Revista Diners
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En una era donde lo digital está en auge, la revista y el papel parecen ser anticuados e inútiles. La película El Diablo Viste a la Moda 2 narra la historia del declive de los medios de comunicación como los conocíamos anteriormente. Anne Hathaway, Meryl Streep, Emily Blunt y Stanley Tucci vuelven a sus papeles originales y narran una historia que toca la fibra a muchas empresas en los medios de comunicación, pero se queda corta en ser tan icónica como su predecesora.

El Diablo Viste a la Moda 2
El Diablo Viste a la moda 2 es una película de comedia dramática, dirigida por David Frankel y escrita por Aline Brosh McKenna. Esta nueva entrega narra la historia de Andrea Sachs (Anne Hathaway), quien se encuentra consolidada como una periodista hecha y derecha que viaja por el mundo. Sin embargo, como en muchas empresas, hay recorte de personal y deciden despedir a varios periodistas. En paralelo, Runway, la revista en donde trabaja Miranda Priestly (Meryl Streep), se ve afectada y en crisis. Evidenciando el declive de las revistas, los medios de comunicación y las industrias corporativas frente al auge de la tecnología y la automatización del trabajo. Hechos que también sacuden a la industria de la moda.
La segunda entrega de la película presenta una narrativa refrescante y llena de moda y de glamour que reúne a los fanáticos de la primera cinta. Sin embargo, no es una película que solo se basa en la nostalgia, a pesar de que tiene varios guiños a la primera parte, esta secuela tiene un giro y un argumento propio que la define como una película que se defiende sola. Como la primera parte, la película fue grabada en Nueva York. Esto se demostró con planos generales que son tan característicos de este género cinematográfico.
No obstante, muestran a una Miranda Priestly muchísimo más empática, humana y consciente de sus «insultos», lo cual genera una cierta desconexión con el personaje consolidado que ya existía en la primera película. A pesar de que se entiende ya que el público no es el mismo que hace 20 años, cuando salió El Diablo viste a la Moda 1, y la comedia se volvió más «consciente». Pese a esto, el personaje sigue siendo igual de icónica, con su mirada y lengua afiladas.

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El personaje de Andy Sachs sigue siendo tan inocente y divertido como vimos en la primera película, a pesar de que nos encontramos con una versión más madura y directa. Sin embargo, parece que lo único malo del personaje es su falta de química con su pareja en la producción audiovisual. Una pareja introducida de forma innecesaria, cuya presencia parece responder a la idea de que una película con mujeres exitosas no puede funcionar sin un romance. Eso solo funciona como soporte emocional para la protagonista, no obstante, ya se había presentado a la mejor amiga.
Con una entrega que trae de vuelta la frescura de las películas de los 2000 con una mejor calidad, los actores reviven la comedia que parece una sátira al ambiente laboral. El Diablo viste a la Moda 2 logra ser una película entretenida, divertida y visualmente llamativa. Los actores principales vuelven a robarse los corazones de sus fanáticos y solo se siente la nostalgia al ver la química que existía y aún existe entre sus personajes.
