Revista Diners
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El fútbol es un deporte de emociones efímeras, pero la fotografía tiene el poder de congelar la gloria y la tragedia para siempre. Algunas fotos históricas de los mundiales como el Maracanazo de 1950 o Lionel Messi levantando el trofeo en Qatar 2022 han quedado inmortalizados en la memoria colectiva gracias a imágenes que mantienen vivo el mito del balón por generaciones.
Detrás de la gran mayoría de estas postales icónicas se encuentra Getty Images, uno de los principales creadores y distribuidores de contenido visual a nivel global. Como agencia fotográfica autorizada, su archivo visual se remonta 96 años atrás, llegando hasta la primera Copa del Mundo, y hoy custodia los negativos de los instantes que definieron este deporte.
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Un archivo de 96 años de pasión
La polémica «Mano de Dios» de Diego Maradona en México 1986, el inesperado error de René Higuita en Italia 1990 que marcó a los colombianos, o la redención de Messi en 2022; todas estas escenas se recuerdan con nitidez gracias a un despliegue técnico y humano sin precedentes.
«Nadie ha documentado la historia del mundial como lo ha hecho Getty Images. Somos fuente de las imágenes que han definido la historia del torneo y a las que miles de medios y marcas alrededor del mundo recurren hoy en día», afirma Bob Ahern, director del Archivo de Getty Images.
El despliegue detrás del lente
En la actual cita mundialista, la agencia no baja la guardia. Para capturar cada ángulo de la emoción, cuentan con un equipo de más de 115 fotógrafos, editores y especialistas en el terreno de juego.
- El objetivo: Documentar no solo los goles y las jugadas decisivas, sino también las reacciones humanas fuera de la cancha.
- La cifra: Se estima que, al cierre del torneo, el equipo habrá capturado más de 2.6 millones de imágenes.
«Nuestros fotógrafos están ahí, en primera línea, capturando en vivo los momentos que en unos años volveremos a vivir», añade Ahern.
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10 fotos históricas de los mundiales para la eternidad
Para celebrar este legado en uno de los escenarios más grandes del deporte, Bob Ahern compartió una selección exclusiva de 10 imágenes históricas que reviven la crudeza de la derrota y la euforia del triunfo. Un viaje visual imperdible para los fanáticos que, año tras año, se dejan emocionar por la magia de la Copa del Mundo.
El primer gol en las finales de los Mundiales (1930)

Esta fotografía de archivo captura un instante fundacional para el fútbol moderno: el nacimiento de las finales de la Copa del Mundo. El 30 de julio de 1930, el recién inaugurado Estadio Centenario de Montevideo albergó a más de 90,000 almas para el superclásico del Río de la Plata entre Uruguay y Argentina, en lo que sería la primera final de la historia.
La imagen congela el minuto 12 del primer tiempo. El delantero uruguayo Pablo Dorado saca un remate raso por la derecha que se cuela entre las piernas del arquero argentino, Juan Botasso, decretando el 1-0 a favor de los locales. Aunque Dorado no aparece en el encuadre (quedó fuera de la foto por el ángulo de la toma), la desesperada estirada de Botasso y la tensión de los defensores argentinos retratan a la perfección la presión de aquel encuentro histórico.
Pelé y el nacimiento del mito del «Tri» (1970)

Esta fotografía es, sin duda, una de las imágenes más icónicas y alegres en la historia de los mundiales. Captura el final del partido del 21 de junio de 1970 en el Estadio Azteca de la Ciudad de México, justo en el momento en que una marea de aficionados y reporteros invade la cancha tras el pitazo final. En el centro de la locura, un joven aficionado mexicano le coloca un sombrero de charro a Edson Arantes do Nascimento «Pelé», quien es alzado en hombros con el torso desnudo, consolidando su estatus como el «Rey» del fútbol.
Aquel día, Brasil derrotó de forma inapelable a Italia por 4-1. El propio Pelé abrió el marcador con un soberbio gol de cabeza que desafió las leyes de la gravedad, y más tarde asistió a Carlos Alberto para el legendario cuarto gol, cerrando una de las exhibiciones de fútbol colectivo más perfectas que se hayan visto.
El engaño más famoso del mundo: «La Mano de Dios» (1986)

Si existe una imagen que define la delgada línea entre la trampa, la genialidad y la picardía en el fútbol, es esta. El 22 de junio de 1986, el Estadio Azteca volvió a ser escenario de la historia, pero esta vez teñido de una altísima tensión política y deportiva. Cuatro años después de la Guerra de las Malvinas, Argentina e Inglaterra se enfrentaban en los cuartos de final de la Copa del Mundo.
Corría el minuto 51 cuando Diego Armando Maradona armó una pared con Jorge Valdano. El defensor inglés Steve Hodge rechazó defectuosamente el balón hacia atrás, elevándolo dentro del área. En teoría, el espigado arquero inglés Peter Shilton (de 1.83 m de estatura) tenía toda la ventaja para saltar y atrapar la pelota. Sin embargo, Maradona (de apenas 1.65 m) se impulsó con astucia y, anticipando el puño de Shilton, impactó el balón con su mano izquierda sutilmente pegada a la cabeza. El balón entró coqueteando con la red.
Mientras los jugadores ingleses corrían desesperados a reclamarle al árbitro tunecino Ali Bennaceur, Maradona salió celebrando con los brazos abiertos, obligando a sus compañeros a festejar para evitar que el juez dudara. El gol fue validado.
La osadía del ‘Líbero’: El día que Roger Milla castigó la audacia de René Higuita (1990)

Esta fotografía captura una de las postales más dolorosas, pero a la vez más revolucionarias, en la historia del fútbol colombiano y de los mundiales. El 23 de junio de 1990, en el Estadio San Paolo de Nápoles, la Selección Colombia disputaba por primera vez en su historia los octavos de final de un Mundial. Al frente estaba la sorprendente Camerún de Roger Milla, un delantero de 38 años que ya se había convertido en la sensación del torneo.
El partido se fue a la prórroga tras empatar 0-0 en los 90 minutos. Milla ya había adelantado a los africanos al minuto 106. Solo dos minutos después, al 108, ocurrió la jugada que congelaría el corazón de millones de colombianos. El defensor Luis Carlos Perea le entregó un balón retrasado a René Higuita, quien jugaba muy adelantado fuera de su área, fiel a su estilo revolucionario de «arquero-líbero».
Higuita intentó enganchar y amagar ante la presión de Roger Milla, pero el astuto delantero camerunés adivinó la jugada, le robó limpiamente el esférico y corrió en solitario para empujar el balón a la red vacía. La imagen muestra a un Higuita impotente, resignado a mitad de cancha, viendo cómo se escapaba el sueño mundialista de la histórica generación del 90. Aunque Bernardo Redín descontó poco después para el 2-1 final, el daño ya estaba hecho.
La redención de «El Fenómeno»: El renacimiento de Ronaldo (2002)

Esta fotografía captura el momento exacto de la catarsis colectiva de un país y la redención de uno de los mejores delanteros de todos los tiempos. El 30 de junio de 2002, el Estadio Internacional de Yokohama presenció la gran final del primer Mundial organizado en tierras asiáticas. Se enfrentaban las dos máximas potencias de la historia del torneo: la sólida Alemania de Oliver Kahn y el ofensivo Brasil de Luiz Felipe Scolari.
Corría el minuto 67 cuando Ronaldo Nazário presionó la salida del mediocampo alemán, robó el balón y se lo entregó a Rivaldo. Este sacó un potente remate de media distancia que parecía controlable para el gigante Kahn; sin embargo, el arquero alemán —elegido el mejor jugador del torneo— cometió su único error en todo el Mundial al dejar un rebote largo. Con el instinto asesino que lo caracterizaba, Ronaldo corrió al acecho y empujó el balón al fondo de la red para decretar el 1-0. Minutos después, anotaría el 2-0 definitivo que le daría a Brasil su quinta estrella (el «Pentacampeonato»).
La caída de un dios: El cabezazo y adiós de Zinedine Zidane (2006)

Esta fotografía captura uno de los momentos más dramáticos y sorpresivos en la historia de la televisión y el deporte mundial. El 9 de julio de 2006, en el Estadio Olímpico de Berlín, se jugaba la final de la Copa del Mundo entre Francia e Italia. El partido representaba, además, la despedida definitiva de Zinedine Zidane del fútbol profesional. «Zizou» había adelantado a Francia con un penal exquisito «a la Panenka» y Marco Materazzi había empatado para los italianos.
El encuentro se fue a la prórroga. En el minuto 110, tras un cruce de palabras mientras regresaban al mediocampo, el defensor italiano Marco Materazzi provocó verbalmente al astro francés. En un arranque de furia, Zidane se dio la vuelta y le propinó un violento cabezazo en el pecho que derribó al defensor. El árbitro argentino Horacio Elizondo no vio la agresión directamente, pero tras ser alertado por el cuarto árbitro (el español Luis Medina Cantalejo, quien vio la jugada por las pantallas de televisión internas), detuvo el juego y le mostró la tarjeta roja directa.
La imagen de Zidane caminando hacia los vestuarios, pasando al lado del trofeo de la Copa del Mundo sin poder mirarlo, se convirtió en el símbolo de un final trágico para una carrera legendaria. Italia terminaría coronándose campeona en la tanda de penales.
El derechazo salvador y el drama físico de David Beckham ante Ecuador (2006)

Esta fotografía ilustra el desahogo de una de las selecciones inglesas con mayor expectativa de la historia —la llamada «Generación Dorada»— y un momento cumbre para la Selección de Ecuador, que firmaba en el Mundial de Alemania 2006 la mejor participación de toda su historia al clasificar por primera vez a los octavos de final. El 25 de junio de 2006, bajo un sofocante e intenso calor que rozaba los 32 °C en el Estadio Gottlieb-Daimler de Stuttgart, ambos equipos disputaron un partido cerrado, tenso y con muy pocas ocasiones de gol.
El cerrojo táctico planteado por Ecuador solo pudo romperse mediante la especialidad de la casa. En el minuto 60, tras una falta cometida sobre Frank Lampard, el capitán inglés David Beckham se plantó frente al balón a unos 25 metros de distancia. Con su clásica postura e impecable técnica de golpeo, Beckham sacó un remate con un efecto perfecto que superó la barrera y se coló rozando el poste derecho del arquero Cristian Mora, decretando el 1-0 definitivo que mandó a Inglaterra a los cuartos de final.
La imagen lo muestra celebrando con euforia junto al defensor Ashley Cole, un festejo que escondía un enorme desgaste físico.
El año que Colombia soñó en grande: La batalla de Fortaleza y el marcaje a James (2014)

Esta fotografía ilustra la altísima tensión física y la intensidad con la que se vivió uno de los partidos más importantes en la historia del fútbol colombiano. El 4 de julio de 2014, en el Estadio Castelao de Fortaleza, la Selección Colombia disputaba por primera vez en su historia los cuartos de final de una Copa del Mundo. El rival era nada menos que el anfitrión, Brasil, que miraba con enorme preocupación el despliegue de una Colombia inspirada y liderada por un joven de 22 años que estaba deslumbrando al planeta: James Rodríguez.
La imagen plasma la rigurosa estrategia táctica que implementó el director técnico brasileño Luiz Felipe Scolari para frenar el circuito de juego de los cafeteros. Cada vez que James Rodríguez recibía el balón, era inmediatamente interceptado con extrema rigurosidad por los mediocampistas de marca brasileños, especialmente por Fernandinho y Paulinho. El partido sumó un total de 54 faltas (31 de ellas cometidas por Brasil), convirtiéndose en el encuentro con más infracciones de todo el torneo.
Brasil se adelantó con goles de Thiago Silva y un tiro libre de David Luiz. Aunque James descontó de penal al minuto 80, sellando el 2-1 definitivo, la histórica participación de la «Tricolor» llegó a su fin esa tarde en medio de un llanto desconsolado de sus jugadores.
La pincelada de Quaresma y el drama del VAR en Saransk (2018)

Esta fotografía captura la complicidad y el desahogo de dos viejos conocidos del fútbol luso en una de las definiciones de fase de grupos más dramáticas de los últimos tiempos. El 25 de junio de 2018, en el Mordovia Arena de Saransk, Portugal se jugaba la clasificación a los octavos de final ante una rocosa e intensa Selección de Irán, dirigida precisamente por el técnico portugués Carlos Queiroz.
El partido estaba completamente cerrado hasta que, en el minuto 45, apareció la magia de Ricardo Quaresma. Tras una combinación rápida con Adrien Silva en la banda derecha, el extremo portugués sacó a relucir su marca registrada: un espectacular remate con la «tres dedos» (el borde externo del pie derecho) desde fuera del área. El balón dibujó una parábola perfecta que se coló en el ángulo superior del arco defendido por Alireza Beiranvand. La imagen muestra la eufórica celebración de Quaresma junto a su gran amigo y capitán, Cristiano Ronaldo, con quien compartió camerino desde sus inicios en el Sporting de Lisboa.
La eternidad de la Pulga: La consagración definitiva de Lionel Messi (2022)

Esta fotografía representa el clímax de una era y la resolución de la mayor narrativa del fútbol moderno. El 18 de diciembre de 2022, el Estadio de Lusail fue el epicentro de la que muchos expertos, periodistas y aficionados consideran la mejor final en la historia de los mundiales. Argentina y Francia empataron 3-3 tras 120 minutos de drama absoluto, goles agónicos y un duelo generacional inolvidable entre un titánico Kylian Mbappé (autor de un hat-trick) y un inspirado Lionel Messi (que anotó un doblete).
Tras la dramática tanda de penales en la que brilló el arquero Emiliano «Dibu» Martínez, la «Albiceleste» rompió una sequía de 36 años sin títulos mundiales. El instante capturado inmortaliza a un Messi radiante, sonriente y en absoluta paz, sosteniendo el trofeo original de oro macizo de la FIFA. Esta postal significó, para millones en el planeta, la coronación del rosarino como el futbolista más grande de todos los tiempos, completando el único gran trofeo que le faltaba a su legendaria vitrina.


