Revista Diners
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En el momenot en que el Festival Biarritz Amérique Latine abra sus salas entre el 26 de septiembre y el 2 de octubre, el Festival de Cortos de Bogotá, mejor conocido como Bogoshorts, tendrá allí una presencia que va más allá de una selección de cintas. El festival francés, que celebrará su edición número 35, dedicará una ventana especial al festival colombiano con tres programas en el Cinéma Le Royal, dirigidos a públicos adultos, niños y jóvenes. La invitación reúne 15 cortometrajes latinoamericanos de Colombia, México, Brasil, Chile y Ecuador que han encontrado en Bogoshorts un espacio para encontrarse con el público y que ahora continuarán su recorrido en Francia.
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El mencionado homenaje arriba pocos meses antes de la edición número 24 de Bogoshorts en la capital del país y sitúa en el centro una manera de entender el cortometraje que el festival colombiano ha desarrollado durante más de dos décadas. Para Biarritz, la relación también pasa por la capacidad de Bogoshorts para buscar nuevas formas de hacer circular el cine. Es allí, junto a las conocidas proyecciones, que el festival francés retomará también Bogoshorts degusta, una experiencia desarrollada durante más de diez años, para convertir tres cortometrajes latinoamericanos en el punto de partida de una cena de tres tiempos.

“Bogoshortsnos interesa por su experiencia y por su enorme conocimiento del cortometraje, pero también porque es un reflejo de la sociedad latinoamericana. Admiramos su rigor en la selección de películas y, al mismo tiempo, su capacidad permanente para inventar nuevos formatos y nuevas maneras de hacer vivir y compartir el cine. Poder ofrecer en Biarritz una ventana a estos tres programas y adaptar aquí una experiencia como Bogoshorts degusta es para nosotros un verdadero placer y un encuentro entre dos festivales hermanos”, afirmó
Jean-Christophe Berjon, Delegado General del Festival Biarritz Amérique Latine.
Bogoshort y cine latinoamericano en la edición 35 del Biarritz
Bajo una programación compuesta por seis filmes nacionales, el Biarritz espera proyectar narrativas latinas en el territorio galo. La perra, de Carla Melo, estará en el programa para adultos; La Sixtina, de Juan Camilo Fonnegra, y Ficus, de Isabella Bobadilla Monsalve, harán parte de la selección infantil; mientras que el drama que cuenta la hisotria de dos gravitadores en un barrio donde crecer es apredner a sobrevivir Malicia, de Edward Gómez Granada; el terror de vampiros del subdesarrollo Paloquemao, de Jefferson Cardoza Herrera; y los deseos en la mocedad El tamaño de las cosas, de Carlos Montoya, estarán en el programa para jóvenes.
El primero de los tres encuentros será el 28 de septiembre, con una selección para adultos que también incluye El día de mi independencia, de Constanza Majluf, de Chile; Ainda estamos aquí, de Matheus Malburg, de Brasil; Chica de fábrica, de Selma Cervantes, de México, y Ave, de Ana Cristina Barragán, de Ecuador. Cada una de las películas recorre tropos diversos y asuntos ligados a la memoria política, los vínculos afectivos, el trabajo, la feminidad, la violencia y la identidad desde distintas geografías y miradas generacionales.
De igual forma, 29 de septiembre llegará la programación infantil atravesada de forma transversal por narrativas relacionadas con el medio ambiente, la diferencia, la creación, la memoria ancestral y la imaginación, siendo integrada porlos cortos La tortuga de plástico, de Claudia Osejo y Miguel León; La Sixtina, de Juan Camilo Fonnegra; Tuktu, padre maíz, de Mauricio Prieto; Nangulvi, de Segundo Fuérez, y Ficus, de Isabella Bobadilla Monsalve.
Además, el programa para jóvenes se presentará el 1 de octubre con la ya mencionada Malicia, de Edward Gómez Granada; Passarinho, de Natalia Agraz; Paloquemao, de Jefferson Cardoza Herrera; el corto brasileño Planeta fome, de Édier da Silva, y El tamaño de las cosas, de Carlos Montoya. Frente a las temáticas para un grupo más maduro, estas se encuentran en torno a la amistad, el crecimiento, la corporalidad, la precariedad, la violencia urbana, lo fantástico y las habituales tensiones sociales.
Fuera de edificar una retrospectiva cerrada, la selección permite observar el lugar que Bogoshort ha construido para el cortometraje latinoamericano. Para el festival colombiano, el formato funge como un territorio en el que pueden aparecer nuevas voces, probarse lenguajes novedosos y dejar de ladoestructuras antes de que las fórmulas terminen por homogeneizar las maneras de contar gracias a un lente. Esa experiencia es parte de lo que Biarritz reconoce al dedicarle esta ventana.

Berjon destacó, también, precisamente la experiencia de Bogoshorts y su conocimiento de las llamadas películas de corta duración, sumado a su capacidad para reflejar la sociedad latinoamericana y crear nuevas formas de compartir el cine. «Aparecen voces que todavía no han sido escuchadas, nacen nuevas formas de mirar y se conserva un espacio de libertad que hoy necesitamos más que nunca. Llegar a Francia con películas de distintos países latinoamericanos y ver, además, cómo una idea nacida en Bogoshorts como Degusta encuentra una nueva vida en Biarritz nos recuerda algo esencial: los festivales existen para hacer circular películas, sí; pero también para hacer circular ideas”, señaló Jaime E. Manrique, fundador y director de Bogoshorts.
Asimismo, Manrique destacó que Biarritz pose sus ojos en la historia del festival y su particular forma de narrar, ya que esto confirma una apuesta que desde Bogoshorts han sostenido durante casi un cuarto de siglo: “trabajar por el cortometraje es trabajar por el cine que viene”.
La verdadera degustación del cine
Bajo una interrogante clara sobte a qué puede saber una película yace Le BAL se régale, la experiencia que el Festival Biarritz Amérique Latine preparó a partir de BOGOSHORTS degusta, el formato que el festival colombiano ha desarrollado durante más de una década para relacionar el cortometraje con la gastronomía. El próximo martes 29 de septiembre, tres películas latinoamericanas (una chilena, una mexicana y una uruguaya) dejarán por un momento la pantalla grande para convertirse en una entrada, un plato fuerte y un postre en el Salón de los Embajadores del Casino Municipal de Biarritz.

El reto de trasladar narrativas latinas a platillos quedó en manos de Christophe Scheller, chef ejecutivo del Hôtel du Palais, quien trabajó a partir de las atmósferas, emociones, ritmos e imágenes de las tres obras para traducirlas en sabores, texturas y aromas. Con tal propuesta, el experto en gastronomía congrega el lenguaje de los cortometrajes a un territorio distinto sin desprenderse de ellos: lo que en la pantalla se construye con imágenes y sonidos, en la mesa se intenta armar gracias a ingredientes. La cena comenzará a las 8:30 p. m. y representará la adaptación francesa de una experiencia que nació en Colombia.
La primera edición de Le BAL se régale ya tiene además una respuesta concreta antes de llegar a la mesa: las localidades se agotaron en menos de 24 horas, según la organización del Festival Biarritz Amérique Latine, que plantea darle continuidad a la experiencia. Para Bogoshorts, el traslado de su formato a Francia abre una nueva etapa para una idea que durante más de diez años ha buscado conectar el cine con otros sentidos y que ahora encuentra en Biarritz otra manera de prolongar la experiencia de ver un cortometraje.
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