Natalia Reyes Aun es de noche en Caracas
Foto: Foto: Instagram @aunesdenochefilm
marzo 28, 2026
Cultura Cine y TV

Natalia Reyes: «El arte no es un juez»

'Aún es de noche en Caracas' es la nueva película de Natalia Reyes. Producida por Édgar Ramírez y basada en un best seller, la cinta llega a las pantallas de Netflix luego de una década de producción. En Diners hablamos con la actriz y esta fue la conversación.
POR:
Angie Quiroz

Natalia Reyes es actriz, pero el rótulo hace rato se le quedó pequeño. Es productora, empresaria, fue presidenta de la Academia Colombiana de Cine, es presidenta del jurado del Alternativa Film Festival que se celebrará del 21 al 30 de abril en Medellín, y en el 65.° Festival Internacional de Cine de Cartagena (FICCI) recibirá el Premio Salvo Basile a la Trayectoria Internacional 2026.

Ahora protagoniza Aún es de noche en Caracas, la nueva película de las directoras Mariana Rondón y Marité Ugás que adapta La hija de la española de Karina Sainz Borgo y reconstruye la Caracas del 2017 en medio de persecuciones, balas y caos ocasionado por el estallido social. Aquí Natalia Reyes interpreta a Adelaida, una mujer que intenta sobrevivir cuando lo ha perdido todo: su madre que acaba de morir, su casa y su identidad.

Entre preproducción, producción y post, al proyecto le pasaron unos 10 años. Siempre liderado por Edgar Ramírez, quien, además de doliente, es productor y también actúa. Natalia, por su parte, es protagonista por partida doble: interpreta dos personajes y a la vez es productora ejecutiva.

Aún es de noche en Caracas, ya está disponible en Netflix en toda Latinoamérica pero para salir a la luz tuvo que superar varios obstáculos. Rodar en la clandestinidad, el rechazo y la vigilancia del gobierno venezolano, además de todas las piedras en el camino de cualquier producción.

Tiene un contexto político y social, sí. Pero no se cuenta desde allí. Es una mirada individual que abre el lente hacia lo colectivo. No hay bandos. Solo una historia que logró ser contada.

Hablamos con Natalia Reyes desde España sobre la película y la conversación fue rica. Habló del peligro de los purismos, de la complicidad con Edgar Ramírez, de meterse en la piel y lengua de una caraqueña y por qué ya no le desvela el sueño americano.

(Para leer más: Soñé su nombre: un recorrido íntimo entre la memoria, el duelo y la búsqueda)

En en esta película eres actriz y productora ejecutiva. En ambos roles, ¿Cómo llegó a tus manos este proyecto?

Llegó por medio de mi manager en Estados Unidos, que también es la manager de Edgar Ramírez. Hace unos tres o cuatro años estaba almorzando con ella en Los Ángeles y me contó que Edgar se había enamorado de esta historia. Él llevaba muchos años tratando de encontrar la historia perfecta para poder contar, sanar, hacer catarsis de lo que ha pasado en Venezuela, y se sentía de alguna manera responsable de contarlo. Encontró esta historia, se enamoró y la protagonista era una mujer. No era su película como actor. El personaje que hace Edgar en la película es importante, pero corto. Y él, sin embargo, dijo: «Esto es lo que hay que hacer». Entonces me contó, me mandó el guion y, apenas lo leí, fue un sí rotundo.

La parte de la producción ejecutiva, siento que es un poco el camino en el que estoy. Los cambios que estamos viendo en la industria en general nos llevan a ser un poco más activos, a ser más parte de los procesos. Entonces empieza esa búsqueda de los fondos, de las personas, de las locaciones, y ahí es donde yo digo: ¿Qué hay que hacer? ¿Qué hay que hacer para que esto pase, no solo como actriz? Creo que es hacer que las cosas pasen más allá de lo que estrictamente se supone que nos toca. Ese es el camino en el que estoy.

Sobre este período de estallidos en Venezuela existen demasiadas versiones de la historia. ¿Cómo hiciste para construir este personaje con tanto ruido alrededor?

Yo creo que hay dos cosas. Existe una responsabilidad con la historia cuando uno se enfrenta, sobre todo a situaciones, contextos o personajes reales. Pero, por otro lado, es algo que me llevo también cuestionando mucho, porque recientemente he trabajado en muchas historias basadas en la realidad. Y entonces ahí empieza un debate interno y externo con el equipo. Si uno quiere ser neutral, si uno quiere todos los puntos de vista, para eso está el periodismo. Tal vez el arte no es un juez. Tal vez el arte no está obligado a poner todos los puntos de vista, a ser equilibrado, a ser ecuánime, a ser imparcial.

Por ejemplo, en Noviembre escogimos un lado de la historia. Escogimos una voz, escogimos una visión y yo creo que eso es el arte. Pero no podemos caer en la trampa del purismo. De creer que solo los venezolanos pueden contar historias venezolanas. También he creado muchas ideas y estoy en este momento como desintegrándolas y alejándome de ellas, porque siento que al final el purismo está muy cercano a la polarización, a los extremos, a los ismos. En todo caso, quisimos contar una historia muy particular. Una historia de un ser humano que se llama Adelaida, que se acaba de morir su madre, que tiene que perder su identidad para poder salir de una situación absolutamente surrealista, muy cercana a lo que estamos viviendo hoy en 2026.

¿Cómo respondes a las inquietudes que genera el lugar de enunciación de los personajes y las historias?

Yo creo que hay varias capas de esta discusión. En una capa más general, puedo decir que Hollywood, por ejemplo, ha estado por mucho tiempo muy cerrado a la inmigración, y soy una de las defensoras número uno de decir: oigan, hace 20 o 25 años llegar a protagonizar una película de Hollywood hubiera sido 100% imposible. Y hoy en día pasa porque empieza a haber una apertura y una necesidad de representación.

Ahora a otro nivel, siento que los latinoamericanos sin duda hemos sido excluidos e infrarrepresentados en estas grandes industrias, y por eso hay una necesidad muy importante de representación. Ahora bien, yo, por ejemplo, si alguien me dice: «Pero tú, Natalia Reyes, colombiana de Bogotá, ¿por qué vas a interpretar una caraqueña?», entonces digo: Edgar Ramírez, mi coprotagonista, actor, productor de la película, ícono venezolano, ¿por qué no puede hacer de mexicano? A mí, como colombiana, no me ofende que todas mis amigas actrices venezolanas interpreten bogotanas, paisas, peruanas. Es nuestro trabajo.

Entonces creo que también el «¿por qué no?» es muy importante y espero que no ofenda a nadie que una actriz colombiana haga de venezolana. Por todas las razones, pero particularmente, porque estamos hablando de dos países absolutamente hermanos. Esta es una película en la que todos los actores son venezolanos, excepto yo. No se pudo rodar en Venezuela por la situación que sabemos. Porque es una película del exilio que solo se podía contar desde el exilio, intentando recrear Venezuela y rodando dos semanas de forma clandestina. Pero sí creo que me intento alejar de los purismos y dejar al arte ser lo que es.

Mencionaste que el rodaje fue exigente y hubo escenas que se grabaron en Venezuela de forma clandestina. ¿Cómo fue?

Fue increíble. Fue muy emocional y físicamente demandante. Un equipo, un talento de actores y actrices venezolanos que también me abrazaron, me arroparon, me contagiaron de su nostalgia. Ya en el set, hubo una secuencia de una gran protesta con muchos jóvenes en la calle. Todos eran venezolanos y muchos empezaban a quebrarse recordando que salieron de Venezuela en ese momento. Que habían salido, que habían resistido, que se habían quejado, y que lo único que habían encontrado había sido represión, violencia, muerte. Así que fue un rodaje de muchísimas emociones.

Con esa experiencia clandestina de Venezuela tuvimos miedo. Fue un equipo reducido. Tuvimos que hacer un guion falso y solo hicimos exteriores. Ni siquiera hacíamos mucho diálogo porque la idea era que de ninguna manera se pudieran enterar de lo que estábamos haciendo. Pero también hizo parte de la magia de la película y las tomas que se lograron hacer en Ocumare, en la costa, son preciosas y le dan a la película una belleza increíble.

Cuando conociste a Edgar no eran tan amigos. ¿Cómo es su relación ahora?

Yo creo que los sets de grabación suelen desnudar mucho a las personas. Son demasiadas horas, demasiados días de convivencia. Edgar no tenía tantos días en el rodaje en México, pero sin embargo era el productor. Eso, más el recorrido que hicimos en festivales de cine y todo lo que hemos empujado como productores para que esta película se vea, llegue a Netflix, a la prensa, la distribución, las salas, siento que nos ha unido. Es esa sensación de trabajo en equipo. Hay una base en la que nos conectamos mucho: este es el tipo de historias que tanto a él como a mí nos interesa contar. Puede que trabajemos afuera, pero tenemos los pies profundamente anclados con raíces en nuestros países, en Latinoamérica.

Tu carrera ha sido muy ecléctica. ¿Qué te seduce de estos proyectos y no de haber perseguido una carrera en Hollywood?

Yo creo que hay algo que es natural. Se agradece trabajar en otras industrias, en otros países, pero creo que el sueño americano se desmoronó hace un tiempo y no me interesa en este momento. No siento que mi llamado sea vivir en Estados Unidos. Mi carrera está afuera, en el mundo, donde haya esa historia que quiera contar. Pero mi corazón, mis raíces y mi propósito es contar esas cosas que siento que son importantes para nuestra sociedad, para nuestra idiosincrasia, para nuestra historia. Y no son historias fáciles. Son historias políticas. Son historias, en general, poco rentables, poco masivas. Y sin embargo, cuando algo te apasiona y es lo que quieres hacer como propósito de vida, aparte de hacer trabajos en los que pueda ir, me paguen, me aprenda una letra y haga de superheroína del espacio, siento que el corazoncito está muy metido en este tipo de proyectos.

(Siga leyendo: “Hija del volcán”: la búsqueda de identidad que revive la tragedia de Armero)

LO MÁS LEÍDO DE LA SEMANA

Natalia Reyes Aun es de noche en Caracas
Cultura

Natalia Reyes: «El arte no es un juez»

‘Aún es de noche en Caracas’ es la nueva película de Natalia Reyes. Producida por Édgar Ramírez y basada en un best seller, la cinta llega a las pantallas de Netflix luego de una década de producción. En Diners hablamos con la actriz y esta fue la conversación.
Still de serie foodie mindnight diner
Cultura

Las mejores series foodie para ver en streaming si amas la gastronomía

Tres series imprescindibles para los amantes de la comida y las historias detrás de quiénes la hacen. Todas disponibles en streaming.
Playas colombianas Providencia
Viajes

De Providencia a Rincón del Mar: las mejores playas colombianas para visitar en Semana Santa

Esta guía presenta cinco destinos playeros ideales para la temporada, con perfiles variados: algunos demandan esfuerzo logístico, otros son de fácil acceso; hay para multitudes turísticas o paraíso casi intactos. ¿Cuál va a escoger?
Viajes
Gastronomía
Cultura
Otras Categorías