Revista Diners
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Hay libros que invitan a moverse —por mapas, territorios o recuerdos— sin necesidad de levantarse de la silla. Otros, en cambio, nos detienen: nos hacen mirar con más cuidado lo cotidiano, lo que comemos, lo que heredamos, lo que somos. Esta selección reúne tres títulos recientes que dialogan con el tiempo, la memoria y la curiosidad: desde un ratón que se desvía del camino, hasta un inventario sensorial de la biodiversidad colombiana, y un retrato íntimo donde el amor y la incomodidad conviven sin concesiones.
Jeppe en camino
Jutta Bauer
Fondo de Cultura Económica, 2025

Este libro empieza con un mapa. Cada parada del recorrido que hará el protagonista aparece marcada, y el lector puede volver a él mientras avanza la historia (y no solamente puede: lo recomiendo, sobre todo para quien lo lea con un niño curioso). Jeppe es un ratón mensajero diligente, al que le encargan una tarea que se debe hacer lo más rápido posible. A pesar de la buena actitud con la que parece asumir su misión, se desvía una y otra vez para ayudar a otros. Mientras él se retrasa, en la parte inferior de las páginas hay una línea de tiempo que muestra lo que está ocurriendo lejos, en el lugar al que ya debería haber llegado.
A las historias para niños sobre mensajeros que se salen del camino les ha costado independizarse de la reina de ese género: Caperucita Roja. Este libro, el último de la inolvidable artista alemana Jutta Bauer (1955-2025), se sale con la suya porque propone un juego con las escalas del tiempo. ¿Cómo podemos leer la tardanza o el retraso desde un lugar refrescante, que nos haga reír y nos libere un poco del peso del mundo? Pregúntenle a Bauer.
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Frutas asombrosas
Gian Paolo Dáguer
Rey Naranjo, 2025

Esta es una obra deliciosa, que hace que al lector le dé sed. Reúne más de 200 especies que crecen en Colombia y les concede igualdad. Cada fruta ocupa una página. En el libro no solamente se explican sus usos y procedencias, sino también se saborea el origen de sus nombres, con una sensibilidad especial por el lenguaje y las historias, y se reconoce el trabajo científico que ha permitido conservar las frutas e incorporarlas en la dieta del país.
Las infografías, que se repiten como un código visual, enseñan a consultar el libro y a divertirse con él. Además, le alcanza el espacio para recuperar historias más largas: por ejemplo, frutos que formaron parte de la alimentación de pueblos originarios mucho antes de la colonización y que hoy han sido relegados. La botánica dialoga con la memoria cultural y con una pregunta vigente: qué comemos… y qué podemos comer.
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Mi refugio y mi tormenta
Arundhati Roy
Alfaguara, 2025

En este texto autobiográfico, Arundhati Roy construye un retrato de su madre, Mary Roy, del que llama la atención que la admiración y la incomodidad convivan tan de cerca. La figura materna aparece representada por una mujer de energía extraordinaria, capaz de torcer estructuras legales y sociales profundamente arraigadas, pero también como alguien cuya fuerza tuvo costos afectivos para quienes crecieron a su lado.
Entré al libro esperando otra cosa, una especie de tristeza enorme, dolorosa y áspera, pero lo que hallé fue un humor seco, inesperado, una forma de reír que no borra la herida para volverla narrable. El resultado es un retrato doble: la historia de una mujer que gana batallas decisivas y se convierte en una educadora influyente, y la de su hija, que crece al borde de esa intensidad, tratando de entender qué significa ser formada —y al mismo tiempo desplazada— por una figura así. Refugio y tormenta.


