Desde su estreno en Netflix, la nueva Frankenstein de Guillermo del Toro se convirtió en una conversación inevitable para los amantes del cine fantástico, un proyecto que el director mexicano había acariciado durante décadas y que finalmente logró materializar con la devoción de quien se reencuentra con un viejo amor literario. Inspirada en la obra de Mary Shelley, la película resucita el mito del creador que desafía los límites de la naturaleza, envuelto en una atmósfera gótica que viaja entre la melancolía y la belleza visual característica de este cineasta. La prensa especializada no se hizo esperar, pues el proyecto era uno de los más esperados de esta temporada de lanzamientos, y por eso en Diners le contamos los secretos de este proyecto, así como las opiniones que se han dado a conocer y que usted debe conocer antes de ver la película. El pulso del creador y la voz de su creación La historia se despliega en la figura de Víctor Frankenstein, interpretado por Oscar Isaac, un científico que persigue la idea de dominar la vida con una obstinación que lo consume por completo, un hombre que encierra en su laboratorio la esperanza de burlar a la muerte y que acaba dando forma a un ser hecho de fragmentos ajenos, una criatura que respira por primera vez ante la mirada aterrada de su propio creador. A partir de ese momento, el relato avanza como un viaje hacia el abismo de la ambición, con un hombre enfrentado a las consecuencias de haber traspasado la frontera del misterio más profundo, mientras su creación vaga por el mundo en busca de un sentido que le permita entender la razón de su existencia.

El relato cambia de pulso cuando la cámara se posa en la criatura, encarnada por Jacob Elordi, y el monstruo se convierte en narrador de su propia tragedia. Su mirada reconstruye los silencios que su creador dejó atrás, las heridas que acompañan cada paso y la conciencia que crece en medio del rechazo. A través de sus gestos y de un cuerpo marcado por la costura y la soledad, emerge la historia de un ser que observa a los hombres con curiosidad, con miedo y con una ternura que nunca encuentra destino, un espejo vivo del deseo de crear y del precio de sentirse distinto en un mundo que teme aquello que no comprende. Un elenco en carne, alma y maquillaje Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de Netflix Colombia (@netflixcolombia) Oscar Isaac encarna a un Víctor Frankenstein tan brillante como atormentado, Jacob Elordi se transforma en una criatura de presencia imponente y mirada herida, Mia Goth interpreta a Elizabeth, eje emocional de la historia, y Christoph Waltz encarna a Heinrich Harlander, un mecenas rodeado de secretos y ambiciones. El rodaje tuvo lugar entre Toronto y Escocia, escenarios elegidos por su arquitectura gótica y su clima sombrío, donde Elordi pasó hasta diez horas diarias en maquillaje para construir la metamorfosis física del personaje, un proceso artesanal que Del Toro supervisó con precisión milimétrica para alcanzar el equilibrio entre la belleza y el horror. La mirada de la crítica Su debut en el Festival Internacional de Cine de Venecia marcó un punto de inflexión, recibido con una ovación de trece minutos que selló su llegada como uno de los acontecimientos cinematográficos del año. Desde entonces, la crítica internacional ha desplegado una serie de elogios que resaltan tanto la ambición estética de Del Toro como la profundidad emocional del elenco. Variety destacó la interpretación de Jacob Elordi como una experiencia física y emocional devastadora, un trabajo donde la vulnerabilidad se convierte en fuerza dramática, mientras el diseño de maquillaje y la dirección de arte fueron señalados como logros técnicos de un nivel excepcional.

Por otro lado, Fotogramas subrayó la autoría absoluta del mexicano, que levanta mundos fantásticos para retratar las emociones más íntimas del ser humano, con una puesta en escena que respira la devoción de quien entiende a sus criaturas desde la ternura y la tragedia. Así mismo, Deadline celebró la potencia del reparto, con un Oscar Isaac sumido en la obsesión y un Christoph Waltz que aporta elegancia y ambigüedad moral, mientras Mia Goth se consolida como una presencia magnética que podría encabezar una futura historia inspirada en La novia de Frankenstein. En paralelo, The Hollywood Reporter describió la película como una narración de escala épica, de una belleza visual que roza la pintura en movimiento, y The Guardian la definió como un melodrama monstruosamente bello. Por si fuera poco, The Wrap coincidió en esa visión al describirla como una obra monstruosamente conmovedora, mientras The Telegraph dedicó elogios a la sensibilidad de Elordi, cuya interpretación despierta compasión y una inesperada empatía hacia el ser maldito al que históricamente se le ha conocido como un monstruo. Y, finalmente, El País destacó la mirada tierna y empática hacia la criatura y hacia todos los que se sienten como él, una sensibilidad que convierte su imagen en un retrato de la humanidad más frágil, la más empática. También le puede interesar: 12 estrenos de Prime Video que no se puede perder en Colombia


