Clementine no puede más: el amor herido la lacera como un látigo despiadado. Le duele tanto que le cuesta respirar. Despierta dolida de amor y toma una decisión desesperada: borrar su dolor. Movida por el peso de una relación que le parece insoportable, acude a una clínica donde es posible anular los recuerdos. Joel, su novio, para no quedarse solo con el pasado conjunto, decide también borrar su memoria. La vida, siempre ocurrente, terminará encontrándolos de nuevo.
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La trama de Eterno resplandor de una mente sin recuerdos , una cinta de Michel Gondry, parece oportuna para este periodo de dolor colectivo, del que la mayoría quisiera olvidarse de una buena vez por todas para seguir adelante como si nada hubiera sucedido. Es más, una propuesta del doctor Alain Brunet, psiquiatra de la Universidad McGill de Canadá, propone borrar memorias específicas con una pastilla para la presión arterial. La investigación sobre el dolor Bianca Ferrari pintando en su estudio de arte en Bogotá. Foto. Camilo Medina Noy / Revista Diners En su investigación, probó el compuesto en 60 personas con dolor en el corazón por decepciones amorosas y redujo su sensación de dolor.

En realidad, inactivó las proteínas que lo activaban. Steve Ramírez, neurocientífico de la Universidad de Boston, explica que la memoria no es fija, sino que se moldea una y otra vez. Lo que antes nos gustaba de repente no lo hace y lo que años atrás odiábamos ya no nos parece importante años después. Por eso mismo, olvidar, aunque suene ideal, puede ser la opción menos útil. Así como olvidará lo malo puede que olvide lo bueno. Y si borra lo malo es probable que lo repita. El alzheimer es el olvido total, y no nos parece tan ideal. Hay otra opción. Y esta, aunque parezca dolorosa, es la más sabia hasta la fecha: transformar los recuerdos. Cambiamos o cambiamos En tiempos de aislamiento, la mayoría percibe más pérdidas que ganancias. M [TRUNCADO]


