Blue monday, Blue monday, Blue monday, Blue monday, Blue monday, Blue monday, Blue monday, Blue Enero de 2026 avanza con una sensación conocida para millones de personas que regresan al trabajo cuando las luces de diciembre ya se apagaron, los gastos de fin de año aparecen en los extractos bancarios y los trayectos cotidianos vuelven a llenarse de trancones interminables, despertadores tempranos y agendas que parecen demasiado llenas para un mes que todavía huele a comienzo.
En Colombia, ese tercer lunes de enero se vive además con la certeza de que el próximo día festivo llegará hasta el lunes 23 de marzo, una distancia temporal que pesa más cuando el cuerpo aún no se adapta al ritmo laboral y la memoria conserva la ilusión de las vacaciones recientes.
La idea de que existe un día objetivamente más triste que los demás nació a partir de una fórmula propuesta por el psicólogo Cliff Arnall, entonces vinculado a la Universidad de Cardiff en el Reino Unido, quien reunió variables como el clima invernal, las deudas adquiridas durante las fiestas, la ruptura de propósitos de año nuevo y la sensación de falta de motivación generalizada para concluir que el tercer lunes de enero concentraba una mayor carga emocional negativa.
Esa ecuación, difundida a comienzos de los años dos mil, bautizó el concepto de Blue Monday y lo convirtió rápidamente en una referencia mediática que cruzó fronteras y calendarios.
La duda científica y el ruido publicitario

Con el paso del tiempo, varios académicos de la misma Universidad de Cardiff tomaron distancia del estudio y aclararon que no cumplía con los estándares científicos necesarios para ser considerado una investigación válida, señalando además que su difusión original estuvo ligada a una campaña publicitaria de la empresa Sky Travel interesada en vender tiquetes aéreos en temporada baja.
Esa revelación no detuvo el impacto cultural del término, que continuó reproduciéndose en medios de comunicación, marcas y redes sociales, donde cada enero se reactiva como una especie de ritual colectivo que mezcla ironía, resignación y memes.
En 2026, el Blue Monday sigue circulando con fuerza en plataformas digitales que amplifican su narrativa a través de mensajes que recuerdan lo difícil que resulta volver a la rutina después de las fiestas, reforzando una sensación compartida que encuentra eco en experiencias reales aunque no tenga un respaldo científico sólido.
La repetición constante ha hecho que muchas personas interioricen la fecha como una explicación cómoda para el cansancio emocional de enero, un atajo simbólico que simplifica procesos mucho más complejos relacionados con el estado de ánimo y el contexto personal.
La respuesta de Arnall y el giro positivo Blue Monday
Consciente del estigma que ayudó a crear, Cliff Arnall ha dedicado los últimos años a resignificar el Blue Monday como una oportunidad para impulsar cambios positivos, promoviendo mensajes que invitan a usar ese día como un punto de partida para tomar decisiones importantes relacionadas con la salud, el trabajo y los proyectos de vida.
En publicaciones recientes en redes sociales ha insistido en que el concepto debe servir como recordatorio de que siempre es posible replantear hábitos y metas, alejándose de la idea de un destino emocional fijo impuesto por el calendario.
Una emoción que no se congela en una fecha

Si el Blue Monday de 2026 parece estar haciendo efecto, conviene recordar que la felicidad no funciona como un estado permanente y que la tristeza tampoco se instala de manera definitiva, ya que ambas forman parte de un vaivén natural que responde a múltiples factores personales, sociales y culturales.
Pensar que un lunes concentra todo el peso emocional del año puede resultar tentador, aunque también limita la comprensión de procesos internos más profundos que no se resuelven con fórmulas ni etiquetas, pero sí con una mirada más honesta sobre el cansancio, las expectativas y la forma en que atravesamos el comienzo de cada nuevo ciclo.
A continuación encuentra una serie de consejos para superar la tristeza:
¿Cuál es la verdadera fuente de la felicidad?


