intentar mil veces hacer funcionar una relación que, evidentemente, no funciona”. De esta forma el libro se vuelve espejo y confrontación, una invitación a reconocer los hábitos emocionales que sostienen vínculos agotados.
El libro también da lugar a acompañar el dolor de las amistades que se van. Por ejemplo, en el capítulo La Posdata se transforma en un homenaje a la amistad como red de contención, donde Laura Maré asegura que: “La empatía también se manifiesta en el acompañamiento, y está bien si no puedes mantenerte neutral cuando alguien que te importa está siendo lastimado, porque, sí, somos ese tipo de personas: las que sienten el corazón roto cuando se lo rompen a nuestras amigas.
Que nadie te diga “no te lo tomes personal” o “no te metas en eso” cuando una persona que te ha sostenido tantas veces está herida; al contrario, me parece coherente y amoroso que le hagas saber que la entiendes, la validas y que no te es indiferente su situación.
Que sepas que el hecho de que el dolor de las amigas se sienta como propio es otra muestra de que también son los amores de nuestras vidas”. Este apartado amplía el concepto de amor y lo saca del terreno exclusivo de la pareja. Instrucciones de una amiga para vivir con el corazón roto
El merecimiento y el amor propio
En el capítulo de El mito la autora reflexiona sobre el amor, la identidad y afirma que muchas veces no nos quieren como queremos que nos quieran. Sí, como la canción de Bonka. Aquí Maré explica que compartir la vida con alguien no debería apagar las ganas de querer de la forma en la que sabemos hacerlo, de acompañar con ternura, de construir sueños propios y compartidos.
Tampoco debería alejarse de quienes somos ni hacernos dudar de lo que merecemos. La escritora y cantante recuerda que el amar es brillar y sentir que los gestos y los detalles no son poquitos ni muchos, sino perfectamente lo que tienen que ser. Instrucciones de una amiga para vivir con el corazón roto
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